Libro impreso o libro electrónico: ¿qué prefieren los lectores más jóvenes?

Biblioteca Infantil Ma. Enriqueta Camarillo de Pereyra, Sala de Lectura

Que el humano es reacio al cambio no es nada nuevo, es bien sabido que siempre en mayor o menor medida tendemos a rechazar cualquier cambio; los adultos, quienes tras haber recorrido un camino que pareciera en cierto punto conocido y seguro, son los que casi como regla general mostrarán menos simpatía hacia las cosas nuevas. Lo mismo ocurre cuando nos enfrentamos al dilema del formato de lectura: libro impreso o libro electrónico y, en este sentido, ¿qué prefieren los lectores más jóvenes?

Después de escuchar una y otra vez argumentos un tanto ya gastados en defensa del libro impreso como el “olor del papel,” “la nostalgia de pasar las hojas y el sonido producido,” “leer en serio implica leer en impreso,” etc., nos damos cuenta que el libro electrónico podría ser el ejemplo perfecto de esto que les vengo diciendo o, al menos en teoría debería serlo. ¿Pero sucede realmente así? ¿es el libro electrónico rechazado sólo por los adultos?

No, de acuerdo con un estudio realizado por Bowker’s PubTrack Consumer entre octubre y noviembre de 2011 los adolescentes no están mostrando especial interés en adoptar los e-books.

De acuerdo con este estudio, el 66% de los adolescentes entre 13 y 17 años dicen que prefieren un libro impreso, mientras que sólo el 8% prefiere el e-book y el resto no tiene una preferencia determinada; sin embargo, el argumento es lo que sorprende más, este 66% de niños que prefiere un libro impreso lo hacen porque les gusta utilizar las tecnologías para socializar y el libro electrónico, a pesar de que se ha presentado excelentes propuestas de redes sociales enfocadas en lectura (como puede ser el caso de Amazon, o la lectura social de Kobo), aún no se considera una herramienta para este fin. Otros datos interesantes son que este grupo de estudio utilizan más el iPod touch, seguido del iPhone y el iPad, lo cual nos daría una clave para el aspecto de socializar que los e-books aún no logran.

La vuelta de hoja de este mismo estudio son los más pequeños, niños entre 0 y 12 años que califican de divertidos a los e-books, cosa curiosa, pues 75% de los padres de estos niños aún no han comprado un e-book, aunque si cuentan con diferentes dispositivos como iPhones y computadoras que comparten con sus hijos. Otro aspecto interesante sobre cómo enfrentan los padres el tema de la lectura es que dos terceras partes prefieren que sus hijos lean libros impresos, argumentando que estos son mejores para la comprensión y también acudiendo a este lugar común del tacto del papel. Y aquí es donde los más pequeños se separan de los adolescentes, a ellos no les importa el aspecto social, el tacto o el olor, pues dicen que los libros electrónicos son divertidos y cuestan menos, cosa que no está muy alejada de la realidad ya que, según este mismo estudio el precio promedio de un e-book es de $4.57, mientras que el del impreso es de $10.22 para los libros de taba dura y $8.29 para las ediciones rústicas.

Estos son datos muy interesantes pues nos muestran que en materia de lectura y en especial de libros electrónicos los clichés no sirven, cada público es distinto y por lo tanto tiene necesidades diferentes, en el caso de los niños, hacer libros más divertidos, con más ilustraciones e interactivos quizá; en el caso de los adolescentes, permitirles socializar a través de ellos, hacerlos “cool”; en el caso de los padres, que los libros electrónicos tengan perfectamente diferenciadas las edades a las que están dirigidos, tal como ocurre hoy en día con los libros impresos, con contenidos que permitan el análisis y la comprensión.

¿Oportunidades para las editoriales? Sí, muchas, hacer un libro electrónico “cool” que cubra necesidades de niños, adolescentes y padres puede sin duda atraer lectores y, desde luego, compradores.

Visto en paidContent.org

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