“¿Somos todos los que estamos, estamos todos los que somos?”

Recientemente me encontré con un post de Álvaro Cabezas en el cual analiza los resultados publicados en el vol. 17 no. 4 de la revista El profesional de la información donde se muestra la baja considerable de matriculados en la carrera de Biblioteconomía y Documentación en España. Algunos ya vertimos nuestras teorías del por qué cada vez menos estudiantes decidan dedicarse a la bibliotecología, algunos dicen que se debe a la sobreoferta, otros más van por el marketing y la autopromoción de los bibliotecólogos.

Aunque concuerdo con algunas de estas opiniones, creo que la situación en México puede tener sus propios matices. Como lo mencioné en los comentarios a ese post, desconozco la situación actual del matriculado en las carreras de bibliotecología y biblioteconomía en México; sin embargo no dudo que también sean pocos los que están ingresando a la carrera; recuerdo que durante mis primeros días de estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información, me sorprendió ver que al menos 4 de mis compañeros no tenían Bibliotecología como primera opción, si llegaron ahí fue por un promedio bajo y la carrera era la única donde los aceptaron. Esto nos deja ver que al menos en México, en laUNAM, el índice de solicitudes de ingreso es tan bajo que se aceptan estudiantes que originalmente iban para otras carreras, bastante triste, no?

Pero además comenzamos a enfrentarnos a algo más: hace poco un conocido hizo temblar todos mis conceptos al decirme que veía a los Bibliotecarios como seres obsoletos, “no te parece que con Internet y todas las aplicaciones 2.0 que existen actualmente, ya no soy necesarios tantos bibliotecarios.” Esa ha sido la gran discusión en muchas de las jornadas, congresos, encuentros de bibliotecarios en nuestro país y no dudo que sigan, pero nadie parece preocuparse por encontrar el problema de fondo. El asunto es que si alguien de fuera lo está visualizando así, no dudo que existan muchos más, entre ellos los futuros estudiantes de nivel superior, que piensen lo mismo y esto esté ocasionando que la bibliotecología sea cada vez menos interesante como una carrera en un mundo donde existe internet. Aceptémoslo, algo estamos haciendo mal que ya no somos tan útiles y otras herramientas nos vienen supliendo.

Concuerdo con las opiniones que dicen que lo nuestro viene siendo problema de marketing, desde luego los mismos bibliotecarios no hemos encontrado la manera de autopromovernos y hacernos visibles; desde luego también que no hemos sabido utilizar en nuestro favor las herramientas que existen actualmente. ¿Cuántos en México utilizamos las aplicaciones 2.0 para hablar del día a día bibliotecológico? Habrá los bibliotecarios de la vieja guardia que digan que no internet no es todo y que puede ser sólo una moda, pero de una vez admitámoslo nos está ganando y en la medida que aprendamos a hacernos visibles quizá logremos que más gente, estudiantes incluidos, entienda y considere como opción estudiar Bibliotecología. No los queremos a todos, pero sí a los mejores, aprovecho aquí para citar las palabras de Javier Leiva cuando le preguntan que hace falta para que los bibliotecarios sean reconocidos por la sociedad Ser reconocidos por nosotros mismos.

Yo también soy una fiel creyente de que el uso que hagamos de cualquier herramienta, sea esta impresa o aplicación 2.0, servirá para hacernos visibles.

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