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	<title>glosario bibliotecológico &#8211; Uvejota: Blog de Bibliotecas</title>
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	<title>glosario bibliotecológico &#8211; Uvejota: Blog de Bibliotecas</title>
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		<title>Nombres alternativos para biblioteca</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Mar 2017 19:57:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[curiosidades del libro y la biblioteca]]></category>
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					<description><![CDATA[La biblioteca es según la RAE: Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη bibliothḗkē. 1. f. Institución cuya finalidad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4255 alignleft" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca.jpg" alt="nombres alternativos para biblioteca" width="419" height="279" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca.jpg 800w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca-300x200.jpg 300w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca-768x512.jpg 768w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2017/03/nombres-alternativos-para-biblioteca-180x120.jpg 180w" sizes="(max-width: 419px) 100vw, 419px" /></a>La biblioteca es según la <a href="http://dle.rae.es/?id=5SGETnQ" target="_blank" rel="noopener">RAE:</a></p>
<blockquote><p>Del lat. bibliothēca, y este del gr. βιβλιοθήκη bibliothḗkē.<br />
1. f. Institución cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos.<br />
2. f. Lugar donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura.<br />
3. f. Mueble, estantería, etc., donde se colocan libros.<br />
4. f. Conjunto de libros de una biblioteca.<br />
5. f. Obra en que se da cuenta de los escritores de una nación o de un ramo del saber y de las obras que han escrito. La biblioteca de don Nicolás Antonio.<br />
6. f. Colección de libros o tratados análogos o semejantes entre sí, ya por las materias de que tratan, ya por la época y nación o autores a que pertenecen. Biblioteca de Jurisprudencia y Legislación. Biblioteca de Escritores Clásicos Españoles.</p></blockquote>
<p>De acuerdo la primera acepción de la <strong>Encyclopedia of the Book</strong> (Ashall Glaister, 1996) la biblioteca es (la traducción es mía):</p>
<blockquote><p>1. una colección de libros para préstamo, lectura o estudio y, por extensión, la sala o edificio público o privado en donde se encuentran resguardados.</p></blockquote>
<p>El <strong>Diccionario de nuevas formas de lectura y escritura</strong> (Martos Núñez et al., 2013), dice que la biblioteca es:</p>
<blockquote><p>&#8230; una entidad o institución cuya principal función es mantener y facilitar el uso de una colección ordenada y organizada de documentos para atender las necesidades de información, educación, investigación y ocio de los usuarios.</p>
<p>Según se relacione el término con el continente o con el contenido, biblioteca puede referirse a la institución, al propio edificio o sala donde se ubican las colecciones de libros y otras especies documentales, o a la propia colección bibliográfica.</p></blockquote>
<p>Por último, el <strong>Glosario de la ALA de Bibliotecología y Ciencias de la Información </strong>(Young, 1988) nos que la biblioteca es:</p>
<blockquote><p>1. Colección de material de información organizada para que pueda acceder a ella un grupo de usuarios. Tiene personal encargado de los servicios y programas relacionados con las necesidades de información de los lectores.</p></blockquote>
<p>A mi gusto, todas las anteriores quedan ya un poco rebasadas. Resulta curioso, sin embargo, que tengamos que retroceder en el tiempo para encontrar acepciones más amplias para la biblioteca. En <a href="http://uvejota.com/articles/4234/libro-una-autobiografia-resena/" target="_blank">Libro: una autobiografía</a> (Agard, 2016) acabo de encontrar algunas frases que nos dan cuenta de cómo era percibida la biblioteca en la antigüedad. Definiciones que bien podrían servirnos como nombres alternativos para biblioteca, ya que muestran que va más allá de lo que nos dice la RAE, la ALA y otros, incluidos algunos bibliotecarios:</p>
<p>Sumerios: <strong>la casa de la memoria</strong></p>
<p>Egipcios: <strong>el lugar sanador del alma</strong></p>
<p>Tibetanos: <strong>un océano de gemas</strong></p>
<p>Griegos: <strong>botiquín para el alma</strong></p>
<p>En <a href="http://uvejota.com/articles/3743/celebremos-el-dia-nacional-del-libro-en-tzutujil/" target="_blank">Tz’utujil</a>, <strong><em>K’ojb’aal wuuj</em></strong> biblioteca es lugar del libro. En <a href="http://uvejota.com/articles/475/el-libro-en-lenguas-indigenas/" target="_blank">Tzeltal</a>, <strong>Snail Jun</strong> y en Tzotzil, <strong>Snail Vun</strong>, que en ambos casos puede traducirse también como &#8220;casa de libro&#8221;. Las tres anteriores son, por cierto, lenguas mayas de Guatemala, en el primer caso, y de Chiapas, para los dos últimos.</p>
<p>El bibliotecario, por cierto, antiguamente era conocido como &#8220;guardián de las tablillas&#8221; porque las bibliotecas eran conocidas como casa de las tablillas.</p>
