Prácticas y percepciones de lectura en adolescentes y jóvenes

Recientemente se publicó el estudio Prácticas y percepciones de lectura en adolescentes y jóvenes, un estudio elaborado en colaboración entre la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).

Se realizaron un total de 2774 encuestas de 76 preguntas a adolescentes y jóvenes entre 10 y 22 años de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, además de muestras muy pequeñas de Cuba, Honduras y Paraguay.

Principales resultados

Comencemos por el tema de la autopercepción, más de la mitad (57.93%) de los encuestados se consideran lectores; de estos, 32.93% se identifica como “lector”, mientras que 25% se define como un “lector habitual”. Un total de 33.54% se considera “poco lector” y un bajísimo 8.53% no se concibe como lector. 

Por su parte, el 54.4% de las y los encuestados entre los 10 y los 12 años se identifica como no lector/poco lector, pero conforme van creciendo este porcentaje va cambiando con el 59.2% que se considera un lector/habitual. 

Por otro lado el 48.99% de las y los encuestados (casi la mitad) afirman que la lectura es una práctica habitual; en este mismo orden de ideas, destaca también que la lectura se enmarque y conviva con otras actividades de ocio, por ejemplo, