Hoy toca abrir las puertas a mi querida Teresa López Avedoy a quien, como es de esperar, conozco gracias al blog. Aunque quizá nuestro primer acercamiento no haya sido el más grato para ella, cosa que aún no me perdono, creo que coincidimos y esperamos lo mismo de las bibliotecas, es alguien a quien quiero mucho.
Tere es magnífica, respondona, inquieta, crítica; cuestiona y dice las cosas como son. A ratos es como mi Pepe Grillo personal y siempre me pone a pensar sobre las bibliotecas y su función, pero especialmente sobre los bibliotecarios. Tere no es bibliotecaria de formación, es Doctora en Arquitectura y es precisamente ese alejamiento-acercamiento lo que le permite ver a las bibliotecas en toda su dimensión, carencias y potencialidad. Si la ven, no lo duden, platiquen con ella, seguro les dejará una visión de las bibliotecas que ustedes ni siquiera sospechaban y que nos permite entender que éstas llegan de muchas y muy distintas maneras a los usuarios. El mejor ejemplo es esta reflexión que Tere nos regala hoy sobre el amor y biblioteca, dos palabras que siempre deberían ir juntas, dos palabras que los bibliotecarios no tenemos presente.
Tere, muchas gracias por ser parte de este festejo, me alegra mucho que estés aquí.
¡Bienvenida!
Beneficio sin pudor: amor y biblioteca
Teresa López Avedoy Dra. en Arquitectura Biblioteca Vasconcelos
Buena parte de la escritura y de la creación que hallamos en la biblioteca pública se debe a afectos privados que generaron beneficios públicos. Supongo que con el tiempo empezamos a llamar conocimiento, saber, cultura a esas inclinaciones que germinaron desde un interés o adoración muy íntima. Y, como todos saben, un interés te absorbe, te beneficia, te condiciona: qué difícil escapar de un interés. O de ellos en conjunto.
Obras quizá producto del apego de la imaginación y la voluntad del espíritu, son emoción que sobrevive clasificada, prestada, devuelta, (subrayada), y a esa emoción (no a la voluntad), yo la leo y vivo como belleza.
En un mundo técnico en formación y ocupación, la biblioteca pública no sólo nos da acceso a la belleza: contribuye a instruirnos en ella. A mí, que recientemente he comenzado a trabajar en una, me gusta pensar que mi cariño privado y pequeño genera beneficios públicos que, aunque parezcan menores, no lo son. Sé que esta es una idea constante entre las personas que trabajan en y para las bibliotecas públicas, y este blog es una prueba incansable de eso.
La biblioteca es este apego por surfear en nosotros mismos desde un hermoso mar de afinidades.
UVEJOTA, gracias por contar y escribir sobre un tema que hace que descienda la emoción en energía, que baja por los brazos, por los dedos al teclado.
Cuadernos de la ballena es el blog recién salido del horno que, con el lema Libros Reales, Lectores reales, lanza la Biblioteca Vasconcelos para dar cabida a todo lo relacionado con el mundo de la literatura infantil y juvenil, los lectores (niños, niñas, jóvenes, mediadores, docentes, bibliotecarios, etc.), las experiencias y las actividades que se llevan a cabo en la Biblioteca y/o que están estrechamente relacionados con el tema de la LIJ y que, por tanto, importan a la biblioteca.
Cuadernos de la ballena: libros reales, lectores reales nace con esa voluntad triple: registrar, pensar y compartir notas, apuntes, experiencias e ideas sobre niños, jóvenes, libros y lecturas.
Que además de eso hay mucho en la Biblioteca Vasconcelos, por lo que no dudo se mantendrá muy nutrido y constantemente actualizado.
Y para muestra un botón, pues abren con una colaboración de lujo: Michèle Petit, quien en el post Transfigurar el horror en belleza y a propósito de los sismos del 7 y 19 de septiembre pasados, nos habla muy atinadamente del valor y utilidad de los libros en tiempos de desastre.
