En el marco de la feria del Libro de Guadalajara se presentaron los resultados del estudio¿Quién compra libros en México?, realizado por vez primera por NielsenIQ Bookdata. El estudio fue patrocinado por Planeta, Penguin Random House, y Hachette y se trató de una encuesta elaborada a 3 mil hombres y mujeres mayores de 18 años para tratar de indagar no sólo quién compra los libros, también donde se encuentran, en qué formato adquieren e, incluso, por qué no compran libros cuando no los compran.
Desde luego, una cosa es comprar libros y otra es leerlos; sin embargo, los resultados son reveladores, especialmente porque nos dan un indicio de que, contrario a lo que muchos aseguran, hay compradores de libros, ¿y quizá lectores?, en un país que siempre registra un fatídico 3 punto y cacho libros leídos por año; aunque, con los datos del reciente Molec 2025, vemos que el panorama es un poco más esperanzador.
¿Quién compra qué?
Acá algunos de los resultados del estudio ¿Quién compra libros en México? que encuentro más interesantes:
No existen diferencias de género entre los compradores de libros. Igual porcentaje de mujeres y de hombres compran libros (50% y 50%, respectivamente). Algo que encuentro interesante porque en estudios más enfocados en lectura y no en adquisición, sí encontramos diferencias en las prácticas lectoras.
Los géneros más populares, coinciden con las encuestas más enfocadas en las prácticas lectoras: no ficción para adultos (48 %), ficción para adultos (28%), libros juveniles (17%) y libros de texto (7%)
El 47% de los compradores tiene entre 25 y 44 años.
El 18% compró un libro en los últimos doce meses.
El formato preferido sigue siendo el impreso (78.6%), seguido por el libro electrónico (16.6%) y en tercer lugar el audiolibro (4.8%), un formato que rara vez encontramos en estudios sobre la lectura, aunque se esté leyendo mucho en audiolibro y sea el formato que muestra un crecimiento constante.
Y aquí viene uno de los resultados que más me vuela la cabeza y me deja pensando: quienes compran libros no son los que tienen un mayor poder adquisitivo (15%), sino la clase media (52.9%). De hecho, el 62% de los que en este estudio se considera clase alta no compró ningún libro en los último doce meses. Y, esto último lo tengo que poner en negritas: son también los encuestados de clase alta quienes más piratean libros.
¿Dónde compran y por qué no compran cuando no compran?
Los principales compradores se encuentran en la región Centro-Sur del país, seguido por Occidente y Centro-Norte. Lo anterior no es algo gratuito, recordemos que es en el centro del país donde se concentra el mayor número de librerías físicas y quizá por ello ahí se concentran los compradores de libros. Además resalta que quienes no compran libros es porque no tienen una librería cerca de su casa, confirmándose una vez más por qué los principales compradores se encuentran en el centro del país.
Mariana Bueno, representante de NielsenIQ, señaló en países como Brasil, la compra de libros se realiza principalmente en tiendas en línea, mientras que en México los lectores prefieren asistir a librerías físicas. Derivado de lo anterior se explicaría también por qué la preferencia por el formato impreso en México. Sin embargo, no olvidemos aquellos lectores que están leyendo a través de plataformas de streaming como Bookmate, Storytel, Audible, etc. Desafortunadamente, estos no se visibilizan en el estudio.
La falta de tiempo y una percepción de precios altos también son motivos para que no se adquieran libros. Por ello, los compradores adquieren libros principalmente cuando encuentran un título en oferta.
En resumen
Como lo mencioné, compra no necesariamente se refleja en lectura. Pero, sin duda, ¿Quién compra libros en México? es un estudio muy revelador que nos puede dar pautas de hacia dónde mirar cuando hablamos del panorama lector en México.
Al igual que los representantes de NielsenIQ, espero que se realice de manera anual e incluya otros aspectos de la compra y quizá del comportamiento lector para seguir complementando el panorama de los libros, las lecturas y los lectores en México
Gracias a mi querida Tere Avedoy me entero que finalmente se publicaron los resultados del Módulo de Lectura (Molec, 2025), un estudio que todos los años realiza el INEGI para saber cómo avanza el tema de las y los lectores, así como de las prácticas lectoras en el país.
Algunos preliminares
Si bien, este año se tardaron en publicar el Molec 2025 (generalmente se publica durante el primer semestre del año, y más específicamente en los meses de marzo o abril), lo cierto es los resultados y cambios realizados al cuestionario hicieron que valiera la pena la espera. Por ejemplo, por primera vez expande la cobertura a población a partir de 12 años y más (en los estudios anteriores se realizaba el cuestionario a personas a partir de los 18 años).
Lo anterior nos ayuda a entender un poco más que ocurre con poblaciones más jóvenes y sus prácticas de lectura, las que sin duda son muy distintas a las de las y los adultos. Analizar a esta población también nos permitiría conocer qué ocurre con otros materiales de lectura que no se incluyen, con son los libros álbum, los libros silentes y/o los libros informativos. Aunque este análisis, desde luego, ya lo realizaremos quienes seguimos con detenimiento este tipo de estudios.
En cuanto al Molec 2025 se indagan 5 tipos de materiales de lectura: libros, revistas, periodicos, narrativa gráfica (historieta, cómic, manga), y páginas de internet, blogs y foros. Aunque en los libros se incluyen tanto los libros impresos, como los electrónicos y aunque es interesante que incluyan otras prácticas que otrora no se consideraban lectura, como es la lectura de internet, foros y blogs, el gran ausente sigue siendo el audiolibro. La pista la podemos encontrar en el apartado Conceptos básicos de la Presentación de resultados donde vemos que:
Lectura. Es el proceso de aprehensión de determinada información contenida en un soporte particular, a través de la interpretación del valor de ciertos códigos en palabras y frases dotadas de significado.
