El mito del olor del libro

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Muchas personas declaran tener un profundo apego a los libros tradicionales. Dicen que les gusta sostener los libros en sus manos y que les gusta el olor y la sensación del papel. Les gusta pasar las páginas pero, ¿es posible lo contrario? El libro físico puede interponerse entre el lector y el texto que intenta  apreciar. Esto es lo que me pasó con “Un héroe de nuestro tiempo,” la impresión era pequeña, las páginas estaban amarillentas y eran desagradables al tacto, además de ser ásperas a la vez que frágiles: las páginas se desmoronaban mientras las iba leyendo, la portada estaba grasienta por el uso. Las personas que se entusiasman con el placer de los libros físicos, ¿no tienen estos problemas? ¿Acaso los libros en su biblioteca nunca envejecen?

Phyllis Rose. The Shelf: From LEQ to LES: adventures in extreme reading, 2014.

¡Cómo si el libro fuera sólo olerlo o sostenerlo! Yo, por mi parte, siempre que alguien me habla del olor del libro me pregunto ¿y sobre lo leído, nadie habla?

2 Respuestas a “El mito del olor del libro”
  1. Alejandro Abate 1 septiembre, 2014
  2. Israel 8 marzo, 2015

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