Sin duda, un espacio de reflexión, análisis y registro que estaba haciendo falta entre los proyectos de la Biblioteca y que, en lo personal, me emociona mucho ver finalmente en línea después de los meses que implicaron toda la planificación previa. Estoy segura se convertirá en el favorito de varios usuarios y usuarias de la Vasconcelos, además de aquellos que trabajen o simplemente gustan del tema de la LIJ y estén interesados en conocer lo que se lleva a cabo en la BV, pero también para aquellos que se quieran sumar a la reflexión con comentarios.
Pues ya está hecha la invitación para que conozcan el blog Cuadernos de la Ballena: Libros reales, Lectores reales. Visiten, lean, comenten, difundan, súmense a la discusión, compartan.
El domingo pasado estuve en la Biblioteca Vasconcelos participando, junto con Abril G. Karera, Erika Olvera y Sandra Feldman, en la charla Leetra: la edición independiente de libros para niños y niñas en el que presentó sus novedades de 2017.
La plática no pudo ser más fructífera, pues con el pretexto de hablar del gran trabajo que está haciendo Leetra, aprovechamos para abordar varios temas que nos ocupan a los que desde distintos frentes estamos involucrados con la LIJ:
La responsabilidad de la edición independiente de libros LIJ
¿Qué implica ser una editorial independiente? Aunque la edición independiente permite una mayor libertad con los libros que se publican, implica también una gran responsabilidad con los lectores. Como lo mencionó Sandra Feldman, directora de Leetra:
Es una gran responsabilidad tener la libertad de elegir qué van a leer los niños, los mediadores…
Los retos son varios, por ejemplo, apostar y arriesgarse a publicar libros que para una editorial estatal o una gran editorial quizá no resulten comercialmente vendibles y que al mismo tiempo sean un producto de calidad no sólo en materia de contenido, sino en el aspecto físico: encuadernación, ilustración, tintas, etc.
Lo anterior lleva a las editoriales independientes a ir más con calma, a no dejarse llevar por la vorágine de publicar cantidad, sino calidad.
Las distintas temáticas que se están abordando en los libros para niños y niñas
Aunque los temas se están diversificando, aún existen algunos que no resultan tan sencillos para los padres de familia y las editoriales: la muerte o la violencia, por mencionar sólo dos ejemplos.
Y es que precisamente la LIJ se enfrenta a varios prejuicios: menosprecio al ser considerada por muchos como literatura menor, pensar que los receptores (los niños) viven en una burbuja color de rosa y que son incapaces de comprender ciertos temas o que únicamente están interesados por temas nimios.
Por cierto, que un libro infantil, proveniente de la edición independiente o de la edición comercial, debería tener la particularidad de gustar a niños y a adultos. Cosa que no es sencilla y quizá por ello la LIJ tiene un doble trabajo. Como dice Erika Olvera:
Buscamos que los libros sean un lugar seguro, para niños y adultos, desde el cual experimentar el mundo.
Pero al mismo tiempo que lugar seguro, un lugar de reto que nos invite a reflexionar, que nos enfrente con distintas realidades desde la ficción, que nos invite a leerlo y releerlo, que nos encante, que nos asombre, que nos sacuda de alguna manera.
El acceso a los libros de editoriales independientes en librerías y bibliotecas
Los libros provenientes de la edición independiente pueden parecer costosos a muchos “lectores” (en realidad, los libros en general a muchos parecen caros) y se comete el error de querer equiparar precio con cantidad de páginas publicadas, cuando lo que debe importarnos es el contenido y la forma en que se presenta.
En este punto también se habló del papel que deberían estar haciendo las bibliotecas en adquirir y dar a conocer todos estos materiales; infortunadamente, como lo comenté, en el gremio bibliotecario existe un gran desconocimiento no sólo en materia de libros LIJ, de mediación lectora, de autores, de títulos, sino en el trabajo que se realiza en bibliotecas públicas y escolares, así que se está desaprovechando una gran oportunidad para permitir el acceso a estos libros. A pesar de ello, las editoriales independientes no deben perder de vista a las bibliotecas como un punto importante para dar a conocer sus libros.
