Cuando leo… cuando escribo… Encuesta sobre prácticas de lectura y escritura de la comunidad estudiantil de la UNAM

prácticas de lectura

En la pasada FIL de Guadalajara se presentó Cuando leo… cuando escribo. Encuesta sobre prácticas de lectura y escritura de la comunidad estudiantil de la UNAM, que presenta los resultados sobre las prácticas de lectura y escritura de sus estudiantes universitarios. 

Aunque, como lo menciono arriba, esta encuesta está delimitada a una comunidad estudiantil muy específica; representa una importante brújula sobre la lectura que, si la analizamos en conjunto con otras encuestas similares como la Segunda Encuesta Nacional sobre Consumo Digital y Lectura entre Jóvenes Mexicanos elaborada por IBBY México y de la que ya les platiqué anteriormente, nos daremos cuenta que ese fatídico 2.9 libros al año es un mito muy arraigado y que es necesario tomarnos más en serio el tema de las prácticas lectores y los lectores. 

En los resultados de esta encuesta podemos encontrar varias cosas interesantes

Algo en particular me llama la atención de esta encuesta: es de las pocas que toma a la lectura y la escritura como dos prácticas que no se pueden disociar, como se menciona en la misma encuesta “…leer nos lleva a escribir, nos lleva a compartir”. De hecho, a quienes les leían de niños (42%) tienen un mayor gusto por la escritura. Y aquí también las pantallas están jugando un papel importante, pues les permiten un mayor abanico de opciones para expresarse. 

Los estudiantes universitarios tienen una percepción positiva ante la lectura. De hecho, es quizá una de las etapas en las que más leen y por gusto: más de la mitad (54%) tanto de bachillerato, como de licenciatura les gusta bastante leer. Sería sin duda interesante poder realizar un seguimiento sobre qué pasa con las prácticas lectoras de estos estudiantes una vez que terminan sus estudios, se mantienen, disminuyen. Esta encuesta revela que el 60% de los estudiantes lee menos que en el nivel de estudios anterior, principalmente por falta de tiempo (68%). 

La falta de dinero, es otra de las limitantes para acceder a los libros es una característica que no podemos pasar de largo y nos obliga a reflexionar sobre el papel que están teniendo o deberían tener las bibliotecas entre los estudiantes de una Universidad con un consolidado sistema bibliotecario. De acuerdo con la DGB de la UNAM, su red bibliotecaria se compone de133 bibliotecas; es decir, que los estudiantes, con o sin dinero, tienen opciones de sobra para acceder a los materiales de lectura: prestamo a domicilio, interbibliotecario (entre las bibliotecas de la UNAM y otras bibliotecas fuera de la red universitaria), acceso a bases de datos, a libros electrónicos, etc. 

Es interesante ver quiénes son las principales influencias de lectura. Mientras que en la Segunda Encuesta de IBBY México los padres son quienes más influyen en sus hijos; en la de la UNAM son los maestros con el 65% de influencia, aunque los padres con el 64% no están muy alejados. En ambas encuestas el papel del bibliotecario como influencia de lectura es bastante flojo, sólo 4% en la Encuesta de IBBY y 3% en la de la UNAM. Lo anterior debería estar encendiendo focos rojos en el gremio sobre el papel que estamos teniendo. 

¿Y qué pasa con la lectura en pantalla?

95% prefiere leer libros en formato impreso; sin embargo, es innegable que las pantallas están diversificando los tipos de lectura; por ejemplo, más de la mitad (65%) prefiere leer noticias en formato electrónico. Pero además, estamos hablando de lectores híbridos que migran de un formato a otro conforme a sus necesidades: sólo 3% lee todo en impreso y 2% lee todo en digital; mientras que el 23% lee más impreso, 33% lee más en digital, lo que implica que también está leyendo en el otro formato; y el 39% lee mitad y mitad. Sin duda, echo en falta al audiolibro, un formato que aunque no es nuevo y su uso a muchos parecerá incipiente (o incluso inexistente), está teniendo un gran auge que lo posiciona como EL formato a futuro, no olvidemos el 18% de lectores de audiolibros de la Segunda Encuesta de IBBY México. 

Resulta curioso que la forma de acceso a contenidos digitales sea, en primer lugar, a través de compra directa en librerías, seguido de las descargas gratuitas en internet, mientras que el préstamo en bibliotecas queda en tercer lugar. Y es curioso porque, como ya lo mencionaba anteriormente, la oferta de acervo digital en el sistema bibliotecario de la UNAM es inigualable. ¿Por qué no tienen a las bibliotecas de la UNAM como primera opción de acceso a estos materiales? ¿no lo conocen? ¿no encuentran lo que buscan? ¿no es sencillo o atractivo? Algo que también se queda en el tintero para la reflexión bibliotecaria. 

Y, desde luego, al igual que otras encuestas a nivel mundial, es el smartphone con el 63% el rey en el acceso, tanto a internet como a materiales de lectura; muy alejado con sólo un 19% encontramos a las laptops como medio de acceso; las tabletas o computadoras de escritorio sólo son usadas por un 9% y, los dispositivos de lectura dedicados, sólo se llevan el 1% del acceso a la lectura en pantalla.

Lectura social

Aunque muchos sigan insistiendo que la lectura es un acto solitario, lo cierto, es que los lectores comparten intensivamente lo que leen, y así lo demuestra la Encuesta de la UNAM, 77% considera que se puede construir comunidad a través de la lectura. 52% comparte lo que lee. De estos, 45% lo hace entre sus amigos, 30% con sus padres. Sin embargo, pocos son los que han participado en una comunidad lectora (9%), o bien, no saben que lo han hecho pues la conciben como un espacio formal o institucional. Es decir, que aquí nuevamente nos estamos enfrentando a conceptos tradicionales que nada tienen que ver con prácticas lectoras reales. 

Conclusiones

Como todas las encuestas sobre las prácticas de lectura, esta resulta reveladora si no nos tomamos a pie juntillas los número duros y aprendemos a analizarlos y a leer entre líneas, me quedo con estas reflexiones:

  • Como ya lo mencionaba, siempre hay una discrepancia entre prácticas reales y prácticas aceptadas.
  • El audiolibro es un formato que se debe explorar más.
  • El papel que tiene la biblioteca y el bibliotecario entre los lectores en una etapa de su vida de lectura intensiva es casi nulo. A pesar del 62% que asegura que disfruta ir a las bibliotecas; el bibliotecario no ejerce gran influencia entre los lectores (3%) y el acceso a los materiales de lectura no se dan en primer lugar en la biblioteca. 
  • La convivencia de formatos de lectura. Aunque hay preferencias, en la práctica, están leyendo en diversos formatos. 

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