La próxima semana, del 26 al 30 de junio estaré impartiendo el tallerLa LIJ en la era de la lectura en pantalla como parte de los cursos de educación continua de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM. Les comparto la información:
Taller: La LIJ en la era de la lectura en pantalla (15 horas) Objetivo: Presentar las distintas manifestaciones y formatos de la LIJ actual.
Ofrecer herramientas para la mediación lectora a través de la lectura en pantalla. Profesora: Lic. Verónica Juárez Campos Fecha: 26 al 30 de junio Horario: 10:00 a 13:00 horas Costo: $1,800.00 personal de la UNAM y $2,200.00 otras instituciones
Como cada año, este 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y, también como cada año, la costumbre en este blog es festejarlo con recomendaciones literarias. En esta ocasión con 2 libros clásicos de la literatura infantil, aunque curiosamente poco conocidos en estas latitudes, al menos el segundo.
La reina de las nieves / Hans Christian Andersen
Qué mejor manera de comenzar esta celebración que recomendando un libro del escritor que precisamente nos regaló su fecha de nacimiento para celebrar el Día Internacional del Libro Infantil.
La reina de las nieves habla de Gerda y Kay, que son dos vecinos que se quieren como hermanos; sin embargo, un día a Kay le cae en los ojos un trozo del espejo hechizado por un troll y este espejo tiene la particularidad de hacer que todo lo bello y hermoso luzca feo y lo malo, luzca aún peor.
Kay una vez que está bajo el influjo del espejo se encuentra a la Reina de las Nieves y decide irse con ella. Gerda va en su búsqueda y para poder encontrarlo tendrá que sortear toda una serie de obstáculos.
La reina de las nieves fue publicado originalmente en 1844 y es en la actualidad uno de los libros más aclamados por los estudiosos de Andersen, es también, a mi gusto, un libro muy oscuro y perturbador que nos ayuda a darnos una idea del por qué de la importancia para la LIJ de este autor.
Este libro también es una gran muestra de que los cuentos de hadas no tienen nada que ver con las versiones edulcoradas que nos trae Disney y sus princesas.
La edición de 2016 de Castillo, que fue la que yo leí, viene bellísimamente ilustrada por Pau Masiques (acá el link a su portafolio para que vean su trabajo) y se complementa a la perfección con la historia.
Ficha:
Título: La Reina de las Nieves Autor: Hans Christian Andersen Ilustración: Pau Masiques Traducción: Darío Zárate Figueroa Pie de imprenta: México : Castillo, 2016.
Una arruga en el tiempo / Madeleine L’Engle
El padre de Meg Murry ha desaparecido y su madre sigue con la esperanza de su regreso. Charles, el hermano menor de Meg es un niño muy inteligente, lo cual los llevará a conocer a las señoras Qué, Quién y Cuál, ellas les ayudarán a a viajar a otros mundos en busca de su padre, para ello utilizarán la arruga en el tiempo. Sin embargo, la arruga en el tiempo no bastará para encontrar a su padre, pues corren el peligro de quedar atrapados por las fuerzas del mal, para evitarlo tendrán que hacer uso de sus dones.
Una arruga en el tiempo es una historia fascinante y completamente loca (no se me ocurre otro calificativo que la defina mejor) en la que podría parecer extraño encontrar ciencia ficción, fantasía, física y religión; sin embargo, la autora hizo un gran trabajo y es impresionante que temas tan complejos como el tiempo y la física fueran abordados de manera tan clara y sencilla para un público infantil.
Este fue un grato descubrimiento y es sorprendente encontrar que Una arruga en el tiempo es considerada una de las novelas fundacionales de la literatura infantil, ganadora de prestigiosos premios de LIJ como el Newbery Medal (1963), Dorothy Canfield Fisher Children’s Book Award Nominee (1964), Oklahoma Sequoyah Award (1965). Esto no deja de ser curioso porque el libro vio finalmente la luz en 1962 después de ser rechazado por 26 editoriales que lo consideraron muy complicado para los niños.
Resulta curioso, sin embargo, que esta obra sea tan poco conocida en español, a pesar de ser tan relevante para la LIJ y a pesar de que no han faltado ediciones en español. Este libro es también una muestra de que la literatura infantil y juvenil puede acercarse a todos los temas y que la forma en que se cuenta algo es la que hará atractiva y comprensible la historia.
Ficha:
Título: Una arruga en el tiempo (Quinteto del tiempo #1) Autor: Madeleine L’Engle Traducción: José Manuel Moreno Cidoncha Pie de imprenta: México : Océano, 2016.