Algo similar sucede con las librerías, quienes además obedecen a fines comerciales y a menudo no hacen tan visibles todos estos materiales en las estanterías.
Por último, para cerrar este post quiero agradecer a Sandra Feldman y Alejandra Quiroz la invitación para conversar de la edición independiente y del trabajo de Leetra, una editorial muy joven a la que, como ya lo mencioné, agradecemos que no lleve prisa y que esté apostando por libros de calidad que sean “…a la vez un objeto preciado y una ventana al mundo. Una oportunidad para conocer, experimentar, reflexionar y explorar los propios sentimientos, los miedos y el gozo: es un lugar para aprender sobre la vida,” tal como lo mencionan en su sitio web.
Después de los pasados sismos del 7 y 19 de septiembre que cimbraron a varios estados del país hemos visto, no sin pesar, las distintas afectaciones a personas (más de 300 muertos) y edificios. La ayuda de la sociedad civil no se hizo esperar, y como un doloroso deja vu que nos transportó al 19 de septiembre de 1985, vemos que el Gobierno ha quedado rebasado y ha dejado en la zozobra a los afectados. La ayuda se sigue y seguirá necesitando en los meses venideros, los que hemos aportado de una u otra forma no debemos olvidar que la ayuda y donaciones no tienen fecha de caducidad.
Y en estas muchas formas de ayudar vemos cómo las bibliotecas en tiempos de crisis son el lugar ideal, el refugio tan necesario para encontrar paz. Un buen ejemplo de ello ha sido la Biblioteca Vasconcelos que tan pronto pudo abrió nuevamente sus puertas para dar la bienvenida a tantos usuarios que necesitaban un espacio donde distraerse de estos días tan difíciles.
Sin embargo, dolorosamente, las bibliotecas también necesitan ayuda pues muchas de ellas se han visto severamente afectadas con los sismos y no están en condiciones de abrir sus puertas en un momento tan necesario, así que son ellas las que ahora necesitan la ayuda de la comunidad bibliotecaria.
Morelos: las bibliotecas también necesitan ayuda
De acuerdo con datos ofrecidos por Francisco Esquivel (ver actualización al final del post), 35 bibliotecas públicas del Estado de Morelos están inhabilitadas y 20 serán demolidas con materiales y bienes ante la imposibilidad de sacarlos. Las necesidades específicas de las bibliotecas públicas de Morelos son las siguientes:
500 cajas de 48X26X31.
Cinta canela.
500 bolsas plásticas de 50cm o 1m.
Tarimas de madera para colocar las cajas con libros
Cinta kristal para etiquetar y cubrir las etiquetas de los libros rescatados
20,000 etiquetas
Computadoras e impresoras
50 estantes
Los datos de contacto:
Jesús Reyes Posadas
Coordinador de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas de Morelos
Tel 777 225 8607
jesus.reyes@morelos.gob.mx
Rosa Elena Chavarría
Directora de Biblioteca Central Estatal de Morelos 17 de abril
Tel: 777 342 3498
Otras formas de ayudar
Ya en un post anterior hablaba de esto mismo, pero recuerden también que la AMBAC estará realizando hasta el 5 de octubre (francamente yo ampliaría un poco más el periodo) un censo de bibliotecas afectadas (de cualquier tipo) en CDMX, Oaxaca, Chiapas, Morelos, Tlaxcala, Edo Mex, Guerrero. Para los que tengan datos que reportar, envíen la siguiente información:
1. Puedes ayudarnos a reportar las afectaciones de alguna Biblioteca mediante una publicación de Facebook o Twitter usando los Hashtag #BibliotecasAfectadas y el correspondiente a la localidad donde se encuentra la biblioteca, por ejemplo: #CDMX #Puebla, #Morelos, etc.
