El 19 y 20 de febrero pasado se llevó a cabo en la Ciudad de México la tercera edición de CONTEC México: sharing innovation, un evento organizado por la Feria del Libro de Frankfurt, la feria del libro más importante a nivel mundial; y que con el tema La circulación y venta de contenidos reunió durante dos días a editores, libreros y distribuidores para hablar sobre el libro, la innovación, la tecnología y las industrias creativas.
Les comparto algunos apuntes de las charlas y mesas redondas:
La cultura de la lectura y la circulación de contenidos. Se habló sobre la transformación de la cadena de valor que, aunque ya está modernizada sigue apegada a procesos tradicionales. Además de las nuevas formas de consumir contenidos, como es el caso de la distribución bajo demanda.
¿Por qué ir a una librería si puedo comprar un libro online? En esta mesa se habló del librero como figura en extinción y de la librería vista no como un espacio de disposición de inventario, sino como un espacio cultural y de encuentro, especialmente en una época donde hay demasiados libros que hacer llegar a los demasiados lectores.
La unión hace la fuerza. Libreros y librerías como gremio, se habló sobre algunas posibles formas para fortalecer los circuitos de distribución y lograr que el libro llegue a los lectores. Curiosamente, en toda la charla no se habló de las bibliotecas como un eslabón imprescindible para fortalecer dicha cadena.
En la mesa redonda Experiencias en contraste se habló sobre la pertinencia de la librería y que ésta debe propiciar el diálogo con los lectores. Se dijo, equivocadamente, que la librería es el único espacio donde caben todos.
En la mesa redonda Innovación de los canales tradicionales se manejó la idea de que el costo de los libros hace que la gente deje de adquirirlos.
En la charla Libro electrónico: un modelo de negocio accesible a todas las editoriales se habló de la importancia de digitalizar para poder llegar a todos los territorios y todas la audiencias; además que el cambio en los hábitos de consumo y de demanda hacen que las editoriales y las distribuidoras se asomen al mundo multiformato y multicanal. Pero quizá la idea más importante que se planteó fue la de la devaluación del concepto de propiedad en aras del acceso total y rápido.
En la mesa redonda Edición y distribución digitales como estrategia editorial se planteó si está costando trabajo entender los nuevos modelos de negocio, como es el caso de la distribución bajo demanda. Y aunque se habló de la utilidad de contar con contenidos globales y visibles, poco se puede hacer frente a aquellos libros en países con leyes que restringen la distribución.
La charla Entender el Big Data fue quizá lo más rescatable de las dos jornadas de CONTEC México pues, David Peman de Nielsen BookScan, nos mostró la forma en que las estadísticas bien manejadas y analizadas pueden jugar en favor en la venta de libros y también pueden ayudar en la toma de decisiones con un menor margen de riesgo, a tener acuerdos más justos y realistas con autores y agentes literarios, a calcular el ROI y a planificar y medir el desempeño de la librería.
Lo que faltó en CONTEC México
Para ser un evento que llevaba como apellido la palabra innovación, le faltó acercarse realmente al tema. Mucha de la discusión se centró en viejos y conocidos miedos, además de ideas muy tradicionalistas que, a fuerza de decirlas una y otra vez se creen ciertas: olor del libro como ventaja de ir a una librería física, que gracias a las redes sociales la gente se deja engañar cada vez menos –cuando lo que estamos viviendo es la proliferación de fake news–, el desarrollo del libro electrónico fomenta la piratería, etc.
Resulta curioso, por ejemplo, que salvo el taller Lo que se debe saber sobre la distribución de ebooks y audiolibros, en las dos jornadas de CONTEC México no se haya tomado en cuenta a la biblioteca como una aliada clave en la cadena del libro, especialmente cuando varios estudios han señalado que éstas, además de ser un primer enlace entre el usuario y los libros, son precisamente las que impulsan su circulación y venta, otras dos palabras que se trataron en CONTEC México.
Desde luego, también faltó una mayor participación de otros actores de la cadena del libro, sin los cuales la industria no puede avanzar, como es el caso de bibliotecarios, escritores, ilustradores, etc. Por algún extraño motivo CONTEC México sólo contó con la asistencia de editores, libreros y distribuidores, y eso fue evidente en el programa y tono, a mi gusto bastante sesgado, del evento.
Quizá por este mismo motivo temas tan importantes como la autoedición, el desarrollo de los audiolibros o la Estrategia Nacional de Lectura (un tema que debe preocupar a editores y libreros en el país) quedaron inexplicablemente fuera de la discusión.
En fin, un evento que nos quedó debiendo un programa más nutrido y menos sesgado en la visión del mercado del libro.
Vivimos en la era de las redes sociales, en las que es muy fácil tener una opinión por todo, indignarse por todo y hacer una tormenta en un vaso de agua por todo. No es que eso esté mal (al menos lo de la opinión), pero ¿qué pasa cuando creemos que nuestra opinión es la verdad absoluta del planeta y 25 planetas habitables en 300 años luz a la redonda? Pues eso, que es muy fácil indignarse y armar pleito por todo, sin detenerse a escuchar al otro y sacar lo válido y útil.
La indignación más reciente, al menos la que ha tocado a varios amantes de los libros (incluidos bibliotecarios), es patrocinada por Marie Kondo. Kondo es una Youtuber que saltó a la fama y a una serie en Netflix poniendo orden en la vida de la gente. Desde luego, el orden en el método Konmarieimplica ver qué sirve, qué no y deshacerse de esto último.
Podríamos creer que todo va bien, hasta que en el episodio 5 “From Students to Improvements” Kondo tiene la osadía de meterse con los libros. Según ella, en una casa no deberían existir más de 30 libros, sólo aquellos que te hacen feliz merecen descansar en tu biblioteca personal.