Ahora sí, la mesa ha quedado servida y espero les guste la celebración para este Día Internacional del Libro Infantil.
Hoy como cada año se conmemora el Día Internacional de la Mujer (no se festeja y no se felicita), así que no quiero dejar pasar la oportunidad de compartirles La horrible verdad sobre los libros infantiles, un video cuya tesis, para presentar el libro Good Night Stories for Rebel Girls de Elena Favilli y Francesca Cavallo, es la escasa representación femenina en los libros infantiles.
Una madre y su hija deciden eliminar libros infantiles de la estantería de una librería aplicando los siguientes criterios:
Eliminar los libros donde no existiera personaje masculino.
También los libros sin personajes femeninos.
Eliminar los libros donde los personajes femeninos no hablen.
Eliminar los libros sobre princesas.
El resultado es, por decir lo menos, abrumador: un estante casi vacío. Y en este video faltó un filtro cuyo resultado habría sido quizá alarmante “eliminar los libros escritos por hombres”; en mi tesis personal el estante seguramente sí habría quedado vacío.
Cuando me mostraron este video me preguntaban si en realidad era tan extremo y si era cierta la escasa representación femenina en los libros infantiles. Ya en ocasiones anteriores he hablado sobre el tema de la representación femenina en la literatura, lo que las mujeres escriben, cómo son percibidas las escritoras,cómo son valoradas sus obras, quién consume las obras, el papel de la mujer en las historias y si éstas tienen la misma recepción que las obras de los escritores.
Infortunadamente, me atrevo a decir que efectivamente es así de extremo. Aunque lo veo más en la literatura juvenil, especialmente en la literatura comercial y en aquellos libros destinados a ser best seller en los que, como si de una fórmula editorial de éxito se tratara, las princesas dejan paso a las “heroínas” que, no obstante ser heroínas, siempre tienen a su lado un hombre (o dos para completar un triángulo amoroso) que las rescata.
Si bien es cierto que hay varias escritoras en el terreno de la literatura infantil y juvenil con obra impresionante que ya son autoras clave, Astrid Lindgren, Madeleine L’Engle, Diana Wynne Jones, J. K. Rowling (en realidad dudé si incluir a Rowling pues el protagonista de su obra principal no es mujer, pero sí se sale de los clichés de princesas), Gabriela Mistral y un amplio etcétera que, sin embargo, sigue sin ser tan amplio como el listado de escritores hombres.
Como les comentaba, ya he hablado sobre el tema, pero retomo algunas de esas entradas para ejemplificar:
El editor de J. K. Rowling le preguntó si podían utilizar sus iniciales para que no se supiera que era mujer, pues a los niños no les gustaba leer libros escritos por mujeres.
Los libros más reseñados son los de los hombres de acuerdo con los resultados de la encuesta anual de Vida.
En lo personal no sé si la respuesta sea que las editoriales publiquen más libros escritos por escritoras y donde la mujer sea protagonista, como si se tratara de una especie de cuota de género (que tampoco creo sea la respuesta a la igualdad de derechos). Hacer literatura por encargo tampoco es la solución y se corre el riesgo de, como dice Genevieve Patte en Déjenlos leer: los niños en las bibliotecas, hacer aséptica toda la literatura.
Sin embargo, sí creo necesario reflexionar sobre la representación literaria de las mujeres, la percepción que tienen sus obras y, principalmente, sobre los temas y la forma en que son abordados –¿princesas?, ¿heroínas de sagas envueltas en un triángulo amoroso?–.
En enero pasado se lanzó el Manifiesto Soy Joven, Soy Lector del Consejo Editorial Juvenil de Linternas y Bosques y del Círculo de Lectores de la Biblioteca Vasconcelos, ambos coordinados por Adolfo Córdova y Áurea Esquivel.
En junio de 2015 Adolfo Córdova lanzó una convocatoria para conformar el Consejo de Literatura Juvenil del blog Linternas y Bosques que tenía como propósito discutir y analizar entre y con jóvenes distintos temas relacionados con la literatura, la lectura, los lectores y la literatura infantil y juvenil; más adelante, la Biblioteca Vasconcelos ofreció el espacio para realizar las sesiones.
