Severiana, reseña

severianaCuando los niños comenzaron a desaparecer misteriosamente, la ciudad se paralizó; escuelas y parques fueron cerrados y se prohibió cualquier tipo de reunión. El miedo invadió a los padres y el azoramiento a los maestros. La policía, exasperada, fue incapaz de actuar. Sólo un grupo de amigos que buscaba pistas sobre las desapariciones descubrió en la lectura una puerta que, sin que nadie lo sospechara, revelaba el misterio de otros mundos escondidos tras las palabras, en los que nadie estaba a salvo… ni siquiera en esa utopía llamada Severiana. 

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Contar historias sobre desapariciones y secuestros no es algo sencillo, menos en un país en el que las vivimos a diario: las mujeres desaparecen, los estudiantes desaparecen, los niños desaparecen, trabajadores desaparecen; sólo para volverlos a encontrar, con un poco de suerte y mucha insistencia por parte de sus familiares, en fosas clandestinas del gran cementerio que hemos permitido que este país se convierta. 

Severiana es pues esa historia que nos habla sobre desapariciones de niños en una ciudad que bien puede ser cualquiera de las muchas ciudades, pueblos y estados de este país y donde a diario se viven estos sucesos: Ecatepec, Acapulco, Michoacán, Oaxaca y un terrible etcétera. 

Si los hijos han desaparecido, que no desaparezcan los padres.

Es desgarradora por lo cercana, también descorazona porque a ratos no parece haber solución (tal como en la vida real); sin embargo, Chávez Castañeda la sabe llevar al darle ese toque de ficción en el que la palabra, los libros, la lectura y la escritura juegan un papel fundamental en la supervivencia y no en un modo metafórico. 

Mi hermana había aprendido a leerlo todo: las nubes del cielo, las telarañas de los rincones, las ondulaciones del agua. 

Lo anterior, sin edulcorar la trama o el desenlace, de hecho, les aseguro que el final nada tiene que ver con “…y fueron felices para siempre”. Es un libro que no habla de finales felices, a lo mucho, finales esperanzadores sobre los que es necesario trabajar.

Es también un libro repleto de metáforas sobre la vida, la responsabilidad y el poder que se tiene sobre las palabras, sobre la lectura como un refugio; la historia completa es, de hecho, una gran metáfora de este país. 

Severiana a ratos me recuerda a Otroso de Graciela Montes que, con sus grandes diferencias, también habla de un lugar de refugio, hasta que deja de serlo y por el que hay que luchar.

Severiana es pues uno de esos libros que se te meten al alma y no precisamente de una forma bonita, sino más bien abrumándote, desesperanzándote, impactándote por lo familiar  y cruda que puede resultar. No, en definitiva no es un libro condecendiente ni fácil, es oscura y perturbadora, pero qué mejor, porque libros fáciles hay muchos, más en el mundillo de la LIJ donde hay muchos prejuicios respecto a lo que los niños “deben o no” leer y “pueden o no” entender.

La historia más infeliz de todas las historias infelices del mundo es la que se escribe con resignación. 

Este libro es uno de esos a los que se debe dar varias lecturas, la mía, la primera, fue ávida, no lo pude soltar hasta finalizarlo en un sólo día; y digo que la primera porque a Severiana tendré que volver en algún momento para hacer una lectura más calmada.

Ficha:

Título: Severiana
Autor: Ricardo Chávez Castañeda
Colección: A través del espejo
Pie de imprenta: México : FCE, 2013.
Edición: 1a edición electrónica
ISBN: 9786071616159
Calificación: *****

2 Respuestas a “Severiana, reseña”
  1. Karen 29 agosto, 2018

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