Las bibliotecas de un futuro que ya nos alcanzó

¿Cómo pensamos el futuro para nuestras bibliotecas? ¿qué nos vemos haciendo en algunos años?

Para los que nos tocó cursar la carrera de bibliotecología, biblioteconomía o documentación en la última década del siglo XX, ¿se acuerdan de lo que nos decían nuestros maestros que serían las bibliotecas en el futuro? Yo sí y muchas de estas predicciones han sido rebasadas en los últimos años.

La era de la información y el conocimiento ha obligado a las bibliotecas a cambiar y también a replantearse cada cierto tiempo su labor, también a pensar lo que podemos, o mejor dicho debemos, esperar de ellas y de la propia profesión.
En la infografía Bibliotecas del futuro publicada en LibraryScience List con datos del Pew Internet nos habla precisamente de esto, el futuro de las bibliotecas que, como siempre digo, es un presente que estamos viviendo y que no se detendrá; así que, si hasta ahora no estamos acostumbrados al cambio, ya viene siendo hora de adaptarnos.

Por favor, detengámonos a analizar algunos datos:

  • En 2000 el acceso a internet en Estados Unidos era del 46%, para el 2012 llegó al 82%. De acuerdo con el estudio Hábitos de los usuarios de internet publicado por la AMIPCI en 2012, en México hasta el año pasado el acceso a internet alcanzaba sólo al 40.6% de la población, es decir, ni siquiera el nivel de acceso que se tenía hace 13 años en Estados Unidos.
  • Si bien es cierto que el acceso a internet no llega todavía a la mitad de la población, no perdamos de vista que los teléfonos inteligentes y los teléfonos celulares son hoy en día la principal puerta de entrada a la red. En Estados Unidos el 88% de la población cuenta con un smartphone y de estos 51% accede a internet a través de éste; en México, por otro lado, estamos hablando de que más de la mitad del acceso a internet se hace a través de teléfonos inteligentes (58%) y celulares (23%). Este es un buen momento para comenzar a pensar en bibliotecas móviles que están a la vuelta de un teléfono en el momento que el usuario necesite la información. Ya no es suficiente con la presencia en las redes sociales, debemos comenzar a desarrollar aplicaciones móviles para nuestras bibliotecas.
  • En Estados Unidos 91% de los usuarios de internet lo usan para buscar información; de acuerdo con el estudio de la AMIPCI, en México sólo 29% se conectan buscando algún tipo de información. No cantemos victoria, pues seguramente los números aumentarán conforme mejore el acceso; tampoco debe ser motivo de preocupación pues, tal como lo indica la infografía en la última parte, nuestra labor será (o ya debe ser) la de ayudar a mantener al usuario libre de infoxicación y centrado en la información que le es realmente útil. Nos convertiremos más en curadores que sabemos distinguir información útil de la que no lo es.
  • ¿Y qué nos dicen del libro electrónico? Tal como ya se ha concluido en otros estudios, la llegada de los dispositivos de lectura han provocado que más gente lea; el 41% de los usuarios de tablet y el 35% de los usuarios de un e-reader señalaron haber leído más en el último año. En México, desafortunadamente, no tenemos datos claros al respecto y parece que aún estamos estancados en pensar que sólo se leen libros impresos; el único dato relacionado con la lectura en pantalla que nos arroja la Encuesta Nacional de Lectura 2012 señala que 13% de los encuestados está leyendo libros en línea. A pesar de lo anterior, los bibliotecarios no debemos desistir en este formato, nuestra función desde ahora y en un futuro es promover este tipo de materiales y empujar a las editoriales y distribuidores para alcanzar convenios más equitativos que beneficien a los usuarios de las bibliotecas. Quizá la demanda sea poca, pero no dudemos que es cuestión de muy poco tiempo para que los usuarios comiencen a solicitar con más frecuencia estos materiales. ¿Estamos preparados para enfrentar estas demandas en el futuro que se antoja más que inmediato?

Por último, analicemos muy cuidadosamente la parte final de la infografía donde nos hablan de nuestro rol futuro, seremos (¿o a estas alturas ya deberíamos ser?): un filtro, evaluadores, organizadores, curadores, facilitadores, guardias, etc., todo con el fin de permitir el acceso y satisfacer exactamente la demanda del usuario.

Siempre lo he dicho, cambian las formas, pero no los contenidos; la esencia de las bibliotecas y las/los bibliotecarios siempre ha sido la del párrafo anterior; lo único que cambian son los materiales y el espacio físico por uno virtual y móvil.

¿Ustedes qué opinan?

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Libraries of the Future Visualization |
Source:LibraryScienceList.com

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