Para los que trabajamos en el tema de la lectura, entendemos que ésta no se limita a la interpretación o descifrar códigos, pero independientemente de cuál sea el motivo exacto, lo cierto es que se sigue excluyendo un formato que sigue creciendo de manera constante año con año y que nos demuestra que la lectura va precisamente más allá de descifrar códigos.
Principales hallazgos
El formato de lectura más utilizado sigue siendo el libro (79.0%), seguido de la lectura en internet, blogs y foros redes sociales (57.8%)
Los principales temas de lectura son los libros de autoayuda (42.3%) y la literatura (43.1). Sin embargo, resulta curioso ver cierta relación entre la edad y los temas de los materiales de lectura, por ejemplo, el principal tema para la población de 12 a 24 años y de 25 a 39 años es la literatura (52.3% y 45.2%, respectivamente); mientras que la población de 40 a 59 años y la de 60 años y más, prefieran materiales de autoayuda (50.8% y 57.8%, respectivamente).
¿Qué nos está diciendo realmente esto? Por lo pronto, echa por la borda la idea de que los jóvenes leen cada vez menos o que se la viven pegados a sus celulares, algo que he venido discutiendo ya en otras entradas.
También destaca positivamente que la mayoría de los encuestados (72%) declaró leer por gusto, mientras que sólo el 28% declaró haber leído por necesidad. En este punto, todos los rangos de edades coinciden en su decisión de lectura.
No podemos olvidar, sin embargo, a ese 34.6% que “no leen” (mucho he discutido también sobre este tema y la autopercepción de lector de cada persona) por falta de interés, motivación o gusto por la lectura y el 32.4% que no lee por falta de tiempo o el 12.0% que no lee porque prefiere realizar otras actividades, falta de dinero o cualquier otro motivo. Es necesario indagar más en esos “no lectores” porque seguramente nos dirá mucho sobre el acceso a los materiales, la percepción sobre la lectura y la forma que se autoperciben esos encuestados.
Promedio de libros leídos y tiempo promedio de lectura
Dos aspectos que llaman poderosamente y en sentido positivo mi atención es el aumento en el promedio de libros leídos (4.2 libros) y el tiempo promedio de lectura (00:59 minutos). Y digo que es positivo porque en años anteriores veíamos un descenso constante y que sirve mucho a los medios para publicar notas amarillistas.
También lo encuentro positivo porque este incremento no lo vimos ni siguiera durante la etapa de pandemia por Covid-19 que obligó a la población mundial a encerrarnos y tratar de llevar nuestros días como fuera. La lectura estuvo incluida en estas actividades y se esperaba un aumento, sin embargo, el Molec 2021 en ese entonces nos mostró un promedio de 3.7 libros leídos y, de hecho, se hablaba de un descenso de 9.2% entre 2016 y 2021.
Si no me equivoco, sería la primera vez que un Módulo de Lectura supera la fatídica cifra de 3 (punto y cacho) libros leídos con la que los medios usan para sus notas escandalosas. Desde luego es una buena noticia, pero no perdamos de vista que se lee mucho más que libros y libros impresos.
Por su parte, el tiempo promedio de libros leídos en 2016 fue de 00:40 minutos, para 2021 fue de 00:41 minutos y en este Molec 2025 vemos que hemos aumentado 18 minutos al promedio de libros. Otros tiempos promedios por tipo de material son los siguientes:
00:39 minutos lectura de revistas
00:29 minutos lectura de periódicos
00:44 minutos destinados a la lectura de narrativa gráfica
00:46 minutos destinados a la lectura de internet, blogs y foros.
¿Gracias a quien leen “los que leen”?
Una gran mayoría de las y los lectores asegura que en sus casas existen libros y que veían a sus padres leer, o bien, sus padres les leían. Las bibliotecas y las librerías, al igual que en otros estudios quedan muy lejos de ser influencia. Y sobre esto tenemos también mucho para reflexionar, especialmente porque sabemos el impacto que tienen las bibliotecas en el desarrollo de las comunidades y en los individuos, pero sigue sin reflejarse en estos estudios. ¿No van a las bibliotecas?, ¿no las conocen?, ¿no saben que quizá hay una muy cerca? ¿los materiales son obsoletos? Aquí hay mucho para analizar.
Por otro lado, me sorprende que en el Molec 2025 no se tome en cuenta a la figura de influencers (Bookstagrammers, BookTokers) y plataformas (Instagram, TikTok) que, de acuerdo con otros estudios están ayudando a repuntar la lectura entre jóvenes.
Para quienes acostumbren a leerme, bien sabrán que tengo mis dudas sobre el papel que los influencers tienen en la formación de lectores; sin embargo, un estudio serio no puede pasarlos de largo. ¿Los desconocen?, ¿prefieren no entrar en el tema?, ¿por qué no se están incluyendo?
Sin duda, es importante investigar y mucho sobre esta figura, saber si sus recomendaciones se traducen en lectura, en mera adquisición de libros o sólo en seguidores por el sentido de comunidad, aunque no lean.
Conclusiones sobre el Molec 2025
El hecho de ampliar la edad de encuestados sin duda sirvió para darnos un panorama más completo y quizá por ello es que encontramos esta alza en el promedio de libros leídos y en el tiempo promedio de lectura. Será interesante analizar futuros estudios Molec y ver si estos promedios se mantienen.
Sin embargo, aún hace falta indagar más sobre otras prácticas y materiales de lecturas. El audiolibro, como ya lo mencioné, es el gran ausente. Lo cierto es que estudios en todo el mundo demuestran que este formato de lectura sigue creciendo, así que no veo por qué sigue sin ser inlcuido en el Molec.
