Mirar Libritos (Invitada: Carola Diez)

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Foto de María Antonieta Miranda

Y sí, sigo de fiesta por esta década. De hecho la celebración va para largo con invitados de lujo y un montón de grandes reflexiones. 

Hoy abro las puertas a mi queridísima Carola Diez. Argentina, radicada desde hace varios años en México, especialista como pocas en mediación lectora. Si tienen dudas, si quieren saber sobre el tema, si no saben cómo entrarle a la mediación lectora y a los libros para niños y niñas, Carola es la persona indicada, lo mejor es que siempre está dispuesta a platicar contigo de eso que tanto la apasiona. 

A Carola la tienen que conocer sí o sí mientras lee algún libro y ya me entenderán por qué, es una verdadera delicia escucharla; pero si tienen la oportunidad de topársela mientras está reflexionando sobre Literatura Infantil y Juvenil y/o mediación, ahí es donde se darán cuenta de lo que les digo. Así que no pierdan oportunidad de hacerlo, les dejo un tip: se la encuentran en la Biblioteca Vasconcelos el último jueves de cada mes donde podrán conversar con ella en un Mirar Libritos, actividad de la que precisamente nos habla en esta colaboración y que ya tiene un buen grupo de “mirones” (y espero más réplicas en otras bibliotecas y escuelas), además de ser una oportunidad única para el díalogo, la reflexión y acercarnos a libros que de otra forma sería muy complicado conocer. 

Carola, mil gracias por ser parte de esta celebración, ¡bienvenida, Mujer Maravilla!


Mirar libritos

Mirar libritos

Mirar Libritos de Emergencia, 05/10/2017

Carola Diez
Biblioteca Vasconcelos
Especialista en LIJ y Mediación Lectora

Mi vida profesional ha transcurrido entre dos amores: la biblioteca y los libros para niños. De la biblioteca me seduce su diversidad, su potencial para la combinatoria y la sorpresa, su gratuidad hospitalaria y su vocación justiciera. De los libros para niños amo la ternura subversiva, la audacia, la capacidad de hacer de la infancia un territorio permanente y lúcido. Muy pronto descubrí que los libros para niños, cuando llegan a conmover profundamente a los adultos, son capaces de transformar la identidad lectora, descubriendo una vena sensible y despertando las ganas de compartir.

Aunque los adultos mediadores son cada vez más, y la literatura infantil ha tomado espacios inéditos, los espacios para profundizar en el conocimiento de este mundo vasto y creciente son aún escasos. No hay muchas ocasiones de hincarle el diente a los libros para niños en su diversidad, su complejidad, evolución y contradicciones.

En este contexto nace Mirar Libritos, de nombre de irónico y un poco pendenciero, pues ‘mirar’ no es tan prestigioso como ‘leer’, y los ‘libritos’ no tienen el estatus de los ‘libros’. Una acción bibliotecaria colaborativa, simple, gratuita y replicable a favor de los libros para niños, de su circulación, difusión y disfrute. Una iniciativa a favor de los lectores de esos libros: nosotros mismos y los niños que nos rodean. Algo tan sencillo y revolucionario como explorar y discutir en grupo un conjunto de materiales fue convocando a lo largo de cuatro años a personas que querían conocer nuevos libros, discutir ideas, escuchar otras lecturas, socializar inquietudes y descubrimientos.

Mirar Libritos (Invitada: Carola Diez)

Mirar Libritos de Emergencia, 05/10/2017

Nos reunimos una vez por mes, normalmente el último jueves. Inicia con la exploración un conjunto de libros ilustrados, que hemos seleccionado con un criterio temático o formal, dispuestos sobre una gran mesa de centro. El ambiente es relajado y amistoso. A medida que van llegando los comensales, colocan sobre el mantel -a modo de picnic- sus aportaciones, libros que traen de casa en préstamo para compartir durante la sesión. ¡Esto es fundamental para el sabor del caldo! Como en el cuento popular La sopa de piedra, cada invitado llega con un ingrediente que aporta al guiso y lo va sabroseando. Al final nos queda un banquete suculento: libros de todos los tiempos, de procedencias muy distintas; libros tan caros que no podríamos comprarlos, o tan discretos que nunca los habíamos descubierto. Aunque no es una regla, siempre animamos a que cada uno traiga lo suyo. Así logramos acervos únicos e irrepetibles, con abundantes joyas y rarezas. Cada libro habla de quien lo seleccionó, de sus gustos e ideas. Un acervo cargado de historia, lecturas, opiniones, intención, entusiasmo.