<p>Ya está, les dejo la propuesta por si les interesa comenzar a llamar así a sus bibliotecas.</p>
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		<title>Origen del colofón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2015 06:01:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Libros y Lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[glosario bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[Historia del libro y la biblioteca]]></category>
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					<description><![CDATA[Y siguiendo la línea histórica del post publicado hace un par de días, qué les parece revisar hoy el origen [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Y siguiendo la línea histórica del post publicado hace un par de días, qué les parece revisar hoy el origen del colofón, y es que, como sabrán, todo lo relacionado con la historia del libro y las bibliotecas siempre resulta apasionante, al menos para la que escribe ahora este post.</p>
<p>Sí, seguramente muchos dirán que ya todos sabemos qué es el colofón y que es un tema muy masticado que se puede encontrar fácilmente en cualquier tesauro especializado en bibliotecología y ciencias afines; pero estoy casi segura que en esas fuente no encontrarán el apasionante origen de esta bella anotación.</p>
<figure id="attachment_3847" aria-describedby="caption-attachment-3847" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Colofon-en-un-libro-moderno.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3847" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Colofon-en-un-libro-moderno-1024x789.jpg" alt="Colofón actual en &quot;The design of books&quot; de Wilson" width="500" height="385" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Colofon-en-un-libro-moderno-1024x789.jpg 1024w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Colofon-en-un-libro-moderno-300x231.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3847" class="wp-caption-text">Colofón actual en &#8220;The design of books&#8221; de Wilson</figcaption></figure>
<p>Antes de comenzar y por si hay algún despistado que aún no sabe de qué estamos hablando, veamos qué nos dicen los diccionarios especializados en el tema sobre lo que es un colofón:</p>
<p>Según el Glosario ALA en su segunda acepción:</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;">2. En los libros modernos, anotación final del libro o en el verso de la portada, o página de derechos, donde se registran el nombre del impresor, el tipo de letra y de papel empleados, material utilizado en la encuadernación, equipo de impresión usado y nombres de las personas que han intervenido en la producción del libro. No debe haber confusión con la marca tipográfica.</p>
</blockquote>
<p>El colofón es pues la anotación que se pone al final de la mayoría de los libros (en la última página impar) y donde se mencionan datos como los arriba mencionados, además de la tirada y también el logo de la editorial. Y aunque así lo mencione el Glosario de la ALA, no debe confundirse con la anotación en el reverso de la portada o página de derechos. Ambas partes contienen datos totalmente distintos.</p>
<figure id="attachment_3846" aria-describedby="caption-attachment-3846" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Falso-colofon.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-3846" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Falso-colofon-1024x822.jpg" alt="Falso colofón en la &quot;Enciclopedia of the book&quot; de Glaister." width="500" height="402" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Falso-colofon-1024x822.jpg 1024w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/Falso-colofon-300x241.jpg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3846" class="wp-caption-text">Falso colofón en la &#8220;Enciclopedia of the book&#8221; de Glaister.</figcaption></figure>
<p>Ahora sí, vayamos al origen:</p>
<p>Algunos de los primeros libros impresos contenían al final del texto un párrafo conocido como colofón (proveniente del latin colophon y a su vez del griego κολoφών, cumbre, cima) en el que se anotaba el título, autor, impresor y fecha de finalización del libro, los primeros impresores comenzaron a incluir este párrafo al final del texto pues seguramente sentían que habían llegado a la cumbre después del arduo proceso de imprimir el libro en esa primera etapa evolutiva de la imprenta.</p>
<figure id="attachment_3848" aria-describedby="caption-attachment-3848" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/colofon-1471.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-3848" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/colofon-1471-1024x480.jpg" alt="Colofón impreso en 1471. Fuente: Wikipedia" width="500" height="234" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/colofon-1471-1024x480.jpg 1024w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/colofon-1471-300x140.jpg 300w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2015/01/colofon-1471.jpg 1280w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-3848" class="wp-caption-text">Colofón impreso en 1471. Fuente: Wikipedia</figcaption></figure>