2. Esta publicación debe incluir el nombre de la Biblioteca, dirección y descripción de los daños visibles. La información que compartas es de gran utilidad para el censo, así que te pedimos que sea lo más completa posible.
3. Puedes complementar la información con fotografías, videos, información publicada en fuentes oficiales, etc.
Otras formas de ayudar es estar pendientes de las necesidades en otras bibliotecas y/o compartir información sobre el tipo de ayuda o las necesidades en otras bibliotecas.
Colegas, las bibliotecas también necesitan ayuda.
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Actualización 06/10/2017:
La actualización más reciente de bibliotecas afectadas por el sismo del 19 de septiembre:
12 bibliotecas cuyos edificios serán demolidos.
11 bibliotecas que serán reubicadas, su edificio presenta daños severos.
8 bibliotecas que aún no cuentan con dictamen y tienen daños severos en sus locales.
5 bibliotecas han salido de la lista de emergencia
Bibliomovil de la Biblioteca Proença Nova, ofreciendo servicios de prevención de la salud*
Las bibliotecas son más que libros es algo que se viene diciendo mucho últimamente; a pesar de ello, en ocasiones me da la impresión que no lo tenemos realmente claro cuando abanderamos esta frase. Allá afuera hay, sin embargo, varios ejemplos de las otras formas en las que las bibliotecas son más que libros al estar involucradas con sus comunidades y al ir más allá de un simple espacio que alberga libros.
Uno de ellos y mi favorito es el trabajo que está haciendo la Biblioteca Vasconcelos para ofrecer a sus usuarios un espacio para estar: talleres, bibliotecas humanas, sala de lengua de señas, apoyo a usuarios para obtener su acta de nacimiento, además de las formas de uso “alternas” por parte de los usuarios; entre otras muchas otras actividades y servicios que si las mencionara aquí no terminaría.
Hay también otro caso muy interesante que he estado siguiendo en la cuenta del querido Nuno Marçal, bibliomovilero de la Biblioteca Proença Nova, en Portugal, donde están utilizando el servicio de bibliomovil para llevar, además de libros, servicios médicos de prevención a las comunidades que visitan.
¿A qué nos referimos realmente cuando decimos que las bibliotecas son más que libros? En caso de que aún no lo tengamos claro con los ejemplos que menciono arriba, les comparto How librarians are helping to combat America’s Opioid Crisis una nota por demás interesante publicada en el blog de Overdrive sobre el trabajo de las bibliotecas y sus biblitotecarios como respuesta al creciente consumo de opiáceos y otro tipo de drogas en Estados Unidos.
De acuerdo con el artículo, la gente que murió de sobredosis en 2015 es 10 veces mayor que la registrada en 1971; de las 33,000 muertes por sobredosis de opiáceos registradas en 2015, la mitad fueron resultado del uso de heroína y mezcla de heroína-fentanyl.
Y bien, ¿qué tiene esto que ver con con los bibliotecarios y con que las bibliotecas son más que libros?
En áreas de Estados Unidos, como Pensylvania, donde se ha incrementado significativamente el uso de opiáceos, los bibliotecarios están recibiendo entrenamiento para administrar Naloxona, una droga que ayuda a revertir la sobredosis por opiaceos y que es conocida comercialmente como Narcan, a personas con sobredosis que deambulen en los terrenos de la biblioteca. Lo más interesante es que los bibliotecarios ha administrado en tantas ocasiones el Narcan en spray que ya son capaces de reconocer a qué tipo de sobredosis por opiáceo se enfrentan.
Desde luego, este tipo de situaciones presenta muchas interrogantes y aristas: habrá quienes digan que no es responsabilidad de los bibliotecarios enfrentarse a usuarios con sobredosis, pero ¿dónde queda aquello de que la biblioteca está al servicio de su comunidad? Todos los días recibimos todo tipo de usuarios, debemos estar preparados para detectar el problema y también estar preparados para cualquier eventualidad, en este caso la muerte por sobredosis de un usuario en la biblioteca.