Por otro lado, al igual que lo mencionaba el año pasado, también es necesario indagar más sobre la lectura en digital, necesitamos saber sobre el uso de plataformas, dispositivos de lectura, etc.; saber que el 23.0% descarga el libro de manera gratuita, no nos dice si es a través de sitios pirata, préstamo digital. Saber que 38% lee libros prestados o regalados, tampoco nos deja ver si son préstamos de familiares, amigos o una biblioteca.
Por último, el Molec 2025 sigue siendo una gran herramienta que nos permite tener una panorámica, sí, muy general, pero finalmente, es una panorámica que nos da la pauta para seguir indagando, reflexionando y, por qué no, establecer estrategias lectoras serias que no se limiten a regalar libros sin ton ni son.
Esta temporada sincrética y a la vez ecléctica de Halloween y Día de Muertos siempre ha sido mi favorita. En casa se pone ofrenda y se sale a pedir calaverita. Pere este año además me quedé pensando por qué nunca he publicado nada sobre libros para esta temporada. Así que va mi primer post de recomendación de lecturas para Halloween y Día de Muertos.
Disfruten.
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Título: El árbol de las brujas
Autor: Ray Bradbury
Título Original: The Halloween Tree
Pie de Imprenta: Argentina : Minotauro, 1978
La Fiesta de las Brujas.
Disimulo. Gatos caminando de puntillas. Sigilo y cautela. Pero, ¿por qué? ¿Para qué? ¡Cómo! ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde empezó todo?
En la víspera de Halloween, un grupo de niños se prepara para salir disfrazados y disfrutar la noche de Halloween. Sin embargo, Pipkin, no se siente bien y desaparece misteriosamente. Para poder dar con su paradero, el resto de sus amigos se encamina a la casa fantasmal de la cañada donde Carapacho Clavícula Mortajosario los llevará a través del tiempo y distintas culturas que celebraban y honraban a los muertos, para dar con Pipkin.
No podía comenzar con un libro distinto a El árbol de las brujas. Es fascinante la manera en la que Bradbury traza el origen de la noche de Halloween, nos lleva de Egipto, a Roma y, desde luego, no puede dejar de lado México y su tradicional Día de Muertos.
Aunque hace años leí este libro (después de buscarlo por muchas librerías), hace relativamente poco lo volví a leer en versión audiolibro. Reencontrarme con Pipkin, Tom Skelton y compañía, pero ahora con la voz de un narrador, fue distinto, pero igual de emocionante.
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Título: Stiff: the curious lives of human cadavers
Autor: Mary Roach
Pie de imprenta: Penguin, 2004.
ISBN 9780141007458
Publicado en español como Fiambres: la fascinante vida de los cadáveres (Global Rhythm Press, 2007).
Death. It doesn’t have to be boring […] Many people will find this book disrespectful. There is nothing amusing about being dead, they will say. Ah, but there is. Being dead is absurd. It’s the silliest situation you’ll find yourself in.
He de confesar que después de adquirir este libro, quedó muchos meses en la lista de “para leer”. Una mala lectura de la reseña me hizo pensar que sería un libro muy macabro o morboso sobre el proceso de descomposición del cuerpohumano. En aquel entonces había pasado por algunas pérdidas, así que tenía terror de enfrentarme al libro.
Cuando finalmente decidí abrirlo, me di cuenta que no podía estar más equivocada y que, a pesar del tema, se podía pasar un gran rato leyéndolo. El excelente trabajo de divulgación de Mary Roach nos invita a conocer todas las formas en las que se puede disponer un cuerpo humano sin vida, ya sea que lo donemos a la investigación científica, cuando lo vamos a enterrar, cómo saber cuanto tiempo ha pasado desde la muerte. Lo más interesante, es que va entrelazando estos hechos científicos, con hechos históricos para ayudarnos a entender el por qué de muchas filias y fobias actuales con la muerte y los cuerpos. Como lo vemos en el siguiente párrafo:
Para comprender el cauteloso respeto por los muertos que impregna el laboratorio de anatomía moderno, conviene entender la extrema falta de respeto que caracterizó la historia de esta disciplina. Pocas ciencias están tan arraigadas en la vergüenza, la infamia y la mala reputación como la anatomía humana. Los problemas comenzaron en el Egipto alejandrino, alrededor del año 300 a. C. El rey Ptolomeo I fue el primer líder en considerar aceptable que los médicos abrieran los cadáveres para comprender el funcionamiento del cuerpo. Esto se debía, en parte, a la larga tradición egipcia de momificación.
Roach, como buena divulgadora, se plantea muchas preguntas y, en algunas ocasiones tiene la oportunidad de que se le abran las puertas a, por ejemplo, la morgue, para responder a sus inquietudes y documentar cuestiones que jamás me hubiera planteado sobre un cadáver. El capítulo final es, sin duda, mi favorito.
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Título: A la salud de los muertos: relatos de quienes quedan
Autora: Vinciane Despret
Traducción: Pablo Méndez
Pie de Imprenta: Madrid : Cactus, 2021.
ISBN 9789873831584
Llevo adelante una investigación sobre la manera en que los muertos entran en la vida de los vivos, entre nosotros, hoy en día, y cómo los hacen actuar.
Así presentó Despret este libro
Un libro que habla de quienes nos quedamos y nuestra relación con los muertos. Cómo perviven a través de hablarles, pensarlos, sentirlos, jurar que siguen aquí.