<p>Sin embargo, estos primeros colofones en los libros impresos distan mucho de ser el verdadero origen de este párrafo final; al contrario, lo que los primeros impresores hicieron fue continuar la tradición de los manuscritos, de hecho, los primeros libros impresos eran muy similares a sus parientes manuscritos, pero definitivamente el origen y desarrollo de algunas características fundamentales del libro como lo conocemos hoy en día, tal es el caso de la portada, sólo fueron posibles gracias al surgimiento de la imprenta, ese quizá sea tema para otro post.</p>
<p>Volviendo al colofón, en los manuscritos éste era una orgullosa declaración final del escriba donde indicaba el título, su nombre, la fecha y lugar donde se había copiado ese manuscrito, una bendición a la persona que había encomendado esa copia y, desde luego, amenazas de excomunión para todos aquel que realizara una copia sin autorización (la piratería es más antigua de lo que creemos); algunos copistas más osados anotaban incluso el tiempo que les había tomado realizar esa copia, tal es el caso del <em>Worms Illuminated Mazhor</em> que le tomó a Simah ben Judah nada más y nada menos que cuatro semanas para finalizar la copia en 1272. En la Baja Edad Media encontramos que algunos colofones eran escritos en verso, aunque, claro, había colofones menos ostentosos donde el escriba sólo anotaba su nombre y la fecha en que fue terminada la copia.</p>
<p>Ya para terminar, el colofón más antiguo del que tenemos conocimiento aparece en una copia del <em>Libro de los profetas</em> escrito por Moses ben Asher en Tiberias en el 827, aunque no olvidemos otros colofones igualmente célebres.</p>
<p><strong>Obras consultadas:</strong></p>
<ul>
<li>Glaister, Geoffrey Ashall. <strong>Encyclopedia of the book</strong>. 2a ed. USA ; London : Oak Knoll : The British Library, 1996.</li>
<li><strong>Glosario ALA de bibliotecología y ciencias de la información</strong>. Madrid : Díaz de Santos, 1988.</li>
<li>Martin, Henri-Jean. <strong>The history and power of writing</strong>. Chicago ; London : The University of Chicago, 1994.</li>
<li>Wilson, Adrian. <strong>The design of books</strong>. San Francisco : Chronicle Books, 1993.</li>
</ul>
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		<title>Celebremos el Día Nacional del Libro en Tz&#8217;utujil</title>
		<link>https://uvejota.com/articles/3743/celebremos-el-dia-nacional-del-libro-en-tzutujil/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Nov 2014 01:54:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Glosario Bibliotecológico]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace unos días tuve la oportunidad de compartir espacio con Juana Hernández, Coordinadora del Proyecto del Centro de Negocio en la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-2253 size-medium" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744-300x300.jpg" alt="IMG_6744" width="300" height="300" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744-300x300.jpg 300w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744-150x150.jpg 150w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744-200x200.jpg 200w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/07/IMG_6744.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Hace unos días tuve la oportunidad de compartir espacio con Juana Hernández, Coordinadora del Proyecto del <a href="http://bibliotecarijatzuulnaooj.blogspot.com" target="_blank" rel="noopener">Centro de Negocio en la Biblioteca Comunitaria Rija’tzuul Na’ooj</a> (“Semilla de la Sabiduría” en Tz’utujil, lengua maya), una mujer admirable y a quien tenemos mucho que aprender tanto en materia bibliotecaria, como líder comunitaria y, desde luego, como ser humano comprometida con su entorno.</p>
<p>En fin, lo anterior viene a colación porque no pude dejar pasar la oportunidad de preguntar a Juana cómo se dice <strong>libro</strong> y <strong>biblioteca</strong> en lengua Tz&#8217;utujil, para muchos de ustedes no es ninguna novedad que me fascina todo lo que esté relacionado con el lenguaje y, más específicamente, con el lenguaje del libro.</p>
<p>Pues nada, he aquí la respuesta, que sirva además de muy buena excusa para celebrar el <em>Día Nacional del Libro en México</em> (12 de noviembre):</p>
<ul>
<li>Libro: <strong>Wuuj</strong></li>
<li>Biblioteca: <strong>K&#8217;ojb&#8217;aal wuuj</strong> (lugar del libro).</li>
</ul>
<p>Por cierto, hace tiempo, publiqué acá un post similar, pero en lengua Tzotzil y Tzeltal, por si quieren <a href="http://uvejota.com/articles/475/el-libro-en-lenguas-indigenas/" target="_blank">recordarlo</a>.</p>
<p>Ya está, hemos aprendido dos hermosas palabras en lengua Tz&#8217;utujil y ahora, vámonos a celebrar este día con un buen libro (lo que para cada quien sea un buen libro), o mejor, leyéndole a alguien un libro.</p>
<p>Nota: Mil gracias, Juana, por compartirme algo tan valioso.</p>
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		<title>Glosario bibliotecológico: Lectura Gorda y Lectura Chica</title>
