¿Debería ser social la lectura?

Kobo reading life

Entre las principales ventajas que se mencionan al momento de hablar de e-books está la que se refiere a la lectura social; sin embargo, conviene detenernos un poco a analizar a qué nos referimos exactamente con lectura social.

La lectura social, al menos en el contexto del siglo XXI y, específicamente, en el uso de las redes sociales, es aquella que nos permite gracias a las diversas aplicaciones de lectura y las mismas redes sociales, compartir lo que estamos leyendo, nuestras notas, nuestros subrayados, opiniones y saber qué lecturas están haciendo nuestros distintos contactos.

No es raro que empresas que actualmente están apostando todo a la lectura, presenten alternativas sociales para acaparar clientes cautivos que de otra forma sería impensable que se conviertan en compradores de libros y, de una manera más noble en lectores; Kobo con sus premios y la posibilidad de conectarte a Facebook y Twitter; Goodreads, con revisiones y calificaciones de los lectores; Amazon y su red social Amazon Kindle, Readum, son algunos ejemplos representativos de lectura social, aunque no los únicos. Tampoco es raro que hoy en día se afirme que gracias a los distintos dispositivos de lectura, así como las redes sociales más gente y, especialmente los más jóvenes estén leyendo; la lectura social se convierte pues, en un importante empujón a la hora de leer.

Readum

Pero algo que quizá se esté perdiendo de vista con la llamada lectura social es que estamos compartiendo información personal. Esto no es una amenaza exclusiva de la lectura, conforme nos conectamos a diferentes redes sociales, en muchas ocasiones y si no ponemos atención es imposible mantenernos “cerrados”, a veces compartimos de más sin querer o sin darnos cuenta: dónde estamos, qué compramos, qué leemos, qué nos gusta, ideología política, etc.; en el caso específico de la lectura, no poner “candados” permite a nuestros contactos lectores saber qué leemos, pero también a las empresas le permite conocer nuestro historial de navegación, qué compramos, dónde compramos, etc.; toda esta información que vamos dejando regada en la red hace posible que dichas empresas elaboren un perfil de usuario, que hace posible a su vez, ofrecernos servicios y también recomendaciones.

Y es aquí donde surge precisamente la interrogante: a pesar de que socializamos todo o casi todo, ¿la lectura debería ser también social?

Esta pregunta ya se ha hecho en otras ocasiones, Should reading be social? es sólo uno de los tantos artículos donde ya comienza a tratarse este asunto, por otro lado he leído en varias ocasiones a varios de mis contactos en distintas redes sociales decir que no disfrutan tanto de la lectura social; la gran mayoría de mis contactos en Kobo tienen con candado su cuenta, así que es nulo lo que comparten en dicha red.

Kindle

Entonces, volvemos a la misma pregunta, ¿debería ser social la lectura?

Desde el punto del vista de la “era de las redes sociales” y a pesar de que esta se abandera como una gran ventaja a favor de la lectura, los más reticentes y nostálgicos quizá respondan un tajante “no”. Pero, y aquí es donde debemos prestar atención, no debemos olvidar que la lectura siempre ha sido una acción individual (en la mayoría de los casos) que tiende a socializarse.

Me explico: la forma más común de lectura social sin la intervención de las redes sociales se realiza cuando leemos un libro y hablamos de él, lo recomendamos y en el caso de los lectores más nobles, prestamos los libros que nos emocionaron para que nuestros amigos también tengan la oportunidad de leerlo.

Pero la lectura social va más allá: antiguamente muchos círculos de lectores existían gracias al correo, Howard Phillips Lovecraft y su círculo de lectores existía gracias a las cartas que se enviaban entre ellos, muchos de los cuentos de la literatura lovecraftiana fue posible gracias a este círculo de lectores entre los que se encontraba Robert Bloch, Robert E. Howard, entre otros. ¿Y qué me dicen de los círculos de lectores actuales? La gente se reúne a leer libros y compartir sus impresiones; los talleres de cuenta cuentos también son otra forma muy común de socializar la lectura y animar a la gente a leer. Las ferias del libro son otra manera de reunirnos para hablar de libros; finalmente, las bibliotecas no pueden faltar a la hora de hablar de lectura social, prestan libros y los recomiendan también hacen buena parte de su trabajo gracias a la lectura social.

La lectura es y siempre ha sido social; aunque en la mayoría de las ocasiones la lectura es un acto en solitario, siempre terminamos compartiendo nuestras impresiones y libros. Así que preguntar si debemos o socializarla sobra, la pregunta correcta es entonces, ¿deberíamos compartir la lectura a través de las redes sociales? o, para ser más exactos, ¿qué tanto es conveniente compartir a través de las redes sociales, no sólo de lectura, sino de redes sociales en general?

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