Aquí es cuando muchas buenas conciencias se fueron de espaldas y pusieron el grito en el cielo, como si Kondo los estuviera obligando a tirar libros, una ola de críticas en redes sociales que no me hubiera esperado. ¡Y cómo no va a ser, si los libros son sagrados, intocables, inamovibles! Y si los queremos mover y tocar surgen los problemas. Creo sin embargo, que el problema no radica en que los toquemos o los movamos, sino en la forma cómo nos relacionamos con ellos: objeto más que contenido.
Resulta que al libro se le ha dado un valor como objeto, por lo tanto es sagrado, intocable, acumulable, visto como un buen elemento de adorno en los hogares porque nos da cierto estatus, aunque eso no garantiza su lectura. “Leer es bueno”, “leer te hace mejor persona”, “los libros son lo mejor que pudo sucederle a la humanidad”, “una casa sin libros es como un cuerpo sin alma” y más frases y prejuicios que damos por sentados, que poco favor le han hecho a los libros y a la lectura al ponerlos en un pedestal pocas veces alcanzable y deseable para muchos “no lectores”.
De esta manera, todo aquel que se atreva a decir que no pasa nada si los dejamos ir, si dice que no le gusta leer, que los anota, que los dobla, que tal o cual lectura no le gustó, que lee cómics, que lee audiolibros o que hace tiempo no lee; produce resquemor y una ola de críticas, rasgamientos de vestiduras, además de una defensa férrea de la acumulación, el tsundoku y otras idolatrías hacia los libros porque, ¡son libros!
Si no me creen:
Do NOT listen to Marie Kondo or Konmari in relation to books. Fill your apartment & world with them. I don’t give a shite if you throw out your knickers and Tupperware but the woman is very misguided about BOOKS. Every human needs a v extensive library not clean, boring shelves
Es curioso, sin embargo, que todos estos defensores a capa y espada de la acumulación (que no de la lectura) y presuntos lectores, caigan en una lectura bastante lineal y además (al menos por sus comentarios) vean una sugerencia como obligación para todos.
Por ejemplo, esa frase de “libros que te hacen feliz”, es obvio que no habla sólo de libros que te ponen feliz con una sonrisa sosa (o quizá yo esté leyendo muy entrelíneas esa frase); habla también de libros que mueven, conmueven, que significan, que sacuden. Admitámoslo, no todos los libros caen en estas categorías y, si no pasa eso, entonces para qué conservarlos. ¡Ah, ya! Porque se ven muy bien en los estantes de nuestros hogares y es un sacrilegio desecharlos. ¡Qué horror! ¡qué ignorante!
Sin darme cuenta, durante años he hecho lo que Kondo pide en aras de salud mental; así que de forma consistente aunque sin proponérmelo y superando los 30 títulos en casa, he clasificado mis libros (bueno, en realidad tengo más clasificaciones inconscientes, pero para propósitos de este post hablaré sólo de esta clasificación en específico) en:
Libros que amo y de los que no me pienso deshacer jamás (al menos hasta nuevo aviso o quizá nunca): generalmente libros que me han regalado, libros que me gustaron mucho, en menor medida libros firmados por el autor (que tampoco soy muy dada a las firmas, salvo en casos muy especiales) y libros útiles para mi profesión. Libros a los que vuelvo cada cierto tiempo para relectura o por cuestiones de trabajo.
También están los libros que me gustaron pero que ya cumplieron su ciclo conmigo y es mejor compartir. Esos libros a los que estoy convencida que ya no voy a volver, esos los dono a bibliotecas, porque en ningún lugar van a ser mejor utilizados y reutilizados que ahí.
Libros que no me gustaron y que no tienen nada que hacer conmigo: esos también los dono, aunque eso no implique que lo regale a quien sea. No se trata de pasarle mi desagrado lector a alguien más, sino de buscar el lector para ese libro. Estos libros también se van a bibliotecas.
Lo anterior sin contar con que en los últimos años procuro no adquirir libros físicos, mis lecturas son gracias a préstamos bibliotecarios, préstamos de amigos y, sí, en gran medida, adquisiciones digitales.
En resumen, todo lo anterior y mi forma personalísima de mantener mi biblioteca no es una defensa a Marie Kondo, ni su máximo de 30 libros en la biblioteca personal. A lo mucho, esto es un reflexión en torno a los libros y la lectura, a pensar cómo nos relacionamos con estos objetos y una invitación a desacralizarlos y leerlos; porque llenar la vida con libros, no garantiza leerlos o entenderlos.
Porque está bien tener etapas sin libros, etapas de lecturas ávidas, estantes llenos de libros o estantes vacíos de libros y llenos de muñecos, está bien prestar libros o ser egoísta con ellos, buscar que te los firmen, anotarlos, subrrayarlos o leerlos con guantes, leer audiolibros o sólo libros físicos. Todo esto está bien si así funciona tu vida lectora, y no porque alguien más te dijo cómo debe ser y que se ve bien tener libros acumulados, aunque no los leas.
El año comienza a dar sus últimos estertores, pero antes de finalizar les comparto mi top ten de lecturas 2018, nada de “los mejores libros del año” o “los 10 libros que no puedes dejar de leer” o” los 10 libros que toda persona debe leer este año” y demás títulos rimbombantes para esas series de listas huecas y soberbias que tan a menudo aparecen a lo largo del año, especialmente al inicio o el fin. Ésta, por el contrario, es una lista personalísima de los libros que más me movieron este año –¡y miren que fue un año de lectura intensa!– a las lágrimas, a la risa, a la desazón, a la ternura, a la sorpresa, y que, por tanto, vale la pena mencionarlos.
Listos, aquí va mi top ten de lecturas 2018:
Título: Temporada de huracanes Autora:Fernanda Melchor Pie de imprenta: México : Literatura Random House, 2017. ISBN: 9786073152679
Un grupo de niños encuentra un cadáver flotando en las aguas turbias de un canal de riego cercano a la ranchería de La Matosa. El cuerpo resulta ser de la Bruja, una mujer que heredó dicho oficio de su madre fallecida, y a quienes los pobladores de esa zona rural respetaban y temían.
