Hoy toca el turno de abrir las puertas de esta cosa llamada blog a mi queridísima Tere López Avedoy. No es la primera vez, Tere en su generosidad inmensa (porque también me manda info. muy atinada a mis intereses, es casi que bibliotecaria y dedica muchos de sus piensos a ellas), ya me regaló el post Beneficio sin pudor: amor y biblioteca, cuando uvejota.com cumplió sus primera década de vida, allá en el 2018.
Tere es, como les comentaba en aquel post invitado, uno de los encuentros más afortunados del blog. Al principio llegó como lectora crítica a este espacio, después coincidimos en la Biblioteca Vasconcelos y, entre lectura y plática, surgió una bonita amistad y mi gran admiración por sus piensos y reflexiones sobre el hacer biblioteca pública.
Hoy viene a manifestarse, pero antes de dejarla con ustedes, aprovecho para decirles que Tere escribe y piensa mucho la biblioteca pública, su Manifiesto poético/político por la investigación de/en la biblioteca pública, del que ya les hablé en esta entrada, es una muestra del bonito amor que les tiene. Pero también pueden ubicarla en Lo personal es poético (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2025), Los poemas son vegetales en el capitalismo carnívoro (Instituto de Cultura de Baja California, 2022), AntiDewey (notas de campo) (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2019).
Ahora sí, Tere, este espacio es tuyo. Mil gracias por aceptar ser parte del festejo
El manifiesto, voz de plaza
En la biblioteca pública existe una tradición vinculada al manifiesto como voluntad colectiva de entendimiento, renovación y mejora. Pero, ¿qué es un manifiesto? ¿De dónde surge? ¿Algunos resultan más conocidos que otros? ¿Ayudan a repensar este equipamiento a quienes nos interesan las bibliotecas públicas?
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La palabra “manifiesto” proviene del latín manifestus y connota algo muy claro y evidente que está ahí. Significa “muy claro” y “a la vista”.

Hay quien aborrece los lugares comunes y los tópicos, pero a mí me gustan, los entiendo como una especie de plaza: sitio de confluencia ideática, léxica y verbal. El manifiesto es una especie de plaza, aunque no es tanto un asunto de multitudes como la enunciación en voz alta de diversos asuntos íntimos que nos son comunes.
Declaración que enuncia, intenciona, problematiza y propone ideas, programas o principios específicos para confrontar públicamente una realidad que urge ser modificada, el manifiesto implica e incita a la ruptura social, estética, artística, productiva, imaginativa, e incluso todas a la vez.
El manifiesto es un recurso vivo en expresión y forma. En cuanto al origen del término, el diccionario de etimologías chileno explica que los componentes léxicos “manus” (manu) y “festus” (agresivo) forman en latín originario “manifestus”, término que connota la presencia de algo muy claro y evidente.
Según la RAE, esta palabra se entiende como:
1. adj. Descubierto, patente, claro.
2. m. Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas.
Poner de manifiesto algo es:
1. loc. verb. Mostrarlo, revelarlo.
Sinónimos de manifiesto, en ambas acepciones son:
Patente, ostensible, notorio, evidente, palpable, claro, declarado, indudable, público y obvio, que se puede percibir y notar con mayor claridad o concisión. |Escrito que se hace pública, enunciación o declaración de doctrinas, creencias o propósitos.
La palabra manifiesto es espacio, verbo, sustantivo y presente continuo que implica acción.
Breve historia de la voluntad de (o)posición

Aunque nunca sabemos cuántos textos urgentes se perdieron en el fuego, el agua o en infortunios del pasado, imagino que en occidente es posible datar como primer manifiesto el célebre Discurso sobre la servidumbre voluntaria (1574), de Étienne de La Boétie (1530-1563). Casi doscientos años después de este discurso fundamental, surgieron otros textos sociales y políticos, como por ejemplo el de los señores feudales que seguían a un amo (1814), o el salto a una ideología contraria, que criticaba la idea del amo, y que dio origen a los primeros manifiestos proletarios (1848), anarquistas (1850) o al célebre Manifiesto comunista (1848). En la actualidad continúan surgiendo manifiestos políticos, sobre todo de índole tecnosocial, productiva y filosófica.