Simplemente, hermoso. Lloré. Me ha dejado un montón de pensamientos sobre mis muertos y lo mucho que nos queremos deshacer de ellos en esa cosa llamada “duelo”, que aunque necesario, es frío y se convierte en una especie de recetario para matar a los muertos en aras de poder seguir con nuestras vidas. Cuando quizá lo que necesitemos sea vivir con nuestros muertos, su recuerdo y quizá ellos necesiten que así los hagamos vivir. Mucha profundidad, mucha filosofía y mucho respeto por las creencias sobre los seres queridos que ya no están.
Por cierto, hace algunos meses les hablaba de Habitar como pájaro, de la misma autora. Es que Despret es tan profunda, observa y te cuenta tan bonito el mundo que hay que leerla.
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Título: Gustavo, el fantasma tímido
Autora/Ilustradora: Fravia Z. Drago
Pie de imprenta: México : Edelvives, 2020.
ISBN 8414025579
Gustavo es un gran fantasma, sabe atravesar paredes, brillar en la oscuridad, hacer que las cosas floten y muchas otras cosas fantasmales. Lo único que Gustavo no sabe hacer es acercarse a sus congéneres y demás monstruos, vampiros o momias, es un fantasma tímido. Así que ha decidido preparar una fiesta de Día de Muertos y resolver la situación.
Este libro álbum habla sobre encontrar el coraje para hacer amigos y, de paso, celebrar Halloween y Día de Muertos.
Algo muy interesante es que la primera vez que me acerqué a este libro, lo hice en audiolibro. Me hizo analizar mucho sobre las posibilidades de llevar un libro álbum, al formato audio. ¿Cómo llevar al audio un libro album donde hay una simbiosis indisoluble entre texto e imagen? Se pierde algo fundamental, pero se gana el acceso a otros lectores o quizá se gane algo distinto con la narración.
No sé, lo sigo pensando. La versión en inglés del audiolibro es muy buena, pero definitivamente estamos perdiendo ese juego texto-imágen del libro álbum, en esta historia en específico, estamos perdiendo las maravillosas ilustraciones de Flavia Zorrilla y todos los detalles de monstruos como vampiros, calabazas o momias, pero también los detalles propios de Día de Muertos como la ofrenda en el cementerio, las catrinas y calaveras.
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Pues ya está, espero disfruten la propuesta.
Pongan la sal, iluminen su camino, aliméntenlos y apaguen su sed con un vaso de agua. Recordémoslos con cariño.
El ecosistema del libro en el Estado de México: Hacia un observatorio de la lectura, financiado por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnología (CONAHCYT), es un proyecto de investigación que busca establecer, fortalecer y crear espacios para el diálogo entre los distintos actores del sector del libro en el Estado de México: editores, libreres, mediadores, bibliotecaries, escritores, lectores y todo aquel interesado en el mundo del libro.
Como parte de sus actividades ha llevado a cabo el Seminario Académico, una serie de charlas y conferencias donde se abordan distintos temas relacionados con el mundo del libro y que actualmente se encuentra en su tercer año; también se han realizado distintos tallares, el documental En busca del lector (2024), el podcast Saberes del libro; además proporciona información sobre las bibliotecas, librerías , edioriales, salas de lectura, escritores y políticas públicas en materia del libro en el Estado de México.
La colección bibliográfica El ecosistema del libro en el Estado de México forma parte también este proyecto. Se trata de diez cuadernillos derivados de los talleres que se han impartido a lo largo de estos tres años. El cuadernillo 5Mediar la lectura en bibliotecas: pasos básicos para un taller se deriva del taller Recursos de mediación lectora en la biblioteca que impartí durante el Encuentro Estatal de Bibliotecarios, en el marco de la Feria Internacional del Libro del Estado de México, FILEM 2023.
Los otros títulos de esta colección son:
1. Escribir como acto vivo de Alejandra Eme Vázquez
2. Autoeditar en lenguas indígenas de Isela Xospa Cruz
3. Diseñar proyectos culturales en redes sociales de Mayra P. Dávila
4. Leer en voz alta de Violeta Hernández B.
6. Promover la lectura desde la historia de Roberto Urra Sandoval
7. Reconocer lectores de Danays del Carmen Castelo Agüero
8. Cartografiar el ecosistema del libro y la lectura de Roberto Urra Sandoval
9. Mapear modelos de organización cultural de Mishelle Muñoz González
10. Investigar el ecosistema del libro en el Estado de México de Sebastián Rivera Mir
Sin duda, un proyecto interesante y necesario para conocer que ocurre en el sector del libro en un estado del país tan grande y que, al compartir tanto con la capital del país, a veces se desdibuja y pareciera que nada ocurre cuando en la realidad es un Estado muy vasto en trabajo editorial, tal como lo vemos en El ecosistema del libro: Hacia un observatorio de la lectura.
Pueden acceder también a la versión digital de estos cuadernillos a través de la página del proyecto.
Esta reseña sobre El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo de Irene Vallejo quizá la van a encontrar un poco extraña, primero por el tiempo que ha pasado desde la publicación de este libro; y segundo porque, al menos en este blog procuro hablar sólo sobre aquellos libros que me vuelan la cabeza en el mejor de los sentidos.
Pero dado que es un libro que habla sobre los libros, no puedo no hablar de él. Especialmente porque desde su publicación ha sido un superventas y el gremio bibliotecario no ha permanecido impasible ante sus encantos.
Como ya lo he dicho en muchas ocasiones, suelo ser muy escéptica cuando se trata de libros que hablan sobre libros, especialmente cuando esos libros lo hacen desde lo aleccionador, el deber ser de la lectura y los libros o el intelectualismo lejano de los lectores a los que se pretende interesar por la lectura.
