Biblia de Geiler

Y no, no estoy hablando en un sentido figurado, metafórico y/o poético de los beneficios de los libros, sino literalmente: hay libros que salvan vidas; aunque ya en otra ocasión les platiqué sobre los beneficios reales y cuantificables de la lectura –por ejemplo, que se ha demostrado que la lectura, puede ayudar a detener el desarrollo del Alzheimer–, lo común es hablar de lo “bonita y provechosa que resulta” sin detenernos a dar ejemplos concretos.

Y es que siendo honestos, los discursos sobre las bondades de los libros y la lectura nos dan para horas y horas de intelectualidad, es más, podemos ponernos en un plan muy romántico y poético si así lo queremos; pero hoy, afortunadamente, estoy hablando en un sentido literal: los libros salvan vidas.

Para muestra un botón, en el blog “Book Patrol nos cuentan que por allá del año 1917 en Francia, Kurt Geiler, soldado alemán, dormía plácidamente con su biblia bajo la almohada –eso de “dormía plácidamente” es un decir, supongo que en plena Primera Guerra Mundial nadie dormía placidamente y menos un soldado–, cuando una bomba explotó. Aunque la bomba dañó parte de su Biblia, ésta sirvió como escudo protector de Geiler, quien además fue uno de los pocos sobrevivientes de la explosión.

Y pues nada, que esta Biblia se ha convertido en un memorial anti-guerra de la familia de Geiler. Aunque, porqué no, también se podría convertir en una bandera de la importancia del libro en la vida de muchas personas. Por cierto, que en materia de libros puede aplicar a la perfección aquello de el tamaño si importa, imposible pensar en una historia como esta si, en lugar de dormir con una biblia gorda, hubiera estado leyen-durmiendo con una revista TV y Novelas o lecturas similares.

Y miren ustedes las coincidencias curiosas de la vida y de los libros, justo hoy por la mañana leía también Cuando leer salva vidas una nota publicada en el Informador.com.mx y donde se habla de la presentación del libro Querido hijo, estamos en huelga de Jordi Sierra quien, según se menciona en el artículo, es consciente de que la “la lectura le salvó la vida“, y aunque no se explique bien cómo, yo no lo pongo en duda, ya que como lo dice Javier Rioyo:

Soy un lector descreído, aunque mantengo fe en la lectura.

Comentarios (2)

  1. 29 noviembre, 2012
  2. David Ricardo C.
    27 marzo, 2014

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