		<link>https://uvejota.com/articles/2939/glosario-bibliotecologico-lectura-gorda-y-lectura-chica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Feb 2014 05:13:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Querido lector, lectora, ruego no se confunda ya que esta entrega del glosario bibliotecológico nada tiene que ver con libros [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<figure id="attachment_2942" aria-describedby="caption-attachment-2942" style="width: 240px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class=" wp-image-2942 " alt="Manuel typographique*" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-300x300.jpg" width="240" height="240" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-300x300.jpg 300w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-150x150.jpg 150w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-1024x1024.jpg 1024w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-200x200.jpg 200w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1-1024x1024-47x48.jpg 47w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2014/02/la-foto-1.jpg 1936w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a><figcaption id="caption-attachment-2942" class="wp-caption-text">Manuel typographique*</figcaption></figure>
<p>Querido lector, lectora, ruego no se confunda ya que esta entrega del glosario bibliotecológico nada tiene que ver con libros de autoayuda sobre desórdenes alimenticios o con la grandeza de la lectura, y aunque sí tiene que ver con lectura, no tiene que ver con lectura en el sentido que generalmente se maneja en este blog, es decir, sí, pero no, pero sí.</p>
<p>En fin, para evitar más desvaríos y digresiones les explico, este post tiene que ver con el bonito y apasionante arte de la tipografía y al hablar de la letra, por ende, debiera tener mucho que ver con nuestro quehacer bibliotecario, digo, al menos para tener tema de conversación, ¡je!</p>
<p>Comencemos:</p>
<p>Resulta pues que en la vieja tradición tipográfica –mucho antes del siglo XX y de la llegada de las computadoras con sus trucos para utilizar distintas fuentes e incluso cambiar los tamaños de las mismas–, cada uno e estos tamaños recibía un nombre relacionado con el uso que se les daba en diferentes texto, por ejemplo, el tamaño óptimo para un diario, tenía un nombre específico que era muy distinto del utilizado para un folletín. Así, durante siglos los tipógrafos hablaban de <em>nomparela, miñona, filosofía, breviaro, atanasia, burguesa, misal</em> y un amplio y poético etcétera.</p>
<p>Y es así que llegamos a la <em>Lectura Gorda</em> y a la <em>Lectura Chica</em> que, como podrá imaginar eran los nombres de los tamaños utilizados para leer libros. Pero el origen de estos cuerpos resulta harto interesantes: en 1476 (¡cuando la imprenta se encontraba en pañales!) las <em>Epistolæ ad familiares </em>de Cicerón fue impresa en Subiaco (pueblo de Roma) por dos alemanes Sweynheym y Pannartz utilizando estos tamaños, equivalentes a los cuerpos 11 y 12 actuales. Si bien es cierto que 11 y 12 puntos para la época eran tamaños muy difíciles de tallar por lo pequeño, lo cierto es que resultaban legibles y permitían además un mayor rendimiento (más texto en menos páginas), por lo cual pronto encontraron sus fervientes partidarios y, con el paso del tiempo la <em>Lectura Chica </em>y la <i>Lectura Gorda</i> se afianzaron como los tamaños destinados a la lectura de libros, antes dominada por &#8220;letrotas.&#8221; Por cierto, que la <em>Lectura Gorda</em> también era conocida como <em>Cícero</em> o simplemente <em>Lectura.</em><i><br />
</i></p>
<p>Una de las grandes pérdidas de la tipografía, en cierta medida debido a la llegada de las computadoras, fue que estos nombres tan poéticos que designaban a los distintos tamaños comenzaron a identificarse con medidas, conocidas como puntos o &#8220;cuerpo&#8221;: cuerpo 11, cuerpo 12, etc. Aunque, en honor a la verdad, las computadoras no son las totales responsables de este cambio de nombre. Al menos durante dos siglos los impresores intentaron llegar a un estándar en los tamaños, que aunque tenían sus nombres poéticos y reconocidos por todos, no siempre coincidían, lo cual resultaba todo un problema si se importaban tipos de un país a otro.</p>
<p>Fue hasta principios del siglo XIX que el impresor francés Firmin Didot se dio a la tarea de estandarizar los diferentes tipos móviles utilizados en Europa. De hecho, a Didot se le conoce como el creador de las familias tipográficas modernas, pero también es reconocido por dar su nombre a dos medidas ampliamente utilizadas en la actualidad: el punto <em>Didot</em> y la <em>Pica</em>, ésta última conocida en español como <em>Lectura Gorda.</em></p>
<p>Ya para finalizar con algunas relaciones interesantes: la <i>Lectura Gorda </i>en inglés se conocía como <em>Pica </em> o <i>Cícero, </i>nombre utilizado también en alemán, francés y en algunos casos en español; a la <i>Pica</i> se le llamaba <em>Mediaan</em> en Holandés y <em>Lettura </em>en italiano. La <em>Lectura chica, </em>por su parte, se conocía como <em>Small Pica</em> en inglés, <em>Philosophie</em> en francés, <em>Brevier</em> en alemán, <em>Descencian</em> en Holandés y <em>Filosofia </em>en italiano.</p>
