Hoy es 23 de abril, Día del Libro y fue hasta que escuché el podcast de Agustín Fest en Substack que caí en cuenta de la conmemoración y hallé inspiración para venir a celebrar. A diferencia de otros años, la celebración no viene acompañada de lecturas recomendadas, siempre hay oportunidad de venir a platicarles sobre algún libro que quiero que todes lean.
Lo que quiero hoy es divagar un poco sobre la lectura, o mejor dicho, mi relación con la lectura y los libros, al menos durante los meses más recientes:
Lo primero que me viene a la mente es que se me pasó el Día del Libro Infantil y Juvenil. Al finalizar aquel día pensé que lo mejor sería celebrar ambas fechas en un post, y bueno, sin más que agregar y con un post totalmente distinto, aquí estoy celebrando también a los libros para niñes y jóvenes.
Divagaciones sobre las relecturas
Leyendo el hilo de una persona en Threads donde pregunta si reeleer libros cuenta para su reto lector del año, me trajo a la mente que curiosamente los tres libros que estoy leyendo actualmente son relecturas. Soy una especie de lectora polígama que nunca está leyendo sólo un libro a la vez, se me van cruzando lecturas y las voy añadiendo. Pero esta es, que recuerde, la primera vez que todas mis lecturas actuales son relecturas:
La venganza, la tercera entrega de la saga Mundo Umbrío de Jaime Alfonso Sandoval. Ustedes dirán, comenzar una relectura con una cuarta parte de una saga es un poco raro. Resulta que en esas largas horas de espera en hospitales y donde difícilmente te dejan llevar un libro, sí pude camuflar mi PocketBook. Cuando lo encendí sobraban los títulos; sin embargo, necesitaba algo reconfortante, así que cuando me crucé con la portada de La venganza, no pude no abrirlo y comenzar a leerlo. Esos días de espera y guardias se hicieron un poquito más llevaderos.
Lo pausé algunos días y ayer retomé la relectura, que por cierto no es la primera vez que releo esta saga, pero sí la primera que la retomo más allá de la mitad de toda la historia.

M.F., había una vez un hada. Se trata de la primera entrega de la saga M.F de Antonio Malpica. Antes de platicarles por qué hago esta relectura, les cuento que Malpica que es bien generosote puso en descarga libre la primera y segunda entregas. La primera además la fue soltando por capítulos, muy al estilo Conan Doyle cuando iba publicando en folletines por entregas Sherlock Holmes, sólo que en este caso fue entrega digital y gratuita.
¿Por qué la relectura? Digamos que me costó un poco seguirle el ritmo a la primera entrega “por entregas”, pero cuando terminé M. F., había una vez un mundo, la segunda parte, me di cuenta que la disfruté mucho y que tenía algunos huecos de la primera. Así que nada mejor que mantener fresca la segunda parte, leyendo nuevamente la primera. En esta ocasión, encontré una edición, también gratuita, completa, así que la voy releyendo y definitivamente me hacía falta volver a ella.


Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami. Hace años tuve una temporada de leer sólo a Murakami, pero cuando terminé de leer Los años de peregrinación del chico sin color esta euforia bajó. No es que ya no lo haya leído más, sino que mis lecturas se fueron volviendo más espaciadas, lo último que leí de él fue La caza del carnero salvaje y eso fue a mediados de 2024. En fin, siempre que veo algún título en mi estante físico o digital me entran esas ganas de leer esos títulos que me volaron la cabeza.
Y resulta que no recordaba exactamente si en esta categoría se encontraba Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Así que me aventuré con la relectura del primero y tengo la sensanción que es el segundo el favorito. En fin, no estuvo mal la elección, me da para reencontrarme con Murakami y, desde luego, voy a retomar en la primera oportunidad El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.