Así que cuando se publicó El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo, tenía mis dudas, pero no me pude resistir a echarle una mirada. Y he de confesar que la primera vez que intenté su lectura, no pude con él, no pasé del prólogo.
Algún tiempo después volví a la autora con el Manifiesto por la lectura (Siruela, 2020) y lo detesté. Ya sé que está muy feo decir que una detesta un libro y como argumento queda muy flojo, así que lo replanteo: me pareció un manifiesto plagado de lugares comunes y me chocaron bastante los artículos por el tufillo a alta cultura y lo que se debe considerar lectura, además de la burda comparación entre el libro impreso y el libro electrónico. Por acá hablo un poco más de este libro.
Sin embargo, me debía la lectura de El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo, así que hace unos días tuve la oportunidad de reintentarlo, en esta ocasión en audiolibro. No sé si fue gracias a Elena Silva, la narradora, pero en esta ocasión no sólo lo finalicé, sino que he de reconocer que me reconcilié un poquito y entendí por qué tanta fascinación por este libro: hay una gran investigación/documentación detrás y mucho amor por los libros, eso se agradece y hace disfrutable la obra. Pero no toda, hay cosas que me hicieron abandonarlo la primera vez, que en este reencuentro me desagradan como me desagradó el prólogo o su Manifiesto por la lectura y me deja sentimientos encontrados:
La escritura de algunos pasajes son tan rimbombantes que casi rayan en lo cursi.
No entiendo a qué viene la historia personal de la autora. ¿Está hablando de la historia del libro en occidente o de su historia personal? Se entendería si estos pasajes personalísimos se hubieran quedado en el prólogo a manera de explicación del porqué de esta obra, pero volver sobre su infancia, si fue bulleada o si su madre le leía por las noches, todo eso en medio de capítulos donde revisa a los clásicos, no lo entiendo muy bien y no aporta nada a la historia.
Hay capítulos que también se me salen de la historia. Es decir, no habla estrictamente de la lectura y el libro.
En la versión audiolibro el prólogo es leído por Vallejo y la entonación casi me hizo volverlo a abandonar. Preferiría que toda la narración corriera a cargo de Elena Silva.
Lo dicho, me reconcilié un poquito por toda la documentación e investigación que hubo detrás, pero no me reconcilié del todo. Eso sí, me llevo un buen de anotaciones sobre la historia del libro, pero no sé si vuelva a la autora con otra lectura.
Título: El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo
El primer trimestre del año siempre resulta particularmente interesante en materia del libro pues es común que se publiquen informes sobre distintos aspectos de este amplio universo: plataformas de préstamo de libros digitales, venta de libros, encuestas de lectura, etc.
Siempre me ha interesado seguir de cerca todos estos informes, encuestas y estudios porque nos dan además del panorama que nos ofrecen, también nos dejan claro que en el tema de la lectura y el libro ocurren muchas cosas y resulta arriesgado decir que “ya no hay lectores”.
Por un lado crecen ventas, aumentan los préstamos en plataformas de préstamo digital en bibliotecas, mientras que por otro, baja el porcentaje de lectores. ¿Por qué estos datos parecen ser siempre tan dispares, si forman parte de un mismo universo?
Comprar un libro, no es lo mismo que leerlo, o es lo que me vengo diciendo desde hace tiempo, pero qué ocurre realmente.
Sobre la lectura en España
Por ejemplo, recientemente se publicó el Informe Estadístico de eBiblio 2024, un servicio de préstamo digital en bibliotecas españolas donde vemos que durante el 2024 se incrementó a 58,552 la oferta de títulos (incluidos libros digitales, audiolibros, periódicos y revistas); también hubo un aumento del 17.79% de usuarios únicos, es decir, 209,045 frente a los 201,120 del año anterior. De estos 209,045 usuarios, 201,120 son adultos y 7,925 son niñas, niños y jóvenes. Todo esto repercute en los 4,113,814 préstamos realizados, 14.84% más que durante 2023.
Por otro lado, también se presentó recientemente el informe El mercado del libro en España 2024 donde, según palabras de Ignacio López Olaondo, Head of Market Intelligence en Nielsen IQ, el mercado editorial cada vez va mejor a nivel de números macro, alcanzando un régistro histórico de 77 millones de ejemplares vendidos y una facturación superior a los 1,200 millones de euros, es decir, un porcentaje de crecimiento de 9.8% respecto de 2023.
Curiosamente, en este informe la venta de libros infantiles y juveniles se incrementó un 12% y fue superada sólo por los libros de ficción con un porcentaje del 14%. En este mismo orden de ideas, los principales momentos de la venta de libros son navidad, reyes, Feria del Libro de Madrid, inicio de vacaciones de verano, Sain Jordi y el regreso a clases. De estos momentos, al menos tres están muy relacionados con la población infantil y juvenil.
Pero mientras tenemos estos dos informes que registran crecimiento de ventas y de préstamo digital de libros en España; el artículo Cómo fomentar la lectura de textos complejos en tiempos de TikTokseñala con preocupación que, de acuerdo con un estudio realizado en 2024 a estudiantes españoles, entre mayor tiempo dedican a realizar tareas escolares en casa a través de una pantalla, peor es su compresión lectora, sumado al scroll infinito en plataformas como Instagram o TikTok.
El artículo cierra con la propuesta de un eslogan “Más libros y menos TikTok” en favor de la lectura, a mi gusto, bastante hueco y nada novedoso, ¿se acuerdan del famoso “Más book y menos face” que hace unos años se compartía en distintas redes sociales y definitivamente no acercó a los lectores?