A raíz de estas sesiones de reflexión, los jóvenes integrantes del Consejo y del Círculo vieron la necesidad de elaborar un manifiesto que les diera voz como lectores y como protagonistas, algo que pocas veces sucede y en el que todos creen tener algo que decir o imponer (el editor, el mediador, el profesor, el librero, los distribuidores, escritores, Consejo de la Comunicación e incluso los bibliotecarios) sobre la lectura y el lector.
El manifiesto fue lanzado el 26 de noviembre pasado en la Biblioteca Vasconcelos y se realizó un segundo lanzamiento en enero de 2017. Está enmarcado en las actividades de Espacio LIJ de la Biblioteca Vasconcelos que tiene como lema Libros reales, lectores reales; por ello es tan importante, pues son precisamente los jóvenes (los lectores reales) quienes lanzan esta propuesta como una manera de decir basta a los estereotipos de lector joven y basta a afirmar que no leen.
El Manifiesto Soy Joven, Soy Lector se compone de 8 puntos que, como lo señala Áurea en LIJ Ibero, Revista de Literatura Infantil y Juvenil Contemporánea, es una manifestación de una postura lectora de los jóvenes. Postura que nos habla de la diversidad de lectores, de la diversidad de lecturas y de formatos y que va en contra de la inmediatez y de imponer tiempos y números a la lectura –como leer 20 minutos diarios o más de tres libros al año, por mencionar uno de tantos ejemplos que lamentablemente encontramos en la actualidad–.
Es un manifiesto que también dice basta a ver en los jóvenes un producto mercantil, y es un llamado de atención a la industria del libro y la forma en la que ve a los jóvenes e intenta llegar a ellos.
Algo que también me parece importante rescatar de este manifiesto es que, como ellos mismos lo comentan, no es EL manifiesto, ni es de TODOS los jóvenes; es apenas un manifiesto de un grupo y por tanto, en lo personal, me gustaría ver más pronunciamientos del tipo por otros grupos de jóvenes.
En una época en la que la lectura y la LIJ está llena de prejuicios y de frases ya hechas que no hacen mucho sentido a los jóvenes a los que está dirigida y que, de hecho, demuestran lo alejados que están los “expertos” de los lectores, este manifiesto sienta un precedente para la lectura y los lectores en nuestro país. Una clara muestra de ello, son las portadas de los libros que los jóvenes integrantes del Consejo han leído y que comparte Adolfo en su blog:
Soy joven, soy lector es también una forma de apropiarse del acto de leer e ir en contra de temáticas y posturas ya muy gastadas impuestas por otros.
La Guía de libros infantiles y juveniles 2017 de IBBY México publicada a finales de 2016 es una lista comentada de libros infantiles y juveniles que recomienda IBBY México todos los años y que en la actualidad se ha convertido en un clásico entre las personas involucradas con el mundo del libro infantil y juvenil, es decir, padres de familia, docentes, bibliotecarios e interesados en el tema.
Los libros recomendados son leídos, analizados, discutidos, reseñados y seleccionados por un Comité Lector formado por personas que, desde distintos ámbitos, trabajamos con el tema de la literatura infantil y juvenil (actualmente en el Comité participamos pedagogos, editores, mediadores de lectura, youtubers, bibliotecarios, etc.).
En la Guía de libros infantiles y juveniles 2017 participaron 26 editoriales, se seleccionaron 236 libros divididos en cuatro diferentes etapas lectoras (para pequeños lectores, para los que empiezan a leer, para los que leen bien, para grandes lectores), además de los libros para maestros y mediadores (padres de familia, bibliotecarios, promotores, etc.), aparecen destacados los 51 libros seleccionados como los favoritos del Comité Lector y los comentarios de niños y jóvenes sobre los libros seleccionados, además de los premios literarios.
Hace algún tiempo me preguntaban si este tipo de materiales son útiles y si es confiable la selección hecha por un comité de personas. Ante esto último, no me queda más que responder que cualquier lista de libros irremediablemente siempre estará incompleta y que la nuestra no es la excepción; no están todos los libros, eso es imposible, sin embargo puedo afirmar que sí hay una selección seria de títulos de reciente edición que, ya sea por su contenido, la calidad de las ilustraciones, los temas y la forma de abordarlos o todas las anteriores, merecen ponerse en la mesa para que más lectores, mediadores e interesados lleguen a ellos.