No todos los bibliotecarios deben saber administrar Narcan, pero en las bibliotecas que están recibiendo un número creciente de usuarios con una potencial crisis por sobredosis, los bibliotecarios deben estar preparados para enfrentar la situación y no para negar el acceso. Mientras que algunos bibliotecarios en zonas que registran este problema se enfocan en la prevención, por ejemplo, limitando el tiempo del uso del sanitario para evitar que los usuarios lo utilicen para drogarse; otros bibliotecarios, por su parte, se enfocan en la respuesta ante la crisis: “¿quién se queda acompañando a la víctima, quién llama al 911? ¿quién desaloja a los niños de la sala? ¿o quién espera a la ambulancia?” Y sí, como ya vimos, también hay bibliotecarios que están capacitándose para administrar Narcan.
Otros bibliotecarios y voluntarios de bibliotecas en Denver y San Francisco también se están capacitando en la administración de Narcan. No hay opción, aprenden a administrar el antídoto o corren el riesgo de que el usuario muera mientras esperan la llegada de la ambulancia.
Algunos dirán que lo mejor que puede hacer el bibliotecario es negar el acceso a estos usuarios; esto además de ir en contra de los preceptos del Manifiesto de la UNESCO sobre la biblioteca pública, no garantiza que afuera de la biblioteca no se presente este problema, al final de cuentas el bibliotecario tendrá que dar una respuesta para controlar la crisis. Por cierto, que el problema no se limita simplemente al derecho al acceso, las Bibliotecas en Washington han tenido que cerrar varios días el servicio debido a que las agujas utilizadas para drogarse taparon las cañerías, pero las agujas tiradas en los patios o los baños de las bibliotecas constituyen también un peligro para otros usuarios, especialmente los niños.
Y sí, las bibliotecas son más que libros
Como ven, es un problema muy complejo en el que los bibiotecarios no se están cuestionando si permitir o no el acceso a la biblioteca a esos usuarios (acá conozco casos de usuarios y también de algunos bibliotecarios que cuestionan duramente a las bibliotecas públicas por permitir la entrada de indigentes solo porque huelen feo, no es broma, los he escuchado 🙄), están detectando el problema, están haciendo labor de prevención y por último, se están preparando para responder a una posible crisis.
Hace algunos meses les hablaba de la labor social del bibliotecólogo, este es un gran ejemplo de labor social, quizá no el que más nos guste, pero sin duda es una manera de mostrar que el bibliotecólogo tiene un papel social importante y que, desde luego, las bibliotecas son más que libros.
Yo no sé si los bibliotecarios, en materia de organización de sus bibliotecas personales, nos caractericemos por ser candil en la calle y oscuridad en nuestra casa, en mi caso confieso que sí. El panorama general de mi biblioteca personal es: en un lugar están los libros por leer y, una vez leídos, pasan a los estantes en los que de una forma muy poco rígida se encuentran organizados por temas (…hum, más o menos): los libros que hablan sobre libros y temas relacionados (bibliotecología, historia del libro, etc.), lengua y escritura, literatura, literatura infantil y juvenil, libros de otros temas y, párenle de contar, una vez que llegan a ese estante con nada ortodoxa organización temática, se van moviendo porque cada cierto tiempo vuelvo a ellos y creo que nunca los devuelvo al lugar en el que estaban originalmente. Existe una tercera categoría donde impera el total desorden: todos mis libros electrónicos regados en las distintas apps donde los leo.