Por cierto, así como en algún momento estuvo muy en boga BookTube (uso de YouTube para promover libros y lectura), y más tarde Bookstagram (uso de Instagram); actualmente BookTok (uso de TikTok) se abandera como el movimiento para promover la lectura, captando la atención de editoriales e influencers de los libros, aunque no sé si necesariamente haya un acercamiento a la lectura gracias a esta plataforma. Hay quienes aseguran que sí, pero en definitiva hace falta seguir indagando sobre el tema como ya lo hicieron Gemma Lluch y Aránzazu Sanz-Tejeda en el artículo Contenidos, formas, usos e impactos de los bookstagrammers y booktokers: una revisión, del que ya también hablé en su momento.
Quizá estas plataformas sólo promuevan las ventas y, como ya lo he dicho en otros artículos, ventas no necesariamente se reflejan en lectura. Pero volveríamos a la misma cuestión, por qué son tan dispares estos estudios e informes.
El caso de Reino Unido
Hace unos días comentaba sobre el informe International Book Market 2024. Me detuve un poco en el caso de Reino Unido donde se reportó la disminución del -1.6% en las ventas de libros. En este caso, un artículo publicado en TheBookSeller le estaría dando la razón, pues dos de cada cinco británicos no leyó nada durante el 2024.
Quizá, como lo he comentado en otras ocasiones, lo que debemos hacer es ampliar el concepto de lectura y poner atención en otros formatos donde la gente está leyendo, por ejemplo, el audiolibro.
The National Literacy Trust presentó el Children and Young People’s Listening in 2023 un estudio que indaga sobre lo que 71,351 niñas, niños y jóvenes de 5 a 18 años están escuchando en Reino Unido. Los resultados demuestran que este segmento de la población sigue disfrutando escuchar historias ya sea de una forma más tradicional, es decir, que les lean los padres (59,7%), los profesores o los bibliotecarios (53,4%); o bien, a través de vídeo (69.9%), audiolibros o podcasts (50,9%). Además rescato lo siguiente:
52% de los encuestados que disfrutan escuchando audio, también disfrutan leer en su tiempo libre
40% de los que disfrutan escuchar, también escriben en su tiempo libre.
Escuchar historias puede beneficiar y aumentar el interés por la lectura. De hecho, 30.6% de los encuestados dijo que escuchar historias les ayudó a interesarse en la lectura.
Estados Unidos
¿Y entonces qué pasa, les gusta que les lean o que les cuenten historias, pero ya no están leyendo? ¿estamos hablado de percepción o de descenso real de la lectura?
De acuerdo con Adam Kotsko, profesor asistente en North Central College de Illinois, asegura que en los 15 años que lleva de impartir clases ha visto el declive de la capacidad lectora de las y los jóvenes. Los últimos cinco años esta percepción se ha hecho más evidente. Si antes asignaba unas 30 páginas de lectura, ahora ve que los estudiantes simplemente no pueden enfrentarse a cualquier lectura de más de 10 páginas, las abandonan y no comprenden el texto.
Kotsko nos recuerda que Estados Unidos desde hace varios años vive la censura de distintos títulos en bibliotecas y considera que esto ha cobrado una cuota importante en la capacidad lectora; sin embargo, cnosidera que la pandemia de Covid-19 y el cierre de escuelas dejó secuelas no sólo en la salud de muchos estadounidenses, sino también en la capacidad lectora.
Resulta curioso, sin embargo, que de acuerdo con el informe de préstamos digitales en bibliotecas de Overdrive para 2024, la Biblioteca Digital de Illinois registró 4 millones de préstamos de libros, audiolibros, revistas y otros materiales digitales durante 2024. Desde luego, habrá quien me diga que Adam Kotsko se refiere al declive de la práctica lectora de estudiantes universitarios y el informe de Overdrive se refiere a una biblioteca pública, pero no dejo de pensar que algo no está cuadrando.
¿Qué pasa con México?
De acuerdo con el Módulo de Lectura MOLEC 2024 la población lectora disminuyó un 14.6% entre 2015 y 2024; son precisamente los lectores más jóvenes quienes menos están leyendo. A pesar de este declive, puede verse un ligerísimo repunte de 1.1% en el 2023. Será interesante ver los resultados del MOLEC 2025.
Infortunadamente, como lo menciona Gonzalo Oyarzún en su blog Biblioteca Imaginada, los planes y programas lectores en México parecen ser inexistentes. En la administración pasada se habló de un borrador de Programa Nacional de Lectura que quedó en eso, borrador. Lo anterior, de la mano con la pandemia, el cierre de escuelas, parece ser uno de los motivos de este declive en los lectores.
Falta indagar sobre el papel del audiolibro y plataformas de podcast.
Falta indagar sobre la lectura en digital y esto no sólo se limita a si se lee o no en este formato, sino saber sobre plataformas, dispositivos de lectura, etc.
Falta, como bien apuntó Ale Quiroz, la inclusión de los lectores más jóvenes, ¿por que no se toman en cuenta? ¿cómo cambiarían los resultados?
No olvidemos tampoco que de acuerdo con el ya citado International Book Market 2024, México registró un crecimiento de ventas de libros del 12.6% en general y 20.7% en los libros de ficción. Además, según un artículo publicado en El Universal durante el periodo 2018-2024 aumentó la piratería de libros casi un 10%.
Tristemente no hay mayores pistas sobre la lectura en México, por ejemplo, la Dirección General de Bibliotecas no hacé públicos los datos de préstamos, libros más leídos, tipos de usuarios, a pesar de que recoge esta información mensualmente de cada red estatal de bibliotecas públicas.
Conclusiones sobre la lectura y cómo aprender a empatar los datos
Como pueden ver, tengo más dudas que certezas sobre la lectura. Quizá, como se dice popularmente, estoy confundiendo la gimnasia con la magnesia y analizar unos estudios con la perspectiva de otros no me esté ayudando mucho.
