Hace ya algunas semanas publiqué esta entrada en Moccablog ; sin embargo, creo vale la pena publicarlo también en este espacio pues la temática toca muy de cerca a los bibliotecarios que día a día hacemos (o, al menos intentamos) el mejor esfuerzo por ofrecer un servicio de calidad echando mano de las diferentes aplicaciones con las que contamos actualmente.

Como se que es un tema de gran controversia, aclaro una vez más que yo no soy partidaria de formatos, sino de la información, no estoy a favor de la desaparición del libro impreso, así como tampoco auguro el fracaso del e-book; cada lector se adecua a sus necesidades y comodidades al momento de leer, lo importante (siempre lo voy a decir) es la información que está obteniendo de sus lecturas:

El escritor del futuro que se quedó en el pasado
Nunca he entendido por qué algunas personas defienden a capa y espada el libro impreso, al igual que aquellos que defienden la fotografía análoga sobre la digital. Siempre me ha causado algo de risa aquella idea de que “todo tiempo pasado fue mejor” y esto me da para pensar que muchos de estos defensores por un lado no están preparados para enfrentarse a cambios y, por otro lado (más grave aún) defienden objetos y no contenido. Defender al libro como objeto porque huele bonito o porque sus páginas se ponen amarillas con el tiempo, no nos dice nada de la contribución real que los libros han significado al desarrollo de la humanidad.

Como bibliotecaria y lectora, defiendo el contenido y la información, no me preocupa, no me incomoda y no me enoja si ésta se encuentra en un libro impreso, en un PDF, en un CD, en un MP3, en un blog o en una revista electrónica; no tengo ningún problema en tomar algún libro de los que se encuentran en mi recámara, así como tampoco tengo ningún problema en abrir algunos de los libros que tengo guardados en mi computadora y tampoco tendría ningún problema en tener en mis manos un dispositivo de lectura (e-book) porque lo que me interesa es lo que voy a leer y la información que voy a obtener.

Y ¿a qué viene toda esta reflexión? A la más reciente declaración de Ray Bradbury publicada en La Nación donde defiende el libro impreso y también declara la desconfianza que le generan los dispositivos de lectura como el Kindle de Amazon. Ray Bradbury es, sin duda alguna, uno de los escritores más importantes de nuestro tiempo, además de una de las principales referencias para los bibliotecarios y todos aquellos que nos dedicamos al mundo del libro, sólo mencionar “Fahrenheit 451” nos remite a aquella sociedad donde leer está prohibido y los bomberos en lugar de apagar incendios, los crean utilizando como combustible los libros. Ray Bradbury es y ha sido uno de los defensores más acérrimos del libro impreso; sin embargo, aseveraciones como “que quemen internet en lugar de quemar libros” es querer que nuestra sociedad sea igual a la que nos narra en Fahrenheit 451, es sentirnos amenazados por la información que está en soportes distintos y por ello debamos eliminarlos, es casi como decir: “que quemen los libros en lugar de las tabletas de arcilla” o “que quemen los libros en lugar de los rollos de pergamino”.

Me sorprende mucho que un escritor con una larga, fructífera y renombrada trayectoria defienda al objeto y no al contenido, que finalmente es el que importa. Me deja, como alguna vez se dijo en otra de sus intervenciones en relación con los libros e internet, con sentimientos encontrados. Celebro su pasión por los libros, celebro su defensa a las bibliotecas, lo admiro como escritor; sin embargo, no puedo estar de acuerdo en que alguien que ha dedicado su obra a defender el conocimiento, pida que este sea eliminado cuando no se encuentra en los objetos ya conocidos (libro impreso), resulta incoherente hablar del futuro y quedarse en el pasado.

20 agosto 2009 − Publicado en
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Comentarios

  1. Muy interesante tu blog, me ha encantado.
    Un saludo.

    Dean ago 20, 20:17

  2. Gracias Dean
    Saludos

    uvejota ago 21, 06:44

  3. Reza el dicho: “la lengua es más rápida que la neurona”, y en este caso va como anillo al dedo. Sin duda es una de las declaraciones más desafortunadas que Bradbury ha hecho en mucho tiempo, la cual, me parece, obedece simplemente a un sentimiento de anacronismo personal.

    Tal vez no se ha dado cuenta que gracias a Internet su libro “Fahrenheit 451” ha alcanzo niveles de ventas altísimos (sino que le pregunte a Amazon), lo cual habla mucho de los beneficios que este medio le ha traido. En fin, cada quien sus fobias y filias, pero de lo que sí estoy casi seguro es de que pronto buscará la manera de retractarse de lo antes dicho.

    Saludos y gracias por compartir tan curiosa nota.

    Juan Manuel Zurita Sánchez ago 22, 21:04

  4. Juan
    Francamente, dudo mucho que se quiera retractar; no es la primera declaración en el mismo tono. Yo puedo entender la nostalgia y la defensa acérrima al papel, puedo entender que muchos seres humanos se resistan al cambio; sin embargo, pedir que internet sea quemado es casi como pedir vivir en el mundo que él mismo describe en su novela, además es una muestra de intolerancia e incongruencia a lo mismo que promueve.

    En fin, creo que en estos caso lo mejor es quedarnos con la obra del autor ya sea en un e-book o en un libro impreso.

    uvejota ago 22, 21:52

  5. Siendo sincero, en esta ocasión preferiría releerla en un e-book. (Tengo que comprarme uno). :-)

    Juan Manuel Zurita Sánchez ago 23, 18:28



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