Tras el macabro hallazgo, las sospechas y habladurías recaerán sobre un grupo de muchachos del pueblo, a quienes días antes una vecina vio mientras huían de casa de la hechicera, cargando lo que parecía ser un cuerpo inerte.
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Uy, este libro es, simplemente magnífico. Cuando lo encontré en librerías he de confesar que, por un lado, la portada no me invitaba nada a leerlo (recuérdenme evitar lo más posible juzgar un libro por su portada), mientras que por otro lado, la descripción al reverso de portada que comienza “Con un lenguaje magistral…” me invitaba mucho a la lectura.
Después de mucho dudarlo, finalmente me decidí a leerlo y, desde la primera página pude comprobar lo del lenguaje magistral, pero además trepidante, rabioso y ávido, a través del cual sus personajes entretejen sus historias para darnos finalmente una historia cruda que se vive en muchas partes del país, en lugares perdidos y sin mucho futuro, donde impera la pobreza, la violencia, el machismo, el abuso… la desilusión.
Una radiografía de varios lugares de nuestro país, por ello resulta tan ávida y cruda la lectura. Melchor ha hecho un trabajo magistral con esta obra. Por cierto, ahora lo estoy releyendo en audiolibro para el maratón #GuadalupeReinas2018 y, aunque la narradora no le está sacando todo el partido, compruebo nuevamente que este libro es magnífico.
Título: Mexicoland Autor: Jaime Alfonso Sandoval Pie de imprenta: México : Penguin Random House, Montena, 2018. Colección: Serie Infinita ISBN: 9786073162517
Mexicoland es perfecto, lo mejor de México en un sólo lugar: historia, música y comida. Lo malo es que todo es falso. Es un parque de diversiones en el futuro, el resto del país ha colapsado por la violencia y la anarquía. Apenas sobrevive un pequeño territorio donde se funda México Nuevo, una sociedad en la que cualquier delito es castigado con extrema crueldad. Ahí, Cuauhtémoc Rojo, en un sólo día, se queda sin padres, sin escuela y casa. Pronto descubrirá que si quiere sobrevivir, necesita encontrar respuestas.
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Aunque ya he hablado de Mexicoland, creo que no me cansaré de hacerlo. Una historia distópica y atemorizante por lo cercana a nuestra realidad nacional. Con esa mezcla de humor negro que te hace reír y, al mismo tiempo, asustarte un poco al darte cuenta que quizá aquello que nos cuenta es más familiar de lo que quisiéramos.
De este libro disfruté mucho el papel que los libros y las bibliotecas, como en toda buena obra distópica, tienen. La biblioteca convertida en lugar de castigo (como en el imaginario colectivo), pero al mismo tiempo lugar de esperanza, donde se gesta la rebeldía.
Jaime Alfonso no le da tregua a Temo, el personaje principal, y tampoco nos da tregua a sus lectores.Por eso es un gran libro, porque no es insulso y condescendiente, como muchos suelen creer que es la literatura juvenil.
Título: Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre Autor:Graciela Montes Pie de imprenta: Buenos Aires : Colihue, 2004. ISBN: 9789505812752
Si mi madre hubiese tenido dos tetas mas, mis desdichas (y también mis dichas, en fin, mis
aventuras) no habrían siquiera comenzado. Y digo dos, aunque una sola habría bastado, porque he notado que las tetas siempre vienen de a pares. De a dos, o de a cuatro, o de a seis… o de a diez, como en el caso de mi madre. Nosotros fuimos once hermanos para diez tetas, y ahí estuvo el problema. Y yo, para colmo, que nací con hambre. Un hambre que ni se imaginan, unas ganas de tragarme el mundo que ni les cuento.
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Una historia entrañable, donde Orejas, un perro callejero, nos cuenta su andar en un mundo de humanos hostiles. Un libro que sabe cumplir a la perfección con el pacto de ficción del que su autora nos habla en La frontera indómita, porque, verán, el perro cuenta su “vida de perros” y lo creemos, y lo disfrutamos, y queremos abrazar a Orejas. ¡El final, tienen que llegar al final y regresar para disfrutarlo nuevamente! Quizá llorar un poquito, como lo hice yo
Graciela Montes es, sin duda, una de las grandes de la LIJ, no es gratuito el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil que recibió apenas este año. Y con esta historia no hace más que confirmar que sabe llevar
Título: An untold story of the talking book Autor:Matthew Rubery Pie de imprenta: USA : Harvard University, 2016. ASIN: B01N0R4BF0
La historia del libro a menudo se mueve del códice a la pantalla digital, dejando fuera los cerca de 150 años de registros sonoros. Matthew Rubery descubre esta historia, desde Edison, hasta la industria millonaria que es el audiolibro en la actualidad. Además de tratar al audiolibro como una forma de arte que ha influido profundamente en la forma que leemos.
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Como su título lo dice, es un recuento histórico del audiolibro o talking book como lo llama Rubery. Desde las primeras grabaciones del fonógrafo de Edison, hasta el boom que el audiolibro ha vivido en esta última década y que lo perfila como el gran formato de lectura en el siglo XXI; no sin antes pasar por los audiolibros desarrollados por bibliotecas y destinados a ciegos o débiles visuales en la primera mitad del siglo XX, además de las primeras ediciones comerciales de la segunda mitad del siglo pasado.
