A propósito de clasificación

clasificación

—Hay muchas cosas que no sabes sobre el Archivo. —Sonrió y abrió más la puerta.
—Por eso necesito tu ayuda —dije mientras salíamos del Rincón de Lectura— No me aclaro con este sitio.
—¿Qué buscas? —preguntó Fela.
—Un millar de cosas —dije, y no mentía—. Pero podríamos empezar por la historia de los Amyr. O por cualquier ensayo serio sobre los Chandrian. Cualquier cosa sobre cualquiera de los dos, la verdad. No he encontrado nada.— No me molesté en tratar de disimular mi frustración. Me exasperaba haber entrado por fin en el Archivo, después de tanto tiempo, y no ser capaz de encontrar ninguna de las respuestas que andaba buscando.
—Creía que esto estaría mejor organizado —refunfuñé. Fela se rió entre dientes.
—Y ¿cómo lo harías tú, exactamente? Me refiero a cómo lo organizarías.
—Pues mira, llevo un par de horas pensándolo. Lo mejor sería ordenar los libros por temas. Ya sabes: historia, memorias, gramáticas…
Fela dejó de andar y exhaló un hondo suspiro.
—Será mejor que aclaremos esto cuanto antes. —Cogió al azar un libro delgado de uno de los estantes—. ¿De qué temática es este libro?
Lo abrí y lo hojeé un poco. Estaba escrito con caligrafía antigua de escribano, con trazos delgados e inseguros, difícil de descifrar.
—Parece una autobiografía.
—¿Qué clase de autobiografía? ¿Cómo la clasificarías en relación a otras memorias?
Seguí hojeándolo y vi un mapa meticulosamente dibujado.
—Parece más bien un libro de viajes.
—Muy bien —repuso Fela—. ¿Cómo lo clasificarías dentro del apartado de autobiografías y libros de viajes?
—Los organizaría geográficamente —dije; me estaba divirtiendo con aquel juego. Pasé más páginas—. Atur, Modeg, y… ¿Vintas? —Fruncí el ceño y miré el lomo del libro—. ¿De qué año es esto? El imperio de Atur absorbió Vintas hace más de trescientos años.
—Más de cuatrocientos años —me corrigió Fela—. ¿Dónde pones un libro de viajes que se refiere a un sitio que ya no existe?
—En realidad entraría en el apartado de historia —dije más despacio.
—¿Y si no es exacto? —insistió Fela—. ¿Y si se basa en habladurías en lugar de la experiencia personal? ¿Y si es pura ficción? Los libros de viaje ficticios estaban muy de moda en Modeg hace doscientos años.
Cerré el libro y lo puse en su sitio.
—Empiezo a entender el problema —dije, pensativo.
—No, no lo entiendes —me contradijo Fela—. Solo empiezas a atisbar los bordes del problema. —Señaló las estanterías que nos rodeaban—. Imagínate que mañana te conviertes en maestro archivero. ¿Cuánto tiempo tardarías en organizar todo esto?
Miré alrededor. Había infinidad de estanterías que se extendían hasta perderse en la oscuridad.
—Sería el trabajo de toda una vida.
—La experiencia ha demostrado que se tarda más de una vida —dijo Fela con aspereza—. Aquí hay más de tres cuartos de millón de volúmenes, y eso sin contar las tablillas de arcilla, los rollos de pergamino ni los fragmentos de Caluptena.
Hizo un gesto de desdén y prosiguió:
—Así que pasas años desarrollando el sistema de organización perfecto, que hasta tiene un apartado adecuado para tu libro de viajes autobiográfico histórico de ficción. Los secretarios y tú pasáis décadas identificando, seleccionando y reordenando decenas de miles de libros. —Me miró a los ojos—. Y entonces vas y te mueres. ¿Qué pasa a continuación?
Empecé a entender adonde quería llegar Fela.
—Bueno, en un mundo perfecto, el siguiente maestro archivero continuaría desde donde yo lo había dejado.
…—Tengo la impresión de que estás un poco picada con este asunto —dije esbozando una sonrisa._
Llegamos a una escalera, y Fela se dio la vuelta y me dijo:
—Todos los secretarios que aguantan más de dos días trabajando en el Archivo acaban picados. En Volúmenes, la gente se queja cuando tardas una hora en llevarles lo que nos han pedido. No se dan cuenta de que no es tan fácil como ir al estante de «Historia de los Amyr» y coger un libro.
Patrick Rothfuss. El Nombre del Viento.

¿Les había hablado de este libro? Creo que sí y hasta el cansancio. El nombre del viento se ha convertido (junto con Descansa en paz de John Ajvide Lindqvist) en mi lectura favorita de 2010 y no quise dejar pasar la oportunidad de compartirles uno de los capítulos que más me ha cautivado, pues habla de libros y la complejidad de su organización, lo que pasamos todas las Felas en las bibliotecas.

Supongo que en la segunda parte, publicada hace unas semanas, se hablará más de la biblioteca. Por lo pronto, sólo les puedo recomendar ampliamente la lectura, por distintos aspectos los atrapará: literatura fantástica, bibliotecas y libros, etc., así que si tenían dudas de que regalarle a un bibliotecario o que regalarse en estas fechas, no lo duden, apúntelo en su lista de deseos.

3 Respuestas a “A propósito de clasificación”
  1. Violeta Pokesin 24 Julio, 2011
  2. Araceli Martínez Ibáñez 11 Julio, 2016
    • Veronica Juárez 12 Julio, 2016

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