
Este es el final de una serie de tres entradas sobre el papel de las mujeres en la bibliotecología en México. En el primer post les platicaba sobre las pioneras de la bibliotecología en nuestro país; mientras que en un segundo post atisbé un poco sobre la presencia de mujeres bibliotecarias en la actualidad.
En este último artículo, analizo un poco sobre el importante papel que tienen las bibliotecarias en la docencia y la formación de futuros profesionales de la información.
Bibliotecarias en la docencia
Como hemos visto en las dos entradas anteriores, la profesión bibliotecaria es principalmente femenina y la la presencia de las bibliotecarias en la docencia no es la excepción.
En México siete instituciones de educación superior ubicadas en seis Estados de la República cuentan con un programa de formación profesional en Bibliotecología, Ciencias de la Información y/o Ciencias de la Documentación. Actualmente seis de ocho programas académicos son dirigidos o coordinados por una profesional en la materia. Es decir, a nivel docencia la participación femenina también es mayoritaria.
Sin embargo, cuando hablamos de bibliotecarias en la docencia, no nos referimos únicamente al profesorado. A pesar de que no se ha explorado mucho sobre el tema, el perfil del estudiantado también es mayoritariamente femenino y algunos estudios apuntan hacia este sentido. De acuerdo con el artículo Tan lejos, tan cerca: perfil y percepciones de los alumnos de primer curso de Bibliotecología de la UNAM y de la UCM hacia sus estudios, publicado por Escalona Ríos y Tejada Artigas en la revista Investigación Bibliotecológica: Archivonomía, bibliotecología e información, en la generación 2011-2012 poco más de la mitad (51%) de los matriculados en la Licenciatura en Bibliotecología impartida en el Colegio de Bibliotecología de la UNAM eran mujeres.
Por su parte, de acuerdo con la Dirección General de Administración Escolar (Oferta Académica UNAM, 2025), el 60% de los 197 alumnos que solicitaron el ingreso a esta licenciatura durante el ciclo 2023-2024, fueron mujeres.
También es importante señalar que desde la biblioteca académica se puede y debe promover la perspectiva de género. En 2013 se publicó en la Gaceta Universitaria los Lineamientos Generales para la Igualdad de Género en la UNAM donde se establecen las normas generales para alcanzar la igualdad de género en dicha institución. Entre las seis acciones con este propósito está la de incluir en los planes y programas de estudio asignaturas relacionadas con la igualdad de género.
El sistema bibliotecario de la UNAM no fue ajeno a estas normas y el 5 de febrero de 2020 estableció su propia CInIG como parte de la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI). Esta comisión ha realizado distintas acciones en materia de igualdad de género, entre ellas la organización de foros y conversatorios con temas relevantes para la comunidad DGBSDI. Lo anterior, sin duda, es un ejemplo interesante en favor de la igualdad de género realizado desde las bibliotecas académicas en favor de la comunidad estudiantil y del personal bibliotecario.
Conclusión
La importancia de Magaloni para el desarrollo bibliotecario del país, afortunadamente, no es aislado y así lo observamos al analizar la presencia de mujeres en las distintas áreas en las que Bibliotecología abona (públicas, docentes, académicas, escolares, infantiles o, incluso, asumiendo otros roles del mercado editorial como la edición o la mediación). Es evidente, sin embargo, la necesidad de contar con mayores estudios cualitativos y cuantitativos que nos permitan tener una panorámica más completa y actualizada de la presencia femenina al interior de las bibliotecas. Más importante aún es explorar el impacto que esta figura tiene entre sus comunidades.
Sí, las bibliotecarias superan a los bibliotecarios hasta en dos tercios en las bibliotecas públicas mexicanas; sí, hay casi igual número de bibliotecarias que de bibliotecarios a cargo de bibliotecas académicas; sí, hay más bibliotecarias en la docencia y más alumnas matriculadas en las carreras de Bibliotecología. Pero debemos preguntarnos qué representa lo anterior: las bibliotecarias enfrentan doble jornada laboral, se enfrentan a algún tipo de acoso por parte de sus pares o directivos o una mayor brecha salarial en comparación con los bibliotecarios, etc. Preguntas que demandan mayor investigación y reflexión sobre las mujeres en el mercado editorial y, en particular, sobre el papel de las bibliotecarias en México.