¿Estamos viendo un declive en la comprensión lectora? Quizá. ¿Se siguen vendiendo libros? Sin duda. ¿La gente ya no lee? No estoy tan segura, pero me inclino a pensar que sí hay lectores, sólo que no los estamos analizando correctamente. ¿Seguimos asumiendo sólo un tipo de lectura y un formato? Totalmente. ¿Abrir el concepto de lectura ayudará a encontrar más lectores? Probablemente. ¿Ayudará a la comprensión e interés lector? No lo sé.
En el marco de la Feria del Libro de Londres, NielsenIQ BookData y GfK Entertainment presentaron un avance del International Book Market 2024, un informe con el panorama editorial internacional en el que vemos un incremento en los ingresos de los libros de ficción, mientras que los ingresos por los libros de no ficción han mostrado un descenso.
De los 18 territorios analizados, 16 registraron un incremento en los ingresos de los libros de ficción. Por obvias razones llama poderosamente mi atención el caso de México con un crecimiento de 20.7% en los libros de ficción y un 12.6% de crecimiento en general. Es claro que la venta de libros no necesariamente se traduce en lectores; sin embargo, no deja de sorprenderme que aumenten las ventas de libros en un país donde muchos aseguran que no hay lectores, tan sólo el Módulo de Lectura (MOLEC) 2024 señaló que la población lectora descendió un 14.6% entre el 2015 y el 2024.
¿Qué nos están diciendo estas cifras tan dispares entre ventas de libros y lectores mexicanos?, ¿este panorama editorial nos habla de lectores? Sin duda, tenemos mucho que analizar y contrastar, aunque no estoy tan segura que los responsables de las políticas de lectura estén poniendo atención a estos datos.
Reino Unido es otra región en la que me quiero detener. No deja de llamar la atención los 195 millones de copias vendidas, lo que representó una disminución del -1.6%. Esto me lleva al artículo publicado recientemente en The Bookseller donde se menciona que dos de cada cinco británicos no leyó nada en el último año (2024). Desde luego, Gran Bretaña es sólo una parte de Reino Unido, pero quizá aquí sí podemos hablar de una relación entre las ventas de libros y los lectores.
Resulta curioso que a pesar de las caídas que tuvieron algunas regiones en las ventas de libros, esto no ha afectado como se esperaba pues los precios de los libros aumentaron, aunque en menor medida que el año anterior. Por ejemplo, Francia que tuvo un descenso del 2.8% en la venta de libros, tuvo a su vez un incremento en los precios del 2.6%, alcanzando sus libros un precio promedio de €12.70 (MXN$280.00 aproximadamente). España también registró un aumento del 4% en los precios de los libros
Por último, revisemos el tema de las redes sociales, especialmente el impacto de TikTok y su comunidad de BookTokers en mercado editorial. Si son visitantes de este blog o me leen en otras redes sociales, sabrán que tengo mis serias dudas en cuanto BookTok como una herramienta para la formación de lectores, pero gracias a este informe podemos ver el papel que está teniendo está red social en el mercado editorial. Los libros de ficción y especialmente los géneros Romance y la Fantasía aumentaron sus ventas precisamente gracias a esta red social y la comunidad BookTok.
Aunque en el informe no se mencione, recordemos que el 20.7% de incremento que México registró en las ventas fue precisamente en libros de ficción. Así que leyendo quizá un poco de más, aquí encontramos también cierta influencia de BookTok. Como ya lo mencioné, las ventas no necesariamente se traducen en lectura o lectores, pero aquí ya hay algo importante a lo cual seguirle la pista.
Sin duda, estos datos nos dan un panorama editorial bastante interesante que nos obliga a reflexionar que está ocurriendo con el mercado del libro y con les lectores. Aunque, no olvidemos, que estos datos sólo reflejan las ventas de libros en puntos físicos, es decir, no abarca los formatos digitales y mucho menos las ventas digitales. Así que sólo nos permite acercarnos a una porción de este mercado.
Gracias a la magnifica recomendación de Carola Martínez, llego a Habitar como un pájaro: modos de hacer y pensar los territorios de Vinciane Despret, un libro cargado de sabiduría no sólo desde lo científico, también desde lo filosófico sobre la forma en la que las aves habitan el mundo, cómo conforman su territorio, cómo lo defienden, cómo son en él y por qué son como son. Curiosamente, este libro, aunque de divulgación me dejó reflexionando mucho sobre otros territorios, como los territorios de la lectura.
No resulta extraño que Despret nos traiga en un libro de divulgación reflexiones filosóficas y que a través de esas reflexiones logremos ver a las aves con un ojo distinto. Ella es al fin de cuentas una filósofa de la ciencia, ha estudiado a la ciencia no desde el método riguroso (o sí), sino desde la reflexión, el análisis, la observación profunda y la distancia que pone a los científicos para tratar de entender mejor a las aves y a la ciencia.
De esta manera, con el pretexto de estudiar y acercarse a las aves, cuestiona la forma de hacer ciencia, el papel de las científicas, en particular de las ornitólogas a quienes ha costado hacerse un espacio (tener un territorio) en este campo y cuya gran contribución al estudio de las aves es acercarse y reconocerlas de una manera distinta, más en lo individual, en el sujeto y no en la especie.