Sin embargo, este libro no se limita a dar un recuento histórico, también nos habla de las muchas interrogantes que ha planteado el audiolibro y que, aún un siglo después de su aparición, siguen rondando entre las reflexiones de los reticentes y lectores de audiolibros devotos: ¿es libro y es lectura?, para los primeros audiolibros desarrollados por bibliotecas, ¿quién y con base en qué se decidía qué libro se convertía en audiolibro?, ¿audiolibros dramatizados o fieles a la obra original?, ¿fomentan la pereza?, ¿sólo para ciegos y débiles visuales o también para todo el público?, ¿al hacer otras cosas mientras lees, realmente estás leyendo?
Un gran trabajo de investigación el de Matthew Rubery para darnos a conocer aquello que no tenemos tan presente sobre la historia del libro y reflexionar sobre su futuro.
Título: Severiana Autor: Ricardo Chávez Castañeda Colección: A través del espejo Pie de imprenta: México : FCE, 2013. Edición: 1a edición electrónica ISBN: 9786071616159
Cuando los niños comenzaron a desaparecer misteriosamente, la ciudad se paralizó; escuelas y parques fueron cerrados y se prohibió cualquier tipo de reunión. El miedo invadió a los padres y el azoramiento a los maestros. La policía, exasperada, fue incapaz de actuar. Sólo un grupo de amigos que buscaba pistas sobre las desapariciones descubrió en la lectura una puerta que, sin que nadie lo sospechara, revelaba el misterio de otros mundos escondidos tras las palabras, en los que nadie estaba a salvo…
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Contar historias sobre desapariciones en un país donde diario las tenemos, no es tarea sencilla. Sin embargo, Ricardo Chávez nos lleva de la mano para contarnos esta historia en la que sólo las palabras pueden salvarnos. Es desgarradora por lo cercana, no es una historia confinal feliz, ni esperanzadora, aunque quizá sí.
Título: El caballero impetuoso Autor/Ilustrador: Gilles Bachelet Traducción: Pau Joan Hernández Pie de imprenta: Barcelona: Juventud, 2015. ISBN: 9788426142542
Mientras se tiene una tarea urgente que cumplir, uno no puede dejarse distraer… Y qué hay más urgente que defender un parterre de fresas amenazado por el enemigo. El caballero Impetuoso parte hacia la batalla. Bueno… Todavía no…
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Está lo urgente y está lo importante; y aunque a veces parece lo mismo, este caballero tiene muy clara la diferencia, porque sí, nadie niega las urgencias de una guerra, pero no puedes ir sin antes salvar a una princesa en desgracia o contarle un cuento a tus hijos.
De este album ilustrado ya hablé anteriormente, sólo pudo agregar que es una delicia de historia que precisamente nos habla de lo urgente y lo importante, con humor, ironía y con muchos guiños.
Título: Instrucciones Autor: Neil Gaiman Ilustrador: Charles Vess Traductor: Sandra Sepúlveda Pie de imprenta: México : Océano Travesía, 2017. ISBN: 9786075270661
Recuerda: los gigantes tienen el sueño profundo; a las brujas, a menudo, las traiciona su apetito; los dragones tienen un punto débil, siempre, en alguna parte; los corazones pueden estar bien escondidos, y los traicionas con tu lengua.
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Libro álbum que, a través de un lenguaje poético nos invita a seguir sencillas (sólo en apariencia) instrucciones para poder adentrarnos en los cuentos de hadas. Un auténtico homenaje a historias llenas de dragones, hadas, princesas, castillos, bosques encantados.
Título: Desde los ojos de un fantasma Autor: Juan Carlos Quezadas Pie de imprenta: México : SM, 2017. Edición: 2a. ISBN: 9786072425644
De pronto el mundo se empieza a volver sintético: los besos se plastifican, el café pierde sabor y aparecen cabezas gigantes de perro chihuahueño en todas las ciudades. Hasta Lisboa pierde carácter y sus habitantes olvidan su personalidad. ¿quién evitara la catástrofe? Sara, una niña que dibuja ciudades que le cuentan, y Juan Pablo, un cantautor de fados, descubren que la magia de las palabras hacen posible recuperar la realidad.
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Varias historias que se entretejen para hablarnos de una lucha contra el consumismo, la alienación y donde no pueden faltar los fantasmas, las niñas que dibujan ciudades, el Japón y la Lisboa tan poética de Oki, tripulante de terremotos, otro gran libro de Quezadas.
Una crítica a la voracidad, a la prisa, a la actualidad que no nos da tregua y nos orilla a confundirnos con la masa siempre sonriente, aunque muy infeliz.
Mientras leía este libro no podía evitar pensar en mi colonia cada vez más llena de edificios, perdiendo su sentido de barrio; también pensaba en un Centro Histórico previo al cierre de Madero, ahora casi devastado y con vistas a un gran centro comercial.
Título: Al final, las palabras Autor: Antonio Malpica Pie de Imprenta: México : FCE, 2018 Serie: A través del espejo ISBN: 9786071654571
Lo que importa es la historia dentro de la Historia”, asegura uno de los personajes de esta novela histórica con tintes románticos que Toño Malpica desarrolla en tres diferentes épocas y que sobrevive gracias a un manuscrito que ha pasado de mano en mano, manuscrito que narra la amistad y las andanzas de un grupo de chicos que está dejando atrás la infancia en la Ciudad de México de los inicios del siglo XX, la vida pintoresca de la capital y el descubrimiento del amor que experimentan el Pegote y Ofelia.
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Novela histórica contada a tres tiempos, con ese toque de nostalgia por lo no vivido que sólo Malpica nos puede regalar. El Pegote es un personaje entrañable, huérfano, a quien vas conociendo de a poco y de quien te vas encariñando irremediablemente, de él y de sus compinches que también hacen mucho de la historia. Casi legendario, se le va siguiendo la pista a través de correspondencia a la vieja usanza, sólo puedes desear que su final sea feliz, que los amores imposibles sean posibles.
Y al final, al final no puedes evitar sentir un dejo de tristeza y desolación.