Seguramente habrá bibliotecarios que tenga sus biblioteca personal organizada en el más estricto orden, habrá incluso aquellos que hayan implementado algún sistema de clasificación usado en distintas bibliotecas alrededor del mundo, por ejemplo, el Sistema de Clasificación de Dewey o el de la Biblioteca del Congreso, por mencionar los más conocidos. Habrá incluso aquellos bibliotecarios que tengan los libros de su biblioteca personal con tejuelos y sellos en sus cantos, para esos mi más profunda admiración…
En fin, que todo lo anterior viene a colación porque Librarything publicó en su blog el post Tu biblioteca personal en Dewey en el que informan sobre un desarrollo bastante interesante que permitirá conocer cómo está organizada la biblioteca personal de cada usuario de acuerdo con el Sistema de Clasificación Decimal Dewey (CDD). Cuando el usuario accede al siguiente link https://www.librarything.com/profile/MEMBERNAME/stats/ddc puede ver la panorámica de su biblioteca personal distribuída según la CDD –porcentaje y número de libros en cada clase principal–, pero también podrá ver la distribución por subclases, por ejemplo, de los libros que tiene en el 800 (Literatura), cuál es el porcentaje de libros en el 860 (Literatura española y portuguesa) o el porcentaje en el 870 (Latín), etc. Desde luego, explorando un poco más podrá ver qué títulos están exactamente en qué clasificación.
Estoy segura que más de un bibiotecario, independientemente de si tienen organizada su biblioteca personal con todo rigor o no, encontrará interesante conocer la clasificación que impera en su biblioteca de acuerdo con la CDD. Desde luego, resultará más interesante en la medida que el usuario tenga más libros agregados a su perfil. En mi caso, resultó sorprendente ver que cuento con libros ubicados en la clase 500 (matemáticas), nunca lo hubiera esperado, lo que sí esperaba era encontrar libros en literatura, lenguas y generalidades.
Ahora que lo pienso, este nuevo desarrollo de LibraryThing puede resultar de mucha utilidad si el usuario quiere comenzar a organizar su biblioteca personal al más puro estilo biblioteca pública. Y si no, bueno, de cualquier forma pasará un buen rato curioseando en sus lecturas personales.
Y, pues nada, que con todas estas novedades que está trayendo Librarything, como TinyCat el OPAC del que ya les hablaba hace unas semanas, se comienza a convertir en una de mis redes sociales favoritas relacionadas con el mundo del libro.
Aún me preguntan cuánto cuesta sacar un libro de la bibliotecaes un interesante post publicado por Karlyn Spevacek en el blog ALSC que habla sobre el desconocimiento que tiene mucha gente en relación con la gratuidad del préstamo de libros en la biblioteca, pero también sobre muchos otros supuestos en torno a estos recintos. Sí, quizá a muchos sorprenda, pero lo cierto es que hay gente que aún piensa que para sacar un libro de la biblioteca o para hacer uso de cualquier servicio es necesario pagar.
Un post que, sin duda, nos da para recordar –con nostalgia o cierto desasosiego, eso dependerá de cada bibliotecario o bibliotecaria– todos esos supuestos en torno a lo que es o no una biblioteca, o lo que debe ser o no una biblioteca, supuestos y malentendidos a los que seguramente en más de una ocasión nos hemos enfrentado, por ejemplo:
“Las bibliotecas van a desaparecer” o “Nadie usa las bibliotecas.”
“A la biblioteca se viene a leer” o “A la biblioteca se viene a estudiar.”
“En las bibliotecas sólo hay libros.”
“Las bibliotecarias/os.”
“Para qué bibliotecas si ya todo lo puedes buscar en Google.”
Sin embargo, el post de Spevacek es un post que también nos invita a analizar y preguntarnos por qué siguen existiendo estos malentendidos y qué estamos haciendo mal para que se mantengan o, por el contrario y en el mejor de los casos, qué estamos haciendo bien para cambiar la visión del usuario por una más positiva y que redunde en el uso de la biblioteca.
Me gustó el tono en el que está escrito el artículo pues, más allá de tirarse al drama y culpar a los usuarios (o no usuarios) del desconocimiento sobre la biblioteca –supongo que acá se echaría la culpa de este malentendido a los “bajos” niveles de lectura, al gobierno, al cambio climático o qué se yo–, Spevacek ve esto como una oportunidad de educación de usuarios o advocacy realizada extra muros. Es decir, estar preparados en todo lugar y momento (y no sólo en las bibliotecas en horario de trabajo) para hablar sobre las bibliotecas, sus muchos beneficios y lo que diariamente ocurre al interior de estos recintos.
