
Imagina que un usuario te cuestiona el que determinado libro forme parte del acervo infantil de la biblioteca porque considera que la temática que aborda no es adecuada para la edad. ¿Qué le respondes?, ¿retiras el libro del acervo?, ¿tratas de explicar al usuario sobre la responsabilidad de la biblioteca en el acceso a los materiales?, ¿te peleas con el usuario?, ¿lo ignoras?
Imagina que este cuestionamiento escala al punto de que el libro termine por ser censurado de la biblioteca. Y aún peor, te involucras en una discusión en la que terminas en un video viral en redes sociales.
O bien, imagina que un usuario, después de revisar cuidadosamente un título de la biblioteca, te pide eliminar del acervo ese libro porque no está lo suficientemente actualizado o no es lo suficientemente especializado. Aunque la solicitud pueda parecer bastante razonable, ¿hacemos lo que el usuario nos dice?, ¿podemos deshacernos así como así de un título y reemplazarlo por otro?, ¿cómo respondemos a este usuario?
Imagina que, como bibliotecaria/bibliotecario, no sólo cuentas con el argumento de que las bibliotecas son espacios democráticos que se deben a las necesidades de sus usuarias y usuarios, sino que tienes además las herramientas necesarias para poder hacer frente a estas discusiones sobre lo que debería o no estar en la biblioteca. Imagina que puedes hacer un mejor manejo de crisis en la biblioteca donde todos queden contentos y tranquilos sin poner en peligro el acceso de los usuarios a los materiales.
Y es que, tristemente, en los últimos años, las bibliotecas públicas en Estados Unidos se han enfrentando no sólo a recortes y censura, más de la habitual, también se están enfrentando a cierres, despido de personal y duras críticas sobre el acervo, lo que las pone en tela de juicio como garantes del acceso a la información y de la libertad intelectual de las y los ciudadanos.
Teniendo en cuenta lo anterior, hace unas semanas Library Futures presentó Imagine If: The Game, un juego del tipo “elige tu propia aventura” que lucha por la protección de la libertad intelectual al ayudar al personal bibliotecario a sortear distintas crisis que se pueden presentar en materia de censura del acervo de la biblioteca. Las y los ayudan a que estén preparados para afrontar y mitigar estas situaciones cada vez más comunes en las bibliotecas de aquel país.
Imagine if está basado en la presentación de Sam Helmick, presidente de la ALA, titulada Libertad intelectual: Elige tu propia aventura; por su parte, las ilustraciones están a cargo de Kenny Keil. Imagine IF anima a los jugadores a explorar dos escenarios: El dilema del dinosaurio desaprobador y La farsa de la influencer auditando la Primera Enmienda. Con ello se busca que las y los bibliotecarios exploren las distintas maneras de responder a estos dos escenarios, desde las más absurdas, hasta las apegadas a la legislación, con la intención de dar solución a estos posibles conflictos.
Para ello, Imagine If incorpora principios claves de la Carta de Derechos de la Biblioteca, el documento adoptado por la ALA que desde 1939 sirve de guía a las y los bibliotecarios en la protección de los derechos de los usuarios. Ofrece además tips y estrategias para gestionar la censura que se vive en las bibliotecas de aquel país.
Sin duda, se trata de un juego-herramienta de gran utilidad para saber cómo afrontar estos problemas. Y aunque está enfocado en las bibliotecas de Estados Unidos, lo cierto es que la censura a las bibliotecas se da en todos lados, así que vale la pena echarle un ojito y analizar qué documentos rigen a las bibliotecas en otras latitudes para así poder extrapolarlo a nuestros contextos.