Título: El caballo celoso Autor: Javier Villafañe Pie de imprenta: Buenos Aires : Colihue, 2005. Colección: Libros del Malabarista ISBN: 950-581-553-0
Tal vez sea esta una novela muy triste, tal vez algunos no la quieran creer. Lo que más importa es que es bellísima. Trata de un caballo que se enamora de una niña, que le deja flores en su balcón y todas las noches sueña con ella. Hasta que en la historia aparece un titiritero que le roba el amor de la niña.
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Pues eso, un caballo se enamora de una pequeña, pero como es caballo, su amor no puede ser.
Una historia que me puso muy triste, incluso a la segunda leída. Llena de poesía, de metáforas, de sueños, de un amor imposible y de búsqueda. Un libro que te deja desolada.
Es una lástima que la edición sea tan feíta, porque una historia de amor como esta merece algo más: un mejor papel, una mejor tipografía, una mejor portada, un mejor reverso de portada… nuevamente recuérdenme no juzgar un libro por su portada o su edición.
BONUS
Título: Scythe (Arc of a Scythe #1) Autor: Neal Shusterman Pie de Imprenta: USA : Simon Schuster, Audible, 2016. Descripción: Audiolibro, Unabridged
En un mundo en el que la enfermedad, la guerra y el crimen se han eliminado, la única forma de morir es ser asesinado aleatoriamente (“segado”) por Segadores profesionales. Citra y Rowan son dos adolescentes que han sido seleccionados como aprendices de Segadores y aunque no tienen vocación, deben aprender el arte de matar y entender la necesidad de hacerlo.
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Una premisa interesante a la que no me pude resistir: la muerte ha sido conquistada, lo anterior, desde luego puede traer ciertos problema; así que alguien debe de morir y alguien más empuñar la espada. Sí, el índice de segados es mínimo, es muy probable que, como la gran mayoría, corras con la suerte de vivir eternamente; aunque siempre existe una pequeñísima posibilidad de no pertenecer a esa mayoría. Y aquí es donde se pone interesante la premisa, quién decide quién debe morir, cómo escoge a quien segar y, lo más interesante, ¿este proceso está libre de corrupción?
Y, aunque ficción, no puedes evitar sentirte tan cercano a las reflexiones de Citra y lo que te plantearía un mundo en apariencia perfecto como el que nos cuenta Shusterman. Por supuesto, el cierreque no cierra, sino que es la invitación a seguir con la saga.
Por cierto, un plus de haberlo leído en audiolibro es Greg Tremblay, el narrador; qué forma de dar vida a los personajes; así que si gustan de la lectura en este formato no pierdan la oportunidad de hacerlo.
Pues ya está, así mi top ten de lecturas 2018, que terminaron siendo 11. Siéntanse libres de probar con uno, dos, todos o ninguno. Y ustedes, ¿qué me cuentan de sus lecturas este año?
Quienes me conocen o me han leído saben que no soy partidaria de los retos literarios, pues me parecen una invitación a atiborrarse de libros, “leer X libros este año“, “leer más” o el famoso Goodreads challenge que, aunque me encanta todo lo que hace la red social, esa característica la encuentro un tanto sin sentido.
No creo que la lectura deba verse como un reto y mucho menos si se trata de decir, el 2018 leí tres libros, en 2019 quiero leer cuatro. ¿Por qué? ¿cuál es el sentido? Pero bueno, esa es una percepción personalísima y habrá quien lo disfrute y, bien por ello.
Hay un reto, sólo uno, sin embargo, que me gusta de pe a pa. Se trata del maratón de lectura feminista#GuadalupeReinas2018 lanzado por el colectivo LibrosB4Tipos, un reto que busca que durante el periodo festivo conocido en México como Guadalupe-Reyes (12 de diciembre al 6 de enero del siguiente año) se lean una serie de 10 libros con distintas consignas, pero todos esos libros deben ser escritos por mujeres. Es decir, acá el objetivo no es leer por leer, ni leer más, ni leer X número de libros –pues de hecho, si participas en el reto, puedes permitirte leer uno, dos, los de las 10 consignas o más si te dan los ojos para hacerlo–, sino acercarte a la obra de escritoras y hacer visible su trabajo a través de compartir las lecturas con otras personas que estén en el reto. Creo yo que es una excelente forma de acercarte a distintas escritoras.
El año pasado también acepté este reto, acá pueden ver las consignas y mis TBR de aquel entonces. No pude terminarlo; sin embargo, el resto del año he seguido acudiendo a muchas escritoras de la consigna. Este año, voy a tomarlo de nuevo y mi consigna personal es no entrar en pánico por finalizarlo, sino leer los libros tranquilamente, al finalizar el #GuadalupeReinas seguiré con los libros de las consignas, más lo que se acumule en el año.
Consignas #GuadalupeReinas2018
Dicho lo anterior, va mi TBR del #GuadalupeReinas2018.
Un libro de tu país de origen: Buenas noches Laika y/o Frecuencia Júpiter – Martha Riva Palacio Obón
Libro de un país que quieras visitar:Lagartija – Banana Yoshimoto o La cigarra del octavo día – Mitsuyo Kakuta
Obra de teatro:Piel de mariposa y Me sale bien estar triste – Jimena Eme Vazquez, @jimenaemeuve quien amabilísimamente estuvo compartiendo su obra a quien se la pidiera.
Teoría feminista:The little book of feminism – Harriet Dyer
Memoria o autobiografía: The story of my life – Hellen Keller
Ganadora del Nobel:Ternura – Gabriela Mistral y African Stories – Doris Lessing
Libro favorito de una mujer a la que admires mucho: Cuando San Pedro viajó en tren y Amigos por el viento – Liliana Bodoc, Una historia familiar – Christine Nöstlinger. Recomendados por la gran Carola Martínez, quien además me recomendó a escritoras que ya de por sí admiro.