Como dice Despret, los ornitólogos hombres van de prisa y quizá por ello sigamos asumiendo cosas erróneas sobre la manera en que las aves habitan los territorios. Sin embargo, son las ornitólogas quienes han enfocado sus estudios desde un polo opuesto al tradicional y gracias a ello se han descubierto cosas inimaginables sobre la forma en que las aves están en el mundo. Es gracias también a las ornitólogas que seguimos indagando: los machos cantan para atraer a las hembras o porque marcan territorio frente a otros machos, las hembras no cantan o simplemente no se les ha estudiado suficiente, las hembras no son territoriales o su manera de hacer territorio es distinta de la de los machos. No puedo continuar sin mencionar a algunas de estas ornitólogas:
Margaret Nice y Barbara Blanchard, por ejemplo, se alejaron de los estudios que sólo clasifican a las aves y decidieron dedicarse a estudiar su comportamiento:
Nice, quien comenzó como ornitóloga aficionada, fue de las primeras en comprender que sólo podía entender a las aves si las estudiaba de manera individual.
Katharina Riebel, Michelle Hall y Naomi Lang, por su parte, fueron las primeras en estudiar a las hembras que cantan, una actividad que tanto ornitólogos, como aficionados siempre han considerado exclusiva de los machos.
Y aunque no se menciona en este libro, quiero rescatar a Betsy Bang, ilustradora médica, quien demostró alrededor de 1960 que algunas especies de aves tenían un sentido del olfato desarrollado.
Volviendo a mi encuentro fortuito con Despret, es gracias a ella que también me encuentro por vez primera con Michel Serres (1930-2019), filósofo e historiador de la ciencia quien en su libro El contrato natural comienza a estudiar el lenguaje y la lectura de las cosas. Esta idea la retoma más adelante en Darwin, Bonaparte y el Samaritano, una filosofía de la historia, otro de sus libros donde trata de explicarnos la historia de la ciencia a través de la lectura del mundo. Desde luego, para mi resultó francamente sorprendente descubrir esta visión sobre la lectura en una disciplina que pareciera tan alejada de este campo, quizá incluso alejada de los mismos estudiosos de la lectura.
El buen cazador lee, después de haber aprendido a leer. ¿Qué descifra? Una impresión codificada. Ahora bien, esta definición podría ser una caracterización de la propia escritura humana histórica.
La escritura, nos dice Serres, la hacemos no sólo los humanos, sino todos los seres vivos y no vivos al dejar constancia de nuestro paso por el mundo: la luz de las estrellas nos habla de algo, cómo era el universo hace millones de años; los fósiles nos cuentan cómo murieron, cómo vivieron, qué comían esos animales; un árbol nos cuenta sobre la temporada del año por el color de sus hojas. Así también la escritura que hacemos y leemos los humanos nos cuenta cosas, pero en definitiva no es exclusiva de nuestra especie. Por ello se puede hablar de lectura de todo lo que nos rodea, pues todo tiene algo que contarnos. Dice Serres:
Si la historia comienza con la escritura, entonces todas las ciencias entran, junto con el mundo, en una historia nueva y sin olvido.
Despret no es para nada condescendiente, tiene mucho que replicarle a los ornitólogos que va mencionando en su libro, desde luego, también tiene sus “asegunes” para Serres en cuanto a unir lo que se supone debe permanecer desvinculado, la lectura y la historia de la ciencia. Y claro, desde la ornitología la réplica tiene todo el sentido.
Pero no puedo pasar por alto a Serres en el camino de la mediación lectora y del estudio de la lectura porque, como bien apunta Despret, “[…]justamente, el motivo que anima a Serres consiste en romper con el hábito sórdido de poner lo humano en el centro del mundo y de los relatos, en abrir la historia a miríadas de seres que cuentan y sin los cuales no estaríamos ahí.”
Así mientras Habitar como un pájaro nos obliga a pensar los territorios y la forma en que estos son habitados por las aves y algunos mamíferos; indirectamente y quizá sin darse cuenta también nos está hablando de los territorios de la lectura, esos que son vastos y que superan a la simple noción de decodificar caracteres o que se limita al formato impreso.
Lectura= libro impreso. No, la lectura o, mejor dicho, los territorios de la lectura, son mucho más que eso. La entiendo y la he querido entender como lo hace Serres, aunque sea arriesgado y tenga serios baches que sortear tanto para el estudio de la ciencia, como para el estudio de la lectura, aunque nos planteé serios cuestionamientos de lo que es leer.
Pero no es sólo Serres quien habla de lectura del mundo para intentar entender la historia de la ciencia. La misma Despret al hablar de la incomodidad que le supone Serres, acude a Mil mesetas, de Gilles Deleuze y Félix Guattari, un libro que describe como difícil y al que sólo pudo acceder una vez que decidió salir de la rutina de su lectura científica:
Y tenía que aprender a leerlo así, no dejándome guiar por palabras, sino por gestos, ritmos, rupturas, tartamudeos, hipos, afectos. Salir de la rutina que guiaba mi lectura de los artículos científicos, que consistía en recolectar informaciones, inventariar hechos y saberes. Iba a olvidarla, la filosofía no tiene la tarea de informar, sino la de lentificar, la de discordar, la de vacilar.
Despret tuvo pues que distanciarse de la lectura tradicional de decodificar palabras en un texto científico y enfrentarse a una lectura distinta, más corporal, para tratar de entender lo que Deleuze y Guattari querían explicar.
Quizá, con el pretexto de leer a las aves, este libro nos invite también a distanciarnos de la lectura tradicional y adentrarnos en los distintos territorios de la lectura y la escritura para tratar de entender al mundo.
Gracias, querida Carola, por la recomendación, sigo pensando un montó de cosas sobre este libro y ya me estoy anotando otros a la lista de mis territorios de la lectura.
Título: Habitar como un pájaro: modos de hacer y de pensar los territorios
Autora: Vinciane Despret
Traductor: Sebastián Puente
Pie de imprenta: Buenos Aires, Argentina : Cactus, 2022.