¿Qué pasa con la lectura en México?

Leer es estar vivo

Esta pregunta puede resultar ingenua y a muchos ociosa. No busco dar respuesta en este post, de hecho, creo que me estoy metiendo en “camisa de once varas” al tratar un tema tan complejo como la lectura, especialmente la lectura en nuestro país; no, definitivamente no pretendo hallar el hilo negro de la “falta” de lectura, lo mío es una duda genuina: ¿qué pasa con la lectura en México? ¿qué pasa realmente?

Y lo pregunto porque, ferias no faltan:

Tenemos en nuestro país la que se considera la más importante del mundo de habla hispana, sólo superada por la de Frankfurt, me refiero a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Y en el camino no faltan otras:

  • La Feria Internacional de Minería
  • Los niños tienen la Feria Internacional de Libro Infantil y Juvenil (FILIJ)

Y hay para gustos e intereses más específicos

  • La Feria del Libro Antropología
  • Feria el Libro JurídicoLeer es estar vivo
  • Feria del Libro de Ocasión
  • La Feria del Libro Antiguo

Sin olvidar, desde luego, a las ferias que se realizan en cada uno de los estados; o aquellas ferias que aseguran grandes descuentos, como el Gran Remate del Libro, la Feria del Libro del Zócalo y un gran etcétera.

Pero veamos los programas de lectura:

También lo pregunto porque bibliotecas públicas tampoco faltan: de acuerdo con la Dirección General de Bibliotecas Públicas, perteneciente al Conaculta, tenemos una red 7,320 bibliotecas públicas en 2,227 municipios, lo que representa un 93% de cobertura nacional.

¡Ah! y no olvidemos programas como “Libro puerto” y “Para leer de boleto en el metro”, ambos del Sistema de Transporte Público Metro y que, en lo personal encuentro realmente útiles; las salas de lectura; el librobús y los “paralibros” del Conaculta, que considero aprovechan también a la perfección espacios donde la gente usualmente lee. Y seguramente se me están olvidando otros programas y esfuerzos.

Luego entonces, si programas no faltan; si contamos con una buena cobertura de bibliotecas públicas; si tenemos en los estados, puntos de lectura, parabuses, biblobuses y en el DF libropuertos y programas de lectura en el transporte público; si la iniciativa privada también se ha lanzado a “salvar al país” usando la lectura como arma, ¿por qué seguimos sin ser un país de lectores?

Me atrevo a aventurar que el problema es de fondo y no de forma, necesitamos cambiar el enfoque, especialmente si somos parte de los responsables de planes y políticas. Lo primero que debemos replantearnos es: ¿no se lee en este país? O, ¿no se lee lo que nosotros creemos y esperamos que se lea? Porque en los kioskos de revistas no faltan los Biancas, los Sensacionales de barrio, revistas del corazón que se venden como “pan caliente” porque no faltan lectores para esas lecturas. Entonces, la planteamiento correcto no debe ser ¿cómo logramos un país de lectores? o ¿qué programa, plan o política lanzaremos ahora para promover la lectura? sino ¿cómo hacemos para que los lectores salten de las “revistas del corazón” a “otro tipo” de lectura?

Voy de nuevo con el asunto del enfoque:

  • No debe leerse por obligación.
  • Sólo podemos intentar “contagiar” el gusto por la lectura, y para ello debemos estar convencidos de ella, me refiero a ser lectores. Ya lo he planteado en otras ocasiones, la lectura no se enseña, se encamina.
  • No debe leerse porque nos hace mejores personas, en la historia hay buenos ejemplos que nos indican lo contrario.
  • Se lee más que libros, y no sólo se lee en papel.
  • Los clásicos, ni son la única lectura existente, ni son para todos los lectores; yendo más lejos, se debe aceptar que un lector (por muy lector que sea) encuentre aburrido al Quijote, La Odisea y tantos otros.
  • No debe leerse 20 minutos, puedes leer 2 o 100, los que quieras, siempre y cuando así lo quieras.
  • La lectura no tiene una sola lectura y los reportes alejan.
  • La lectura de rapidez tampoco sirve de mucho, no si de promoción se trata.

¡Ya está! como les decía, no pretendo encontrar el hilo negro, sólo plasmar mis dudas y plantear, si no, soluciones, al menos lo que creo que puede ser un error al hablar de formar lectores.

3 Respuestas a “¿Qué pasa con la lectura en México?”
  1. Daniel G 21 octubre, 2012
  2. Veronica Juárez 22 octubre, 2012
  3. Luis Colorado 19 diciembre, 2017

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