Escritora racializada:Yo no soy tu hija mexicana perfecta – Erika Sánchez
Con temática o representación LGTB+: The argonauts – Maggie Nelson.
De la lectura conjunta del colectivo: Ritos funerarios – Hannah Kent o relectura de Temporada de huracanes – Fernanda Melchor.
Además tengo algunos otros libros que no he sabido muy bien dónde colocarlos y que no les he podido dar el tiemp de lectura que merecen, entre ellos El turno del escriba de Graciela Montes y #MadresArrepentidas de Orna Donath.
En septiembre de 2017, México fue sacudido por dos sismos (7 y 19 de septiembre, con intensidades 8.2 y 7.1, respectivamente) que volvieron a cimbrar no sólo la tierra, sino las emociones, los sentimientos y las conciencias, pues nos dimos cuenta que a 32 años de distancia de una tragedia de igual magnitud, quizá el aprendizaje había sido escaso o nulo.
La sociedad civil, al igual que lo hizo 32 años atrás, salió a las calles para ofrecer “una mano”, varias manos para ayudar y formar brigadas desde distintos frentes. La cultura no estuvo ajena, pues demás de que se necesitaron manos para sacar a la gente de los escombros, manos para ofrecer comida y cobijo, las palabras y la cultura también son necesarias para acompañar en momentos como éste. De esta manera, se formaron campañas de donación de libros y brigadas de mediadores de lectura para ir a los distintos lugares afectados a “acompañar”, Topos LIJ e Historias que Abrazan son sólo dos de los muchos ejemplos dedicados a estas tareas.
Se detectó, sin embargo, que a veces la ayuda no puede llegar adecuadamente si no existe organización y un protocolo para intervención cultural en situaciones de emergencia. Por ello, a poco más de un año de los sismos del 7 y 19 de septiembre, se publicó el libro La fuerza de las palabras. Protocolo para una intervención cultural en situaciones de emergencia, un libro que la Secretaría de Cultura y el CERLALC han estado elaborando tomando como base las experiencias del año anterior y teniendo como premisa la organización para intervenir culturalmente en medio del caos y la disrupción, pero además teniendo presente que el derecho a la cultura es esencial en situaciones de emergencia.
Para los que se preguntan, ¿en medio del caos y destrucción vale la pena hacer una intervención cultural? Marianne Ponsford, directora del CERLALC, apunta:
La lectura es la tercera pata del trípode, sin esa pata el trípode se cae.
En este libro encontraremos no sólo el por qué es esencial la cultura en situaciones de emergencia, sino también el cómo hacer que llegué desde las instituciones y también desde la sociedad civil, pero también ofrece “herramientas para entender cuándo debamos actuar y cuándo debemos replegarnos”. Por ejemplo, qué hacer, cuándo actuar, quiénes pueden participar, qué hacer fase por fase, la ética del mediador y, desde luego, una guía de autocuidado para que el mediador evalue si está en condición física y emocional para apoyar, y evalue también si no corre riesgos antes, durante y después de su intervención, algo que no puede obviarse en situaciones de emergencia.
Esta guía pretende además ser un protocolo útil para el panorama mexicano, pero también para el resto de América Latina pues, como bien señala Marina Núñez, “el sentido de la emergencia es algo común en el mapa latinoamericano”, de ahí la intervención del CERLALC a petición de la SC para que apoyara en elaboración de este manual, el que además busca estar acorde con el Plan DN-III-E con el que el gobierno de México atiende a la población en zonas de desastre
Un dato interesante de este documento previo a su publicación, la tormenta 19-E azotó el Estado de Sinaloa afectando a varios municipios; por lo que el protocolo se compartió con el Gobierno del Estado para que lo implementara por vez primera y a manera de prueba piloto que se adaptó sobre la marcha para las necesidades específicas de la emergencia en Sinaloa.
La fuerza de las palabras está disponible para descarga gratuita en la página del CERLALC, y también a través de la plataforma Libros México de la Secretaría de Cultura, la versión impresa estará disponible de forma gratuita en Librerías Educal. Por último, en el conversatorio realizado en la Biblioteca Vasconcelos el jueves pasado, el protocolo tendrá una versión regional para toda América Latina y, posiblemente, una traducción al inglés para entregarlo a la oficina de Prevención de Riesgos y Desastres de Naciones Unidas.
Ficha Título: La fuerza de las palabras. Protocolo para una intervención cultural en situaciones de emergencia Autoras: Mariana Schmidt y Mónica Zárate Pie de Imprenta: México : CERLALC ; Secretaría de Cultura, 2018.
Recientemente estoy leyendo el libroThe untold story of the talking book en el que su autor, Matthew Rubery, analiza la historia de los audiolibros desde la invención del fonógrafo por Thomas Alva Edison, pero también analiza lo que es un libro y lo que entendemos por leer. En fin, un libro por demás interesante cuya reseña publicaré pronto.
Para este post, sin embargo, me quiero detener en la elasticidad del libro, un término utilizado por Rubery para hablar de una cualidad que tiene el libro de cualquier: ser de muchas maneras conforme a los intereses y necesidades de los lectores. Maleabilidad, moldeabilidad que ha permitido al libro pasar de tableta de arcilla, a códice, manuscrito, libro impreso, libro de bolsillo, audiolibro, libro silente, libro álbum, coffee table book, libro electrónico, libro interactivo, libro con realidad aumentada y lo que venga en el futuro.
Y mientras leía este concepto pensaba que una buena forma de ejemplificar la elasticidad del libro es precisamente a través de mi lectura, es decir, leo en pantalla un libro que habla sobre los audiolibros y tomo notas en una libreta de papel. Aunque la misma elasticidad del libro también me permitiría estar audioleyendo (escuchando para los más puristas) este mismo libro y tomando notas de voz en la app de audiolibros. O bien, leer el mismo libro en su formato físico, mientras que tomo notas a través de la pantalla táctil de un dispositivo móvil.