Otra vertiente importante es la de los manifiestos artísticos, que inician con el siglo XX, después de que el romanticismo del XIX liberara a pintores, músicos o poetas de su servidumbre voluntaria a mecenas y amos poderosos, desde emperadores, tiranos, papas, a reyes y aristócratas.
En Europa, la idea de posicionamiento civil-estético produjo los primeros manifiestos artísticos como el futurista (1909), suprematista (1915), constructivista (1917), dadaísta (1918), el De Stijil (1920) y uno de los más célebres, el manifiesto surrealista (1924).
En el continente americano, desde el arte se proclamó el manifiesto estridentista (1923), mexicano; el Manifiesto creacionista, del chileno Vicente Huidobro (1925); el antropófago (1928), del brasileño Oswald de Andrade; el colombiano Primer manifiesto nadaísta (1958); el Manifiesto Neoconcreto (1959), de los pintores y poetas brasileños, incluso el poema-manifiesto de Nicanor Parra (1963), Fluxus I y II (1963, 1971), y muchísimos otros más.
Los últimos 40 años la prosa voluntariosa sigue viva y vibrante en textos sociales y sensibles: desde el manifiesto de la slow food (1989) hasta otros más militantes, como por ejemplo el Manifiesto cyborg (1983), de Donna Haraway, el Manifiesto contrasexual de Paul B. Preciado (2001) o el Manifiesto del Tercer paisaje, de Gilles Clément (2004), sin olvidar el Manifiesto de las especies de compañía (2016), el Manifiesto Ferviente, de Mercedes Villalba (2019) o Quemar el miedo (2021), del colectivo Las Tesis, entre muchos más.
Y en bibliotecas?!

Nuestras queridas bibliotecas tienen su propia tradición manifiesta, crítica, esperanzadora. En ella se han publicado manifiestos con preocupaciones, defensas y demandas, subrayando que la razón fundamental de la biblioteca es de índole social (yo diría que humana), con implicaciones políticas significativas. Usualmente son promovidos por organizaciones (o personas que se organizan en una). A continuación haré una muy breve reseña de manifiestos bibliotecarios que sobre todo atañen a Latinoamérica y/o que pueden leerse en traducidos al español.
Desde el pionero Manifiesto por la biblioteca pública promovido por la Unesco en 1949, y posteriormente revisado en 1972, al Manifiesto Unesco/IFLA de 1994, que fue revisado nuevamente en 2022, han aparecido otros documentos que expresan, defienden, precisan o refuerzan la labor social, política y humana de la biblioteca pública.
En el caso específico del Manifiesto Unesco/IFLA, este se complementa con la publicación de las Directrices (2001) y pautas para proponer marcos, acciones y consideraciones específicas para guiar políticas, prácticas, y actividades.
El año pasado se llevó a cabo la revisión a través de una encuesta a un pequeño grupo de bibliotecarios, y se publicó un comentario actualizado (Manifiesto Unesco/IFLA, 2022), reafirmando la vigencia y esencialidad del publicado en 1994.
Los defensores de la biblioteca pública han difundido también la Declaración de Caracas sobre la Biblioteca Pública como factor de desarrollo e instrumento de cambio en América Latina y el Caribe (Unesco/CERLAC, 1982), la Carta de Caracas (1998); la Declaración de Copenhague (1999), el Manifiesto de la IFLA/Unesco sobre Internet (2006) y sus directrices, el Manifiesto IFLA por la Biblioteca multicultural (2008), el Manifiesto de la IFLA sobre las Bibliotecas Digitales (2011).