<p><strong>*</strong> Imagen tomada de <em>Lectura: el diseño de una familia tipográfica. </em>Imagen original de <em>Manuel typographique </em>de Fournier (1764).</p>
<p><strong>Fuente</strong>:</p>
<p>BUEN UNNA, Jorge ; Garone Gravier, Marina y Vázquez Conde, Leonardo. <em>Lectura: el diseño de una familia tipográfica. </em>México : Artes de México, 2011.</p>
<p>UNGER, Gerdard. <em>¿Qué ocurre mientras lees? : tipografía y legibilidad. </em>España : Campgrafic, 2009.</p>
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		<title>Bibliotecólogo según la RAE</title>
		<link>https://uvejota.com/articles/2501/bibliotecologo-segun-la-rae/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Dec 2013 07:25:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Glosario Bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura recomendada]]></category>
		<category><![CDATA[bibliotecarios]]></category>
		<category><![CDATA[cita]]></category>
		<category><![CDATA[glosario bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[libro recomendado]]></category>
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					<description><![CDATA[Imagen vía: e-Sword en español Si no sabe usted qué es el chapó, el mamotreto de la RAE se lo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/12/diccionarioRAE.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2508" alt="diccionarioRAE" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/12/diccionarioRAE.jpg" width="300" height="328" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/12/diccionarioRAE.jpg 300w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/12/diccionarioRAE-274x300.jpg 274w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Imagen vía: <a href="http://esword-espanol.blogspot.mx/2008/12/diccionario-de-la-real-academia-espaola.html" target="_blank" rel="noopener">e-Sword en español</a></p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;">Si no sabe usted qué es el chapó, el mamotreto de la RAE se lo explica prolijamente, pero no espere esa misma prolijidad para el término bibliotecólogo.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Argüelles, Juan Domingo (2013). Pelos en la lengua: disparatorio esencial de la Real Academia Española. México, Solar.</p>
</blockquote>
<p>Veamos pues, qué dice de <a href="http://lema.rae.es/drae/?val=bibliotec%C3%B3logo" target="_blank" rel="noopener">Bibliotecólogo</a>:</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Bibliotecólogo, ga.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">1. m. y f. Persona que profesa la bibliotecología o tiene especial conocimiento de ella.</p>
</blockquote>
<p>Y ya, por no dejar, veámos qué dice de <a href="http://lema.rae.es/drae/?val=chap%C3%B3" target="_blank" rel="noopener">Chapó</a>:</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>chapó.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">(<a>Del</a> <a title="francés o francesa">fr.</a> <i>chapeau</i>).</p>
<p style="padding-left: 30px;">1. m. Juego de billar que se juega en mesa grande, con troneras y con cinco palillos que se colocan en el centro de la mesa y que tienen diverso valor para el tanteo. Consigue la victoria el equipo de hace primero 30 tantos o el que derriba todos los palillos en una sola jugada.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>chapó</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>1. </strong>interj. U. para expresar admiración por algo o por alguien.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>hacer <b>~</b><b>.</b><br />
</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>1. </strong>loc. verb. Ganar en el juego del <strong>chapó</strong> derribando todos los palillos en una sola jugada.</p>
</blockquote>
<p>Así las cosas con la lengua y con la RAE, muy despistadilla ella y yo, leyendo el libro de Argüelles que viene a confirmar algunas de mis sospechas con honorabilísima institución y su diccionario, sospechas que comienzan con &#8220;ofertar&#8221; y que se hacen más patentes cuando quitan tildes a diestra y siniestra, eso sin contar que el diccionario debiera llamarse de la lengua castellana, no de la lengua española. En fin, que hasta la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bibliotec%C3%B3logo" target="_blank" rel="noopener">Wikipedia</a> se luce más en algunas ocasiones, si no me creen, veamos:</p>
<blockquote>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Bibliotecólogo</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong></strong>(Redirigido desde Bibliotecólogo)</p>
<p style="padding-left: 30px;">Un <b>bibliotecario</b> es un profesional de las bibliotecas. Se trata de una persona que, en el ámbito de una biblioteca o Centro de Documentación desarrolla procedimientos para organizar la información, así como ofrecer servicios para ayudar e instruir a las personas en las maneras más eficientes para identificar y acceder a la información que necesiten, en sus diferentes formatos (artículo, libro, revista, disco compacto, videograbación, archivo digital, etc). Su tarea se ha ido transformando con el tiempo; han pasado de ser meros custodios de las colecciones de libros a ser intermediarios entre los usuarios que requieren satisfacer alguna necesidad de información y las colecciones de información que les son confiadas.</p>