Esto también me lleva a confirmar algo que he venido diciendo ya hace algún tiempo: no se puede pensar en La lectura, en EL libro y en EL lector, porque hay diversidad de lecturas, diversidad de libros (tanto en formatos, temáticas y géneros) y, desde luego, diversidad de lectores, sí, todos en plural. Como bien señala Robery:
…los medios digitales nos han vuelto extremadamente conscientes de las cualidades distintivas del libro, así como de su complejidad y sofisticación como medio.
Es decir, que el libro siempre ha sido elástico y diverso, sólo que las “nuevas” tecnologías que permiten al lector leer a través de luna pantalla, así como tecnologías no tan nuevas –que están resurgiendo con gran fuerza– como es el caso de los audiolibros, obligan a muchos a replantearse qué se entiende por lectura, libro y lector. Para algunos, desde luego, lo anterior resulta incómodo y se niegan a aceptar que el libro es algo más que una novela impresa y que la lectura es algo más que pasar los ojos por las letras de ese libro impreso.
De esta manera, la elasticidad del libro puede entenderse sólo en la medida que se entienda que el acto de leer no no está limitado a un sólo sentido (el de la vista), como a menudo se piensa, porque “…el área del cerebro asociada con la lectura puede procesar palabras utilizando múltiples sentidos (vista, oído, tacto)“.
En fin, como les decía, me gusta la elasticidad del libro como concepto y cualidad de todo libro para permitir a los lectores distintas formas de lectura.
Como cada último jueves de mes, la Biblioteca Vasconcelos abre sus puertas para Mirar Libritos, una actividad de la que Carola Diez nos habla en este post. Los temas que se han abordado en las diferentes miradas han sido muy variados y necesarios, el de este jueves no ha sido la excepción, un tema muy necesario a 50 años de distancia de la matanza de Tlatelolco y más de 4 de los estudiantes de Ayotzinapa.
Terrorismo de Estado en los libros infantiles se tituló esta mirada de libritos, analizamos varios libros que hablan de formas muy diversas sobre dictaduras y desapariciones forzadas.
Algunos de los títulos que más me mueven fueron desde luego El maestro no ha venido de Marcela Arévalo que habla sobre los 43 de Ayotzinapa, el magnífico De aquí no pasa nadie de Isabel Minhós y Bernardo P. Carvalho y Rompecabezas de Maria Fernanda Maquieira.
Sirvió además esta sesión para hablar sobre las muchas formas de acercarnos al tema, desde la pura y dura que lo nombra con todas sus palabras como es el caso de Los hermanos Zapata. Una ópera en el desierto mexicano de Torgeir Rebolledo o Genocidio de Jane Springer, hasta la que de forma creativa e incluso divertida, nos habla del tema sin nombrarlo pero dejándolo muy claro, como es el caso de, nuevamente tengo que mencionarlo, el magnífico De aquí no pasa nadie y, no puede faltar, Irulana y el Ogronte de Graciela Montes, quien por cierto este año ha sido la ganadora del XIV Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil. Reflexionamos también sobre la viabilidad y/o pertinencia de hablar y presentar estos temas a los niños. Retomo las palabras de Adolfo Córdova en su blog Linternas y Bosques, que la misma BV hizo eco a modo de invitación al Mirar Libritos de este mes:
¿Es necesario hablar a niños, niñas y jóvenes de otros niños, niñas y jóvenes torturados, desaparecidos y asesinados? ¿Escribir novelas, cuentos, poesías, libros informativos, ensayos que recreen la violencia, que la expliquen, que la transformen con una metáfora, que la nombren?
¿No era que debíamos proteger a los menores del mal en el mundo? ¿Darles historias felices, amables, justas?
¿Y si la realidad que escuchan, ven y sienten es otra?
En lo personal no me queda ninguna duda sobre la importancia de ofrecer libros que abordan estos temas y otros que a muchos espantan al creer que niños y jóvenes no pueden entenderlos (¡como si no los vivieran a diario!), pero también entiendo la importancia de que estos libros nos lleguen a los adultos; al mismo tiempo entiendo que estos libros surgen como una necesidad genuina del escritor para contar algo tan duro como puede ser una desaparición forzada. Otra cosa muy distinta son los libros por encargo tan acartonados y faltos de alma. Afortunadamente, todos los libros que se pusieron sobre la mesa en Mirar Libritos son de los primeros, de los necesarios, de los que nos hacen mirar al tema.
Reflexionamos, como ya les decía, sobre muchas cosas, pero una no ha dejado de darme vueltas en la cabeza: ¿por qué en México es tan escasa la producción de libros que abordan estos temas? Si bien es cierto que en nuestra historia la dictadura terminó hace más de un siglo y no ha habido otras (no al menos reconocidas oficialmente como tales), el terrorismo de Estado y los conflictos sociales y políticos han estado ahí, velados o quizá no tanto, pero ahí: masacre hace 50 años en Tlatelolco, Ayotzinapa, Halconazo, Tlatlaya, Atenco, estudiantes de cine desaparecidos y largo y doloroso etcétera.
La muestra fue muy clara, la mayoría de libros han sido publicados en Chile y Argentina, seguramente seguirán escribiéndose y publicándose muchos más libros allá; por qué acá hay tan poco sobre terrorismo de Estado en los libros infantiles si también lo vivimos. Hay algunas luces en el panorama literario mexicano como el caso de El maestro no ha venido, Los hermanos Zapata que aunque toca temas tan cercanos (narcoviolencia, migración, etc.), fue escrita por un Noruego, Mexicoland de Jaime Alfonso Sandoval que no estuvo en la muestra pero bien pudo haber entrado, 1968 explicado a los jóvenes de Gilberto Guevara, Olivia, el bosque y las estrellas de Nuria Santiago, Diente de león de María Baranda, Los sapos de la memoria de Graciela Bialet, y algunos otros, aunque pocos, que se me están escapando mientras escribo.