Sacar un libro de la biblioteca es gratuito y otros argumentos a favor de la biblioteca
Y cómo bien lo menciona Spevacek el advocacy en la biblioteca debe hacerse de forma entusiasta:
“Los libros de la biblioteca son gratuitos, ¡no es increíble! Los programas y eventos de la biblioteca también son gratuitos.”
“El único momento en que tendrás que pagar a la biblioteca es cuando regreses un libro después de la fecha de vencimiento de préstamo. Y aquí agregaría, también en caso de que pierdas o dañes el libro.”
“Pero no te preocupes, porque con los libros electrónicos y los audiolibros la devolución se realizará de forma automática.”
Algunas otras que me vienen a la mente:
Las bibliotecas son más que libros. Las bibliotecas son los espacios en los que puedes descansar, estudiar, reflexionar, pensar, crear, divertirte, y sí, también leer si es lo que quieres.
Las bibliotecas no van a desaparecer y actualmente son más necesarias que nunca para ayudarte a poner orden en el caos de información que hay allá afuera.
Acércate al bibliotecario, pregúntale y, si te toca uno enojón (que también los hay), entonces busca otro, siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte.
Y ya para cerrar, un argumento para cambiar un poco la percepción que los bibliotecarios tenemos de los mismos bibliotecarios y de la biblioteca, quizá no igual de entusiasta que los anteriores pero, sin duda, muy necesario para estos tiempos de crisis de identidad e histeria bibliotecaria:
Mientras sigamos entendiendo a la biblioteca sólo en función de acomodo y préstamo de libros, entonces sí que estamos destinados a desaparecer.
Hace algunos días les platicaba sobre el Informe: servicio de recomendación de lectura en las bibliotecas, un post que hace hincapié en la importancia de la recomendación de libros en las bibliotecas. Casi a la par, en Leer en Pantalla les comentaba sobre Recommendmeabook, un servicio de descubrimiento de libros que consiste en presentar al lector la primera página de un libro y si el lector se interesa en esa lectura, nada más que dar un click para que quede develado el autor y el título, seguido también de la tienda en la cual se puede adquirir el mismo.
En el post mencionaba que, de entre todos los servicios de descubrimiento y recomendación de libros, hasta el momento éste es el que más me ha gustado por tres razones: 1) no juzga al libro por su portada, 2) no se fía en algoritmos que, si bien útiles, no necesariamente pueden resultar certeros y, la más importante 3) presenta una idea simple: dejar que el lector tenga un primer acercamiento a la obra sin saber quién es el autor y/o título, si los primeros párrafos atraen, es una buena forma de invitar a la lectura.
“A ciegas”, servicio de recomendación de libros en las bibliotecas
Pero ahora, un punto extra para que este servicio me guste más –y que también cae como anillo al dedo al tema de la importancia de la recomendación de libros en las bibliotecas– es que ha servido de inspiración para que la biblioteca de Muskiz retome esta idea para crear “A ciegas”.
“A ciegas” es un servicio de recomendación de libros en las bibliotecas que funciona igual o casi igual que Recommendmeabook porque, y aquí es donde se pone interesante la cosa, cuando el usuario encuentra una lectura de su interés, además de poder acceder al autor, título y portada, conoce también las diferentes bibliotecas de la red donde puede conseguir el libro en préstamo.
No sé ustedes, pero a mi la verdad es que me ha encantado esta “copia descarada” como ellos la llaman. Y yo digo que más que copia, es una excelente forma de adoptar y adaptar una buena idea en beneficio de los usuarios, con el plus de que éste no tendrá que invertir dinero para adquirir el libro. Con su credencial basta.
Enhorabuena para el buen Fernando Juárez por retomar esta idea para los usuarios de la red de bibliotecas de Muskiz. Más gaseosas de estas en otros lados, por favor. 🙂