Cada mes se define un tema o eje para la selección. Los temas son casi infinitos, y están abiertos a las propuestas de los y las participantes. Hemos mirado libritos sobre la muerte, los lobos, libros sin palabras y filosóficos; sexualidad, humor, mujeres. Pop up y poesía. Perros, gatos y libros en lengua indígena. Libros mexicanos, libros de lobos, clases sociales en los libros… Incluso hemos hecho una reunión sobre ‘libros que hablan de libros’ y otra para compartir nuestros favoritos, los libros que amamos (ya en el colmo de la subjetividad).

Se trata de un grupo abierto; cualquier persona interesada puede participar. Siempre hay quien ha venido antes y quien llega por primera vez. La biblioteca lo promociona a través de sus redes, y los participantes corren la voz. Somos muy diversos en identidades, profesiones y trayectorias: docentes, bibliotecarios, promotores; madres y padres de familia, estudiantes, narradores, ilustradoras, escritores, enfermeras, editores, psicólogos, abuelas, historiadoras, policías y antropólogos, entre otros. El más joven tiene cinco años, la más veterana rebasa los setenta.

Es un espacio experimental, casero y artesanal. No son reuniones masivas, transcurren en un ambiente de conversación y libre intercambio. Comenzamos con un tiempo para picotear tranquilamente, cada uno a su gusto y ritmo. Alrededor de la mesa hay sillones cómodos y alfombras, algunas sillas. Cada uno decide dónde, qué, cómo y con quién leer; gozamos intensamente de esta premisa básica de la biblioteca.

Mirar Libritos (Invitada: Carola Diez)

Exposición Ecos Migrantes y Mirar Libritos de Migración, 30/11/2017

Durante este tiempo (‘que dilata el tiempo de vivir’, dice Pennac) ocurren encuentros importantes. De los lectores con los textos; pero también de unas personas con otras, de distintas generaciones, de una misma con sus propios pensamientos, ideas y emociones. Una comunidad que goza expandiendo y compartiendo su afición. La presencia de libros aportados por los participantes es fundamental.

Después pasamos a una conversación en torno al tema del día. Partimos del acervo que acabamos de explorar juntos, y las reacciones que cada participante comparte. Tejemos con otros lo que los textos nos traen, lo hacemos explícito. Accedemos a ‘otras lecturas’ sobre los mismos materiales y nos relacionamos en forma inédita: no es una clase ni un taller; no es un grupo de terapia, no es una actividad académica ni un café con amigos. Es un espacio de análisis colectivo, gratuito, abierto, en un espacio público, donde el diálogo se ejercita, como en un gimnasio de las ideas (una bella metáfora de la función de las bibliotecas).

Animamos este espacio con la idea de que sea replicable. Mirar libritos es flexible y portátil. Puede llevarse a cabo en bibliotecas públicas, comunitarias, escolares. En casas de cultura, parques, hospitales, aulas, museos, pueden echarse a andar iniciativas que enriquezcan la mirada sobre los libros, la experiencia de lectura y mediación. La estructura es muy simple, poco pautada y sin costo; si a alguien le pareciera de provecho, retoma la idea y experimenta en su espacio. Lo indispensable es:

  • Tener a la mano un acervo interesante y suficiente 
  • Alguien dispuesto a animar la conversación
  • Un grupo de curiosos que quieran invertir dos horas 
  • Un tema convocante

Mirar Libritos ha funcionado como una manera económica y colaborativa de conocer más libros para niños. También como una forma de defensa del consumidor, para no quedar tan a merced de las leyes del mercado en nuestro acceso a la LIJ. Es un entrenamiento y espacio de autoformación; una manera modesta y útil de mejorar la valoración social de los libros para niños, lejos de estereotipos y limitaciones, que nacen de la inexperiencia.

En un plano más amplio, sabiendo que los espacios para el pensamiento conjunto son indispensables sociedad más justa y creativa, nos sirve como conjuro ante la tentación autoritaria de tomar la propia interpretación como única y verdadera. Un aporte más de la biblioteca pública a la democracia, la autogestión y el aprendizaje horizontal. 

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