Divagaciones sobre las pausas en la lectura
Todo eso sobre las relecturas, me trae a la mente que también tengo pausados dos libros. No me pregunten por qué, de hecho la pausa no fue conciente, se han ido quedando en el tintero, o mejor dicho, en el escritorio y en el buró.
Bibliotecas y escuelas: retos y desafíos en la sociedad del conocimiento de Elisa Bonilla, Daniel Goldin y Ramón Salaberria, por increíble que parezca, nunca he leído este libro y hoy más que nunca es necesario que me acerque a él.

Diálogos con la luna: libro de imágenes sin imágenes de Hans Christian Andersen. De éste les hablé un poquito en Instagram y ahora que lo recuerdo, la lectura de las cinco primeras noches me dejó pensando un montón de cosas y me estaba inspirando para escribir, luego no sé qué pasó y lo fui dejando.

Seguramente volveré a ellos más pronto que tarde, porque sí que me iban gustando.
Divagaciones sobre la biblioteca y el acceso a los libros
No he podido ir a la biblioteca. Tengo en mente tomar prestados libros sobre fermentación. Me regalaron un scoby de kombucha y quiero recordar las maravillas de la fermentación, simplemente no he tenido oportunidad de hacerlo.
Aprovechando mi visita a la biblioteca (cuando la haga) y que puedo tomar tres libros en préstamo, quiero traerme LIJ y algo sobre bibliotecas.
Tenía acceso de prueba a una cuenta en OverDrive, ya no la tengo. La extraño. En algún momento tendré que volver a suscribirme a servicios de lectura en streaming como Bookmate o Storytel. No corre prisa, siempre queda la credencial de la biblioteca cuando otros caminos se cierran.

Ya casi no compro libros, hacerles espacio en casa cada vez resulta más complicado. Los libros que llegan generalmente son libro álbum o libros que curiosamente ya leí y quiero tenerlo siempre, también algún libro que me llamó la atención mientras curioseaba en alguna librería y después de leer muchas reseñas me convence su adquisición. También están aquellos libros que me van regalando.
¿Entonces cómo llego a los libros? pues siempre están las bibliotecas, la descarga gratuita mensual de The University of Chicago Press, las relecturas.
Y curiosamente, pensar en las bibliotecas me hizo recordar que hace algunos años (entre 2013 y 2015), cuando todavía no había una gran oferta de libros electrónicos en México, Starbucks regalaba mensualmente una tarjeta para descargar gratuitamente un libro para leer en el otrora iBooks, actual Books de Apple.
Fue gracias a esta tarjeta que precisamente me acerqué a la saga Mundo Umbrío, pues ofrecieron en descarga gratuita la primera entrega, que en aquel entonces la editorial SM la publicó con el título Las dos muertes de Lina Posadas. Cuando la editorial Montena reeditó la saga completa, además de aumentar los volúmenes y corregir toda esa barbaridad de erratas, dejó la primera parte sólo como Las dos muertes.


Otro libro al que pude acceder en aquel entonces gracias a la tarjeta de regalo de Starbucks fue Tristania de Andrés Acosta y este fue mi primer acercamiento a este autor. También me descargué Largas filas de gente rara de Luis Jorge Boone, de éste no me acuerdo nada, pero nunca es tarde para incluirlo en las relecturas.
Divagaciones sobre las divagaciones
- Estoy leyendo más pausado.
- Me divierten e intrigan esos discursos en redes sociales, principalmente Threads y Goodreads, sobre los libros y la lectura con posturas del “deber ser” llenas de mucha pose e ideas algo obsoletas. Les dejo una muestra bien interesante, aunque tengo muchas más. Por acá les dejo también uno de mis primeros esbozos sobre el tema, quizá en algún momento vuelva a él

- Soy una lectora polígama, sin particular predilección por el formato.
- Sigo pensando que todos debemos poner una biblioteca en nuestra vida.
- Ya casi no adquiero libros… o intento no hacerlo.
- Amo el mundo de la palabra escrita, vivo de él, vivo con él.
¡Feliz Día del Libro! Será interesante leer sus divagaciones.