</blockquote>
<p>Pues eso, que les recomiendo el libro de Argüelles y, disculpen el mal consejo pero, no crean todo lo que diga la RAE.</p>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Origen de los diccionarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Aug 2013 05:10:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Glosario Bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[bibliotecología y documentación]]></category>
		<category><![CDATA[glosario bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[Historia del libro y la biblioteca]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[obras de consulta]]></category>
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					<description><![CDATA[Seguramente muchos recordarán con terror las clases de bibliotecología (ahora no recuerdo la materia específica) donde nos ponían a estudiar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/08/250px-Molina_dictionary.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2380" alt="Molina_dictionary" src="http://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/08/250px-Molina_dictionary.jpg" width="250" height="438" srcset="https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/08/250px-Molina_dictionary.jpg 250w, https://uvejota.com/wordpress/wp-content/uploads/2013/08/250px-Molina_dictionary-171x300.jpg 171w" sizes="auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px" /></a>Seguramente muchos recordarán con terror las clases de bibliotecología (ahora no recuerdo la materia específica) donde nos ponían a estudiar los niveles de los documentos y donde poco hablábamos de la historia de las distintas obras (esa era harina de otro costal, o de otra materia). Pues sí, aunque les parezca extraño los bibliotecarios clasificamos la información no sólo por materia, sino hasta por nivel de documento: están los <strong>documentos primarios</strong>, los <strong>secundarios<em> </em></strong><em></em>y un tercer tipo, conocidos como <strong>obras de consulta </strong>o <strong>referencia. </strong>Ya en otro momento les explicaré en qué consiste cada nivel de documento y antes de que se me vayan aburridos a leer otra cosa, sólo les diré que dentro de las obras de consulta entran los <strong>diccionarios </strong>y, como a mi me gusta esto de la historia de la bibliotecología y todo lo que tenga que ver con los libros, el día de hoy toca el turno en este post al origen de los diccionarios.</p>
<p>Aunque nadie ha logrado ponerse de acuerdo, se cree que los primeros diccionarios surgieron en Mesopotamia por allá del 2,300 a.C., según la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dictionary" target="_blank" rel="noopener">Wikipedia</a>, se han descubierto textos cuneiformes que pertenecieron a la famosísima Biblioteca de Asurbanipal y que describían palabras sumerias. Interesante saber que ya desde los orígenes de la escritura, se escribiera sobre las palabras mismas. En fin, esto fue hace miles de años; sin embargo, el diccionario como lo conocemos hoy en día es un tanto más reciente.</p>
<p>En la Grecia clásica también podemos encontrar rastros de los primeros diccionarios, el filólogo y poeta griego, Filetas, realizó en el siglo IV a.C un compendio con el vocabulario mas complicado en la obra de Homero. Ya para el primer siglo de nuestra era, el gramático Apolonio realizó un <em>Léxico Homérico. </em></p>
<p>En la Edad Media es posible encontrar los primeros glosarios especializados en distintos temas. Pero el término <strong>diccionario</strong> lo debemos al inglés John  de Garland que en 1220 ecribió un libro de ayuda para la <em>dicción latina</em>, de ahí el término <em><strong>diccionario</strong></em>; aunque el trabajo de de Garland no fuera propiamente un diccionario, sino una ayuda para la pronunciación de las palabras de origen latino. <em></em></p>
<p>Como dato curioso, esos fósiles de diccionarios eran generalmente bilingües y eran utilizados para ayudar a traducir de una lengua a otra, por ejemplo, en 1552 apareció el <em>Anglicum Latinum. </em>Lo mismo ocurrió con los primeros diccionarios publicados en el México Colonial, aunque estos tuvieron fin evangelizador, es decir, para poder convertir a los antiguos pobladores de México fue necesario comenzar a hablarles en su propia lengua. El primer diccionario aparecido en México (y de paso en la América Conquistada) fue el <em>Vocabulario en lengua castellana y mexicana</em> que Fray Alonso de Molina escribió entre 1555 y 1571, a partir de 1571 incluyó uno en español-náhuatl. Después de este le seguirían otros pero el de Molina es un obligado en estos temas.</p>