Y sobre la utilidad de una guía de estas características, pensemos en varios escenarios:
Un padre de familia que acude (acompañado o no de su hijo) a una librería a escoger un libro para su hijo o hija. La experiencia puede resultar abrumadora (tantas novedades, libros por doquier, cuál se llevan y si no le gusta al hijo…), en especial para aquellos padres que desean iniciar a sus hijos en esta actividad o para niños que son “no lectores”, sí, entre comillas porque todos tenemos un lector dentro. Pues bien, esta guía es para ellos, porque los ayuda a identificar por temas y etapas lectoras los libros que pueden ser de interés para los niños.
Se desea formar una biblioteca escolar (aunque también puede ser infantil y comunitaria), pero los docentes y padres de familia no saben por dónde comenzar. Esta guía también es para ellos, pues presenta una selección que ya ha sido analizada no sólo por un Comité Lector, sino también por un grupo de niños que también leyeron dichos libros y que dieron su aprobación a lo que el comité seleccionó.
Una variante del escenario anterior es que la escuela quiere dar continuidad a la biblioteca, recordemos que la formación de un acervo no es un tema terminado, así que una guía como la de IBBY puede servir como herramienta para la selección y adquisición anual de los libros de la biblioteca.
Un bibliotecario responsable de la selección y adquisición del acervo, siempre encontrará útil este tipo de herramientas que en combinación con las sugerencias de usuarios y otras herramientas, le ayudarán a realizar mejor su tarea.
No sé si les ocurra como a mí, pero cuando alguien se entera que soy bibliotecaria a menudo me preguntan “¿qué libro me recomiendas para mi hijo?“. No hay nada más difícil que recomendar un libro cuando no conoces al niño en cuestión, sus intereses y tampoco el padre ofrece muchas pistas; esta guía es útil para esos casos.
Esta guía es también una forma de sobrevivir a la vorágine de novedades editoriales y, quién sabe, quizá te encuentres o encuentres para alguien más EL libro indicado.
La Guía de libros infantiles y juveniles IBBY México 2017 la encuentran en la librería La Voltereta y también en las librerías de Educal. Las ediciones anteriores las pueden consultar en la página de IBBY México.
Desde hace unos días ha estado rolando en redes el artículo No conozco a nadie que empezara con Los juegos del hambre y saltara a Proust. He procurado a toda costa no dar click pues me daba la impresión de que se trataba de uno de tantos artículos que hablan sobre la ‘buena literatura’ y demás presunciones en torno a la lectura y lo que debe ser, artículos que evito lo más posible pues me parecen diálogos de sordos; desafortunadamente terminé leyendo dicho artículo y bueno, no me equivoqué al juzgarlo así.
El autor de esta joya de frase es Antonio Ortuño, escritor mexicano que en 2010 fue elegido por la revista británica Granta como uno de los mejores escritores de lengua española, cosa que no pondré en duda y, de hecho, vale la pena conocerlo. En cuando a la declaración sobre la verdadera literatura que ofreció a Crash a propósito de la promoción de Méjico, su libro más reciente.
Claro, ahí están los seguidores de los Harry Potters, de Los juegos del hambre, pero luego terminan en discusiones absurdas. Hay un chingo de gente que llega a hacer la afirmación: «Bueno, pues al menos que lean eso, que lean algo como Los Juegos del Hambre. Es bueno leer». Yo no conozco a nadie que empezara con Los juegos del hambre y saltara a Proust.
Al terminar de leer esto me pregunté “¿será un truco publicitario para hacerse de lectores aunque sea por morbo?” Y aunque coincido con este autor en que hay un chingo de gente que dice que es bueno leer, me da la impresión que él mismo está engrosando esa larga fila de gente que habla desde el elevado pedestal sobre lo que debiera ser y pretender determinar cuáles son los saltos obligados de un lector para que se le considere lector.
Infortunadamente, de este tipo de declaraciones nos encontramos todos los días y a ratos pienso lo mal que hacemos en darles eco, pero a veces es necesario equilibrar un poquito el tema de la buena literatura o lo que la gente considera buena literatura en pos de bajarla de ese pedestal para hacerla accesible; y es que no vamos a negar que en materia de cultura y literatura hay un mundo de conocedores que intentan desacreditar todo aquello que huela a aceptación popular asegurando que no es alta literatura, buena literatura, literatura real o cosas semejantes; el que llegue a muchos y pueda ser comprendido por esa ‘muchedumbre‘ siempre despertará suspicacia entre los grandes conocedores del buen leer. De paso, mencionar que en ese mismo mundo figuran también aquellos que siguen viendo a la biblioteca como un templo del saber al que no puede entrar cualquiera, o mejor dicho, al que no debería entrar cualquiera, si no me creen, revisen De desarrollo de colecciones y cómo rasgarse las vestiduras con el “deber ser” sin entender lo que es, un artículo que publiqué hace poco más de un año en este blog y donde discutía algo similar pero al interior de las bibliotecas.
