Recomendación: lea en voz alta a sus hijos recién nacidos

Biblioteca Infantil Ma. Enriqueta Camarillo de Pereyra, Sala de LecturaMenos bla, bla, bla sobre las bondades de la lectura y más acción.”

Supongo que esto fue lo que pensaron un grupo de médicos de la Academia Norteamericana de Pediatría (integrada por más de 62,000 pediatras) al anunciar el martes pasado una nueva política elaborada por la Dra. Pamela High que establece que los pediatras, durante la revisión médica, pedirán a los padres de familia leer en voz alta a sus recién nacidos; con esta política, la primera en su tipo aprobada por la Academia,  el pediatra se convertirá en una especie de portavoz sobre la importancia de la lectura y en especial de la lectura en voz alta.

¿Por que? Los beneficios de la lectura se han discutido hasta el cansancio, estudios y más estudios sobre el tema que concluyen que la lectura es buena para el cerebro, para la socialización, para la memoria y un sinfín de bondades que, para qué las vamos a repetir, mejor dense una vuelta por los posts relacionados con este tema que he publicado en el blog.

Pero vuelvo a la pregunta, ¿por qué?, o mejor dicho, ¿por qué leer a los niños y precisamente en esta etapa del desarrollo humano? Pues bien, hoy en día se sabe que una parte importante del desarrollo cerebral ocurre durante los primeros tres años de vida, pero además, según los pediatras (aunque yo no voy a venir a poner en duda las investigaciones) leer a los niños en voz alta mejora el vocabulario y otras habilidades educativas; además, leer a los niños cuando ellos no han aprendido a hacerlo los ayuda a tener un mejor desempeño cuando llegan a la escuela. Pero además de las ventajas comprobadas científicamente, los pediatras mencionan que leer a los niños también es una forma de pasar el tiempo con ellos.

Como diría la canción “por eso y muchas cosas más” los pediatras estadounidenses, convencidos de la importancia de la lectura en los primeros años de vida, tendrán a partir de ahora la enorme responsabilidad de alentar a los padres a participar activamente en el desarrollo de sus hijos. Pero, como no todo es miel sobre hojuelas y aunque Estados Unidos sea uno de los países más ricos y desarrollados, lo cierto es que también hay pobreza y muchos padres de familia no tienen acceso a libros infantiles, juveniles o de cualquier tipo; por ello, Reach Out and Read, una organización sin fines de lucro se encargará de repartir libros a familias de bajos recursos precisamente a través de sus cerca de 20,000 pediatras miembro.

Una manera interesante de involucrar, no sólo a los padres de familia, sino también a los médicos con el desarrollo lector desde la infancia, pero también una forma de demostrar que en el fomento lector hay muchos más involucrados de los que podemos pensar tradicionalmente.

Me gusta esta política para adoptarla en México, por ejemplo, en el consultorio dental y también durante los recorridos médicos en el área de obstetricia en los hospitales.

Artículo visto en: The New York Times.

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