Como lo mencionaba Daniel Goldin, en otros países como Argentina y Chile estos libros se han dado como una necesidad de hablar sobre lo que se vivió, sobre nombrarlo, yo lo entiendo como una forma de catarsis, Marcela Arévalo (autora del El maestro no ha llegado) decía que su libro nació como una forma de indignación y de reconocer que a cualquiera nos pueden desaparecer. Adolfo Córdova, a su vez, comentaba que nos cuesta mencionarlo, hablarlo, decirlo con todas sus letras.
Y yo nuevamente me pregunto, somos nosotros, los ciudadanos a los que nos cuesta nombrarlo y leerlo, o son las autoridades, las editoriales quienes no quieren tocar esos temas, son los escritores que no tienen esa necesidad de contar; somos todos quienes, como ya lo decía arriba y como también se lo pregunta Adolfo, creemos que a los niños no se les debe hablar de esos temas y que hay que protegerlos. Será que nos estamos protegiendo a nosotros mismos, será que lo que no se nombra no existe.
Mientras lo sigo pensando y los invito a reflexionarlo/comentarlo, les dejo acá las portadas de algunos de los títulos que revisamos y otros tantos de los que hablamos.
Ya he hablado mucho sobre la lectura mal entendida, ya sea aquí, en Leer en Pantalla o en algunas charlas y talleres que he tenido oportunidad de impartir. Sin embargo, no deja de asombrarme encontrar notas y escuchar aseveraciones sobre los bajos niveles de lectura y que los mexicanos y mexicanas, especialmente los niños y jóvenes, no leen.
Recientemente me topo en redes con este video donde hablan del MOLEC 2018, un estudio del que ya les he hablé hace algunos meses y que presenta datos estadísticos actualizados sobre el comportamiento de los lectores mayores de 18 años. Este estudio si bien no es todo lo que se espera para dar una luz sobre el comportamiento lector en el país, al menos incluye varios tipos de lectura: libros, revistas, periódicos e historietas en formato impreso o digital, además de lectura de páginas de Internet o blogs.
Sobre la lectura mal entendida
Y entonces en este reportaje realizan un sondeo entre jóvenes para poner a prueba sus hábitos lectores, frase en la que “hábito” de entrada ya hace que me tome con cierta distancia el reportaje.
Encuentro tramposo, amarillista y hasta cierto punto ofensivo este video por varias razones:
No se puede tomar en serio un supuesto sondeo en el que preguntan a unos cuantos jóvenes sobre el último libro que leyeron.
La pregunta más tramposa de todas “¿cuál fue el último libro que leíste?” Y si los entrevistados no leen libros y leen cómics, o leen blogs, entonces quedarán como no lectores.
Después de eso saltan a “¿Qué escritores mexicanos conocen?” y “Menciona alguna novela mexicana“. Lo anterior es entender a la lectura como equivalente a leer novelas impresas y seguir ciertos cánones como leer a autores mexicanos, o a autores clásicos, para ser considerado lector.
Preguntas cerradas con respuestas únicas que no dejan lugar a la exploración real sobre intereses lectores y sobre las distintas formas de lectura; lo que es peor, frente a las cámaras.
La sorna y el ánimo de señalar a los jóvenes, cosa que lograron muy bien, baste echarle un ojo a los comentarios para darnos cuenta.
Lo que encuentro verdaderamente ofensivo en este reportaje
Comencemos por la descripción del video:
Las cámaras de Meganoticias salieron a preguntar sobre hábitos de #lectura y todos REPROBADOS 😅
Lo anterior es entender a la lectura en un terreno exclusivamente educativo en el que hay que aprobar y acumular puntos.
Ponerle orejas de burro a la entrevistada que mencionó haber escuchado Cien años de soledad. Está bien, García Márquez no fue un autor mexicano, pero esto es motivo para poner orejas de burro o utilizar otros emoticons para señalar los errores de los entrevistados. Lo anterior sin mencionar que la chica quizá se refería a que escuchó el audiolibro, y entonces el reportero estaría fallando en indagar más sobre el tema y sobre la diversidad de formatos de lectura.
Aseverar que “Sólo uno demostró tener verdadero gusto por la lectura“. Yo me pregunto, ¿con base en qué concluye eso, qué parámetros considera necesarios para hablar de “verdadero gusto por la lectura”? ¿Sólo quienes leen libros de autores mexicanos pueden ser considerados “verdaderos lectores”?
Ponerlos a leer en voz alta Entre irse y quedarse de Octavio Paz para demostrar su poca fluidez lectora. Vamos, que leer poesía no es fácil, porque no la han hecho fácil en las escuelas, porque no los hemos acercado a la poesía; y si además les pedimos que lo hagan en voz alta frente a las cámaras, ya imaginarán el resultado. Si tuviera oportunidad, de la nada le pediría a este reportero que leyera en voz alta un poema mientras una cámara lo graba, sólo como mera curiosidad a ver qué tan bien parado saldría de la prueba.
Y este post no intenta tapar el sol con un dedo, pero como lo veo, esta nota busca hacer un examen cerrado para demostrar un prejuicio sobre los jóvenes: que no leen. Burlarse de ellos y seguirnos rasgando las vestiduras. Y mientras la sociedad, los medios, los docentes, los padres de familia, los adultos, en fin “los que saben”, sigan con estos prejuicios, entonces seguiremos extinguiendo los intereses lectores. Y claro, seguirá existiendo material para señalarlos, que no para reflexionar y actuar sobre la lectura y los lectores o no lectores en México.
Se acuerdan del post de hace unos días sobre los “Prejuicios sobre la lectura“, pues este reportaje es una oda a dicho post y a la lectura mal entendida.