Volviendo a Ortuño y la buena literatura, en una de sus columnas para Informador.mx publicada en 2013 ya cuestionaba los gustos lectores (las negritas son mías):
La mayoría de los jovencitos, a los que el diario denomina “nuevos adultos”, no han dado el salto de Potter a Proust o Roth, claro, sino que ahora leen cosas como Crepúsculo (serial de novelas rosas tachonadas con detalles fantasiosos) o Los juegos del hambre (serie más relacionada con el género de “acción” cinematográfico que con las principales corrientes de la ciencia ficción estadunidense). Eso no es sorprendente. Buena parte de los lectores jóvenes en el Occidente del mundo han frecuentado libros de fantasía, horror y ciencia ficción a lo largo de los recientes decenios (Tolkien, Prattchet [sic], Asimov, King, entre muchos más, han sido venerados por audiencias gigantescas)… ¿Hay algo así como una generación Potter mexicana? Estoy seguro de que sí. Aunque entre los lectores de la saga en nuestro país hubo una cantidad sorprendente de señoras y señores ya muy talluditos (la mayoría de los mexicanos leemos tan poco y somos tan poco exigentes que es sencillo atraparnos con historias infantiles), también la frecuentaron miles de niños que ahora andan en sus veintes.
Se desacredita la fantasía, el horror, la ciencia ficción y, de paso, a la Literatura Infantil con sus miles de autores, ilustradores, editores y también promotores; lo anterior sin contar la falta de respeto hacia los lectores a los que poco le faltó para llamar tontos, ¿quizá los llame talluditos y poco exigentes porque no leen sus libros y en lugar de ello prefieren dejarse atrapar por historias infantiles?, no sé en qué concepto tenga entonces a los niños y adultos que leen LIJ.
En fin, que de la nada ha venido a desacreditar, entre muchos otros, a un autor como Pratchett quien recibió el título de Caballero por sus servicios a la literatura en 2009 y que un año antes fuera nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico también por sus servicios a la Literatura, sí, con negritas y en mayúscula, porque aunque Ortuño y muchos otros no lo acepten, la Ciencia Ficción (que él llama historias infantiles) es Literatura y la Literatura Infantil también es Literatura.
¿Será que para este escritor lo único que deberíamos leer son Proust y Roth? Aunque sus libros le hayan valido el reconocimiento de una revista, es claro que no le han valido entender que la literatura va más allá de los clásicos y mucho menos le han valido para vender más de 450 millones de copias como Rowling, 70 millones como Pratchett o los 350 millones de copias en el caso de Stephen King, ¿populares? sí, ¿digeribles? sin duda, pero ¿eso los hace necesariamente malos, libros menores o literatura no seria? Por cierto, Tolkien a mi gusto es todo menos historia infantil y algo de elevado debe tener un universo que derivó incluso en una nueva lengua. ¡Díganme ustedes si eso es menor frente a Proust!
Y no nos confundamos, en este post lo que menos pretendo es defender autores o géneros, tampoco busco calificar la obra de un autor al que no conozco con base en sus declaraciones y mucho menos decir lo que yo considero que es bueno o malo, porque estaría cayendo en la misma posición de Ortuño; lo que busco es quitar un poco de presunción y pretensión a la literatura y al acto de leer, dejar y propiciar que la gente lea y, si buscamos que den ese salto, evitemos determinar hacia donde debe dirigirse, sino poner todas las tablas hacia el norte, sur, este, oeste, arriba, abajo, hacia dentro o hacia afuera para que tengan varias opciones hacia donde saltar. Al menos esa es parte de la responsabilidad del bibliotecario y, de parte del escritor, su trabajo es hacer que su literatura aunque elevada (si así insiste que sea y sea lo sea que entiende por elevado), sea también lo suficientemente atractiva para que llegue incluso a esos lectores que se dejan atrapar por historias infantiles.
Como cada año, este 23 de abril celebramos uno de los días más bonitos que puede tener todo el año, me refiero a un día importante para los lectores, lectoras y todo aquel relacionado con el mundo del libro, incluidos, desde luego, nosotros los bibliotecarios, me refiero al Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor 2015 que se conmemora desde 1995 en honor a tres grandes escritores –Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega– que, coincidencias literarias de la vida, fallecieron precisamente en abril de 1616, 22 de abril el primero y 23 de abril los dos últimos.
Pero no sólo el 23 es el día más importante del mes, de hecho, abril es un mes literario de cabo a rabo, apenas comenzando el mes llega el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil que se celebra en honor del nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen el 2 de abril de 1805; y si nos ponemos un poco macabros, abril es también un mes de muchos aniversarios luctuosos de escritores, algo así como si los grandes entre los grandes, en un derroche de poesía, esperaran a este mes para poder irse celebrando un mes tan lleno de letras (aunque claro, esa es la interpretación poética que prefiero darle a esas pérdidas): Gabriel García Márquez (17 de abril de 2014), Mark Twain (21 de abril de 1910), Bram Stoker (20 de abril de 1912), Octavio Paz (19 de abril de 1998), Sor Juana Inés de la Cruz (17 abril 1695) y, el 13 de abril del próximo año estaremos celebrando el primer aniversario luctuoso de los escritores Eduardo Galeano y Günter Grass.
En fin, que abril se viste de tantas letras que este blog no puede ser la excepción y, como buena costumbre, toca celebrar con las dos grandes sorpresas, descubrimientos o delicias literarias de este primer cuatrimestre:
Seda / Alessandro Baricco. España : Anagrama, 2009. A Baricco llegué a finales del año pasado y fue amor a primera vista, o mejor dicho, a primera leída. Ya les había comentado que aunque muchas recomendaciones sobre este autor se inclinaban en que comenzara precisamente con Seda, en aquel entonces me resultó más atractiva Océano mar y lo confirmo, no me equivoqué. Pasados algunos meses (pocos en realidad) decidí volver con este autor y en esta ocasión sí con la principal recomendación que todos me habían hecho, Seda. Seda es una novela que cuenta las nostalgias por historias que no fueron, historias llenas de sosiego que además deben leerse a cuentagotas, porque si se descuidan las terminan en un abrir y cerrar de ojos sin siquiera sentir ese dolor que toda buena historia debe dejarte. Como lo dije en otro momento, admiro esa sorprendente capacidad de Baricco para involucrarte en sus historias y dejarte sentir lo que cuenta.
Kipling ilustrado. España : Kalandraka, 2011. ¡Qué mejor manera de celebrar el Día Internacional del Libro y también la del Libro Infantil y Juvenil que con un autor clásico de la literatura infantil! Kipling ilustrado es una compilación de 7 cuentos del escritor británico que se complementan con la propuesta gráfica de 7 ilustradores claves de la escena española actual y, en conjunto, hacen de este libro una excelente manera de acercarse por vez primera a un autor clásico de una forma no tan clásica, pero sí muy atractiva y amena. Kipling ilustrado es también una buena forma de regresar al autor, verlo con nuevos ojos y salirnos un poco de lo clásico (llámese El libro de la selva) de este clásico.
Vía Galleycat llego a Breve historia de la literatura juvenil, un interesante video elaborado por Epic Reads y que muestra precisamente eso, la historia de la literatura juvenil –YA, Young Adults en inglés– dirigida generalmente a adolescentes lectores entre los 12 y los 18 años, y que en los primeros 15 años de este tercer milenio está viviendo un segundo aire gracias a la aparición de libros como las sagas Crepúsculo de la escritora Stephenie Meyer y Los juegos del hambre de Suzanne Collins, así como con la creación de premios literarios enfocados en esta categoría.
Es interesante ver algunas diferencias entre la Literatura Juvenil en Estados Unidos y países de habla hispana como es el caso de México, comenzando por el término mismo: en inglés se usa YA y fue utilizado por vez primera en 1960; en español no existe un registro oficial del término (si me equivoco, por favor corríjanme) que, además siempre viene acompañado de un género hermano, es decir, la Literatura Infantil; de esta manera nosotros lo conocemos generalmente como LIJ (Literatura Infantil y Juvenil) y entre los muchos exponentes actuales encontramos, desde luego, las traducciones de libros mencionados en el video, pero también es posible mencionar a buenos representantes LIJ de habla hispana, por ejemplo los mexicanos Juan Villoro, Jaime Alfonso Sandoval y María Luisa Puga, entre muchos otros.
Por cierto, que en lo personal no me gusta mucho pensar en que la LIJ está sólo dirigida a niños y adolescentes, soy de las que, al igual que C. S. Lewis, “me inclino establecer como canon que un cuento para niños que sólo disfrutan los niños es entonces una mala historia infantil.”