<p>En cuanto a la lengua inglesa, el primer diccionario de que se tiene conocimiento  fue la <em>Table Alphabetical </em>publicado por Robert Cawdrey en 1604, es un compendio de términos poco usuales de la lengua inglesa como <em>To concruciate </em> que es algo así como <em>atormentar. </em>Al diccionario de Cawdrey seguirían muchos otros; el primero que incluyó en el título la palabra diccionario fue <em>The English Dictionaire</em>, conocido también como <em>An interpreter of hard english words </em> de Henry Cockeram publicado en 1623. Los diccionarios en inglés más famosos son el <em>Johnson Dictionary </em>publicado en abril de 1755 y el imprescindible <em>Oxford English Dictionary</em> publicado 173 años después. Este último, por cierto, con un origen peculiar y bastante sangriento, pero esa es otra historia que vale para otro post.</p>
<p>Y desde luego, no podemos dejar de lado a la lengua española, con el primer <em>Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española</em> y publicado en 1780, el antecedente del DRAE que uilizamos en la actualidad incluso para consulta en línea. Cosa curiosa que la Real Academia surgiera hasta 1713 y publicara un diccionario de nuestra lengua casi 7 décadas después de fundación y aproximadamente 7 siglos después de los primerios vestigios de la lengua española.</p>
<p>Referencias:</p>
<p>Forsyth, Mark. <em>The etymologicon: a circular stroll through the hidden connections of the English Language</em>. USA : Totem Books, 2011.</p>
<p>Prieto, Carlos. <em>5000 años de palabras</em>. México : FCE, 2006.</p>
<p>Imagen vía: <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Molina_dictionary.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikipedia</a></p>
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		<title>El libro en lenguas indígenas</title>
		<link>https://uvejota.com/articles/475/el-libro-en-lenguas-indigenas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 18:56:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Bibliotecas]]></category>
		<category><![CDATA[Glosario Bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[curiosidades del libro y la biblioteca]]></category>
		<category><![CDATA[glosario bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[libros y lectura]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Alguna vez se han preguntado cómo se dice &#8220;libro&#8221; en las distintas lenguas indígenas que existen en México? Y nada, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Alguna vez se han preguntado cómo se dice &#8220;libro&#8221; en las distintas lenguas indígenas que existen en México?</p>
<p>Y nada, que estoy regresando de uno de los viajes más interesantes que he realizado por varios estados de la República Mexicana. A pesar de que siempre trato de que sea así, en esta ocasión tuve la oportunidad de regresar a estados como viajera y no como turista, esto te da definitivamente una perspectiva muy distinta de la visita y te permite hablar del lugar y la gente y no limitarte a lo bonita que era la fuente o el monumento histórico tal. Es en definitiva más enriquecedor y dejan muchas ganas de volver para conocer más.</p>
<p>Cuando llegué a Chiapas pude compartir algunos días con Tzeltales (uno de los grupos étnicos más grandes de Los Altos de Chiapas), así como con Chamulas (uno de los grupos étnicos más importantes de todo el Estado), ambos, descendientes de los mayas.</p>
<p>Aunque en esta ocasión no me fue posible realizar recorridos fotográficos por las bibliotecas de los diferentes lugares visitados, como buena bibliotecaria que soy no perdí la oportunidad de preguntar sobre libros; así que en Chiapas aprovechando la cercanía con otra lengua, no me quise quedar con las ganas de saber algo sobre los &#8220;libros&#8221; en una lengua que aunque no es la mía, también forma parte de las raíces de México; cosa que me tiene muy contenta y que aquí les comparto, espero me disculpen si cometo algún error en la ortografía:</p>
<p><strong>EN TZELTAL</strong></p>
<ul>
<li><strong>Jun</strong>: libro o cuaderno</li>
<li><strong>Snail Jun</strong>: casa del libro.</li>
<li><strong>Kanan Jun</strong>: cuidador de libros</li>
</ul>
<p>En Tzeltal no existe un vocablo específico para &#8220;biblioteca&#8221; y tampoco para &#8220;bibliotecario,&#8221; así que, por aproximación, estos serían los vocablos más cercanos a los del español.</p>
<p><strong>EN TZOTZIL</strong></p>
<ul>
<li><strong>Vun</strong>: libro</li>
<li><strong>Snail Vun</strong>: casa del libro</li>
<li><strong>K&#8217;el snail vun</strong>: bibliotecario, el que cuida los libros.</li>
</ul>
<p>Al igual que en Tzeltal, en Tzotzil no existen vocablos para &#8220;biblioteca&#8221; y &#8220;bibliotecario.&#8221; Así que las de arriba son también aproximaciones; aunque yo no tendría problema en utilizar a partir de ahora <strong>casa del libro</strong>, la frase completa tiene una gran eufonía.</p>
<p><strong>Nota</strong>: un agradecimiento muy especial a Marco y Manuel por tan especial recorrido lingüístico a través de los libros.</p>
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		<title>Glosario Bibliotecológico: Libros Sibilinos y Quindecénviros</title>
		<link>https://uvejota.com/articles/469/glosario-bibliotecologico-libros-sibilinos-y-quindecenviros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Veronica Juárez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Mar 2012 21:10:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Glosario Bibliotecológico]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[curiosidades del libro y la biblioteca]]></category>
