Hoy es un día muy especial, porque toca el turno a Enzo Abbagliati, consultor senior en estrategias de comunicación, participación e inclusión digital, con experiencia en liderazgo de equipos multidisciplinarios.
Aunque yo lo conocí durante la primera década de este siglo (¡cuántos años son eso!) cuando moldeaba a las bibliotecas públicas chilenas desde la Coordinación Nacional Programa BiblioRedes de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.
Como les comentaba en el post de celebración por los dieciocho años, a Enzo lo leía en twitter (hoy X), pero lo leía más en Cadaunadas, su blog donde desmenuzaba muy minuciosamente a las bibliotecas y otros temas. Después tuve la oportunidad de recibir, precisamente del Programa BiblioRedes, la invitación a participar en el VII Encuentro Nacional BiblioRedes, y ahí fue cuando conocí en persona a Enzo y poder ver el gran trabajo que él y su equipo, donde también estaban las maravillosas Paola Gallegos, Macarena Durán y Pilar Pacheco, hacían en/por/desde/para la biblioteca. ¡Qué bonitos tiempos!
Enzo ya estuvo de invitado (provocador de una manera muy necesaria)cuando uvejota cumplió sus primeros cinco años. Como también les decía, esta idea celebrar invitando a colaboradores a publicar en el blog la adopté de Enzo (me la robé descaradamente) cuando su blog Cadaunadas cumplía 5 años en la blogósfera.
Pues eso, estoy muy contenta con la presencia de Enzo en este blog y su invitación a leer para entender. Es también una forma de recuperar, aunque sea un poquito, a Cadaunadas.
Enzo, mil gracias por estar aquí.
Leer para entender. Leer para no perder la cabeza
Hay momentos en que el presente se vuelve demasiado ruidoso. Demasiado urgente. Demasiado confuso. Y uno siente que no alcanza con mirar el noticiero, seguir una conversación en redes sociales o escuchar los podcasts de los que en teoría más saben. Todo se mueve demasiado rápido y, paradójicamente, todo parece haberse visto antes.
Porque sí. Ya se vio antes.
Ahí es donde los libros hacen algo que ningún otro formato puede hacer: te sacan del ruido sin sacarte del problema. Te permiten ir más despacio sin perder profundidad. Por eso, cuando las noticias un día sí y otro también nos hablan de eso que ya vivieron unas pocas generaciones atrás, leer sobre el pasado totalitario es una forma de escudriñar los caminos que volvemos a recorrer sabiendo a dónde nos llevarán.
Entender cómo se construyó la Italia fascista o la Alemania nazi; cómo la Unión Soviética llegó a ser lo que fue; o por qué en nuestra América proliferaron las dictaduras de diverso cuño, es una forma de releer ese pasado y afirmar que hay formas para no caer en su repetición. Es una de las pocas formas honestas de entender cómo las sociedades llegan a ciertos lugares, cómo la gente común termina tomando decisiones extraordinariamente malas, y cómo, en medio del horror, algunos eligen de otra manera.
Los libros que vienen abajo son incómodos. No están escritos para tranquilizar. Están escritos para entender. Y entender, en tiempos convulsos, es quizás lo más parecido que existe a un refugio.
La saga “M.” de Antonio Scurati sobre el auge, apogeo y caída de Benito Mussolini es un apasionante relato que, a través de una escritura ágil, combina un monumental uso de fuentes primarias y una minuciosa construcción de personajes, con Benito Amilcare Andrea al centro de dos décadas y media de historia. Al comenzar las páginas del primer volumen sabemos dónde terminará la historia en el quinto tomo (que sale por estos días en su traducción al castellano): con Il Duce colgado boca abajo en una plaza de Milán. Vejado y rechazado por un pueblo que hasta poco antes le rendía pleitesía. En una entrevista a un medio chileno hace unos meses, Scurati señaló que la historia del fascismo italiano había sido contada desde el relato antifascista, el de los que habían ganado la II Guerra Mundial, y eso oscurecía cómo el fascismo surgió y sigue presente en una forma de ver el mundo profundamente italiana.





En el otro extremo, y por ello tocándose, están los enormes libros “Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos“, de Anne Applebaum, y “El fin del ‘Homo sovieticus’“, de la premio Nobel bielorrusa Svetlana Aleksiévich. El imaginario occidental sobre campos de concentración está esencialmente moldeado por la experiencia de los campos de la Alemania nazi, pero leer a Applebaum y Aleksiévich es entrar en otro tipo de historia, una donde la arbitrariedad e irracionalidad de todo régimen totalitario se funde con una manera de entender el mundo, una forma de vivirlo y habitarlo. A tal punto, como aparece en los testimonios recogidos por la escritora bielorrusa, que parte de ese “Homo sovieticus” que ve desaparecer la URSS, añora los tiempos en que millones de ciudadanos soviéticos eran relegados a campos y castigados de las más variadas y violentas formas.


En el epílogo de su primera edición en 2003, Applebaum afirmó: “Este libro no ha sido escrito ‘para que no se vuelva a repetir’, tal como dice el cliché. Este libro ha sido escrito porque casi con seguridad ocurrirá otra vez“.
Y acá estamos, en este tiempo, llegando a ese “casi con seguridad”. Los libros, decía, ayudan a entender, a prepararnos, se constituyen en un refugio. Un refugio como este persistente gesto de soberanía digital personal que es uvejota.com, un blog que al cumplir sus dieciocho años sigue, más firme que nunca, reivindicando el libro y la lectura en tiempos de algoritmos e inteligencia artificial, las herramientas que usan los nuevos totalitarismos.
¡Feliz aniversario, mi querida Verónica!
Enzo Abbagliati
Consultor senior en estrategias de comunicación, participación e inclusión digital, con experiencia en liderazgo de equipos multidisciplinarios