Aunque no nació como propiamente desde la biblioteca, adoptaron el Manifiesto Maker (2014) publicado en Estados Unidos por Mark Hatch, y que ha resultado la en la incorporación de servicios como máquinas, herramientas y tecnología para que los usuarios trabajen in situ en la propia biblioteca, y así se expandieron sus servicios.
La última década se han publicado el Manifiesto de la Biblioteca para Europa (2019), el Manifiesto bibliotecario por la Ciencia Abierta en América Latina (2019) y el Manifiesto Bibliotecas Verdes (2022). El año pasado también se realizó en el Cono Sur una reunión para actualizar el Manifiesto IFLA/Unesco sobre internet.
Posiblemente la vigencia manifiesta en bibliotecas públicas se deba a que la ética detrás de este tipo de texto va más allá de lo instrumental.
En una extensa entrevista a propósito de los 40 años de la Declaración de Caracas (UNESCO/CERLAC), el investigador antioqueño Didier Álvarez señala que un manifiesto es un documento programático, sí, pero ante todo es “filosófico y político”. ¡Como la biblioteca pública misma!
Para aquellos lectores interesados en (re)pensar o proponer subversiones bibliotecarias, compartimos un listado sobre manifiestos en bibliotecas para inspirarse o informarse:
- Manifiesto de la UNESCO para Bibliotecas Públicas (primera versión en 1949, segunda versión en 1979).
- Declaración de Caracas sobre la Biblioteca Pública como factor de desarrollo e instrumento de cambio en América Latina y el Caribe (Unesco y CERLAC, 1982).
- El Manifiesto de la IFLA sobre bibliotecas públicas (1994).
- Manifiesto de la biblioteca escolar UNESCO/IFLA (1999).
- Carta de Caracas (1998)
- Declaración de Copenhague Algo para todas las bibliotecas públicas y la Sociedad de la Información (1999)
- Directrices de la IFLA/UNESCO para la biblioteca escolar (2002)
- Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre Internet (2006, actualizándose en 2023)
- Manifiesto IFLA por la Biblioteca multicultural (2006-2008)
- Manifiesto de la IFLA sobre las Bibliotecas Digitales (2011)
- Manifiesto Maker, vinculado a bibliotecas (2014)
- Bibliotecas a la Calle: Un Manifiesto Social (2018)
- Manifiesto de la Biblioteca para Europa (2019)
- Manifiesto bibliotecario por la Ciencia Abierta en América Latina (2019)
- Bibliotecas verdes (2022)
- Actualización del Manifiesto Unesco/IFLA (2022)
- Manifiesto IFLA / UNESCO por la Biblioteca multicultural (2024)
- Manifiesto IFLA-UNESCO sobre la Biblioteca Escolar (2025)
Este tipo de texto posicional tiene el potencial para ser lúdico, explorar cuestiones de manera artística, e incluso festiva –sin regodearse en la queja–, para abordar aquellos imaginarios sobre el equipamiento biblioteca que resulta necesario desafiar. Y puede contribuir poéticamente a desmontar discursos establecidos y generar nuevos sentidos y significados para todos aquellos que utilizan las diversas bibliotecas, ya sea porque trabajen en ellas, las estudien o las visiten, habiten y utilicen por cualquier preferencia o motivo personal, que puede cambiar a lo largo de su día o de su vida.
Como usuario e interesado de y en la biblioteca pública, ¿te atreverías a escribir/componer/proponer tu propio manifiesto como usuario/militante de tu biblioteca pública? ¿Propondrías repensar vigorosamente algún programa, servicio, espacio o actividad vinculada a la biblioteca que utilizas? ¿O bien, sobre procesos inexistentes e imaginarios? ¿Tu manifiesto personal sería biblio/gráfico, sonoro, tipográfico, video o animación?
Tere López Avedoy
Sistema de Bibliotecas de El Colegio de la Frontera Norte
Collages: Melisa Fuentes Kren / fuenteskren.collage