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		<category><![CDATA[Historia del libro y la biblioteca]]></category>
		<category><![CDATA[libros y lectura]]></category>
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					<description><![CDATA[Para todos a los que nos apasiona la historia del libro, no podemos pasar por alto un tipo de libro [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Para todos a los que nos apasiona la historia del libro, no podemos pasar por alto un tipo de libro muy especial que existió en la antigua Roma y que dictaba gran parte de la religión y política romana: los libros sibilinos.</p>
<p>Los <strong>Libros Sibilinos</strong> o <strong>Libros Fatales</strong> eran una colección de libros de gran importancia en Roma y que contenían los <em>arcana imperii</em>, es decir, las profecías del imperio. A a través de ellos era posible conocer sobre el futuro, por lo tanto eran libros proféticos consultados principalment en tiempos de crisis con la esperanza de encontrar alguna profecía que diera una solución al problema que enfrentaban.</p>
<p>La leyenda cuenta que un día la Sibila de Cumas se presentó ante Lucio Tarquinio (534-509 a.C), rey romano conocido como &#8220;El Soberbio&#8221;; la sibila ofreció al rey una colección de 9 libros proféticos a un precio muy alto, desde luego Tarquinio no aceptó la oferta esperando que la Sibila los vendiera más baratos; la Sibila, por el contrario destruyó 3 de los nueve libros y una vez más ofreció los 6 restantes por la cantidad inicial; una vez más el rey rechazó la oferta y la Sibila destruyó otros 3; fue cuando Tarquinio tuvo miedo de perder los tres libros que quedaban y accedió a pagarlos por la cantidad que la Sibila pedía por los 9 libros. Se dice que Tarquinio mandó guardar los tres libros en el templo de Júpiter.</p>
<p>En cuanto al origen real de estos libros, existen dos teorías: una afirma que estos eran netamente de origen griego, mientras hay otros que defienden que eran de origen etrusco. Lo cierto es que los Libros Sibilinos estaban escritos en griego sobre hojas de palmera, aunque una segundq generación de libros sibilinos estarían escritos en lino, estaban guardados en un cofre de piedra y es muy posible que hasta el siglo I a.C los libros comenzaran a ser vistos como proféticos.</p>
<p>Esta colección legendaria de libros se perdió en el año 83a.C durante el incendio del Templo de Júpiter; así que gracias a la propuesta de Cayo Escribonio Escurión, el Senado romano pide a una comisión especial que rehaga la colección, estos viajan por varias ciudades recopilando libros sibilinos y en el año 76 a.C regresan a Roma con una nueva colección que es puesta el el nuevo templo de Júpiter alrededor del año 69 a.C.</p>
<p>Aquí es donde entra precisamente una figura importante en la religión romana: los <strong>Quindecénviros</strong> o <em><strong>Quindecemviro</strong></em>, un tipo especial de bibliotecario que además eran un sacerdote romano de muy alto rango en la jerarquía romana y en cuyas principales responsabilidades recaía la de guardar y consultar los libros sibilinos.</p>
<p>En sus orígenes, alrededor del siglo V a.C., los Quindecénviros eran dos simples cuidadores del templo de Apolo, ayudados por un par de intérpretes griegos; sin embargo, ya en el siglo II de nuestra era, cuando los Libros Sibilinos comienzan a cobrar mayor importancia para la vida romana, se conforma el <em>Collegium Sacris Faciundis</em> (uno de los cuatro colegios sacerdotales de Roma) donde un grupo de 10 sacerdotes se hacían cargo del cuidado de los libros sibilinos, más tarde este grupo aumentó a 15 sacerdotes.</p>
<p>El papel de los Quindecénviros llegó a ser tan importante para la religión romana que, además del cuidado de los libros sibilinos, labor que de por sí revestía gran responsabilidad, también dependía de ellos la elección de los diferentes ritos que se tenían que hacer en honor a los dioses. Entre los más destacados &#8220;bibliotecarios&#8221; a cargo de custodiar los libros sibilinos podemos mencionar a Vecio Agorio Pretextato (?-384 d.C), Q. Aureliano Simaco y V. Nicómano Flaviano.</p>
<p>Aunque estos libros dictaron durante varios siglos la vida política y religiosa de Roma, su popularidad llegó a su fin alrededor del 407 d.C cuando Estilicón ordena quemarlos para apaciguar el pánico que corría en todo el Imperio Romano gracias a las turbas que existían en aquel momento y que ponían en peligro al Imperio; vale aclarar que este mismo Estilicón fue quien obligó a San Jerónimo a retractarse de su profecía sobre la destrucción del Imperio Romano.</p>
<p>De esta manera se perdieron los libros sibilinos, tan importantes en aquella época y que hoy en día forman parte de las grandes pérdidas de la bibliografía.</p>
<p>Fuente:<br />
Caerlols Pérez, José Joaquín. <a href="http://eprints.ucm.es/12197/1/T15374.pdf" target="_blank" rel="noopener">Los libros sibilinos en la historiografía latina</a>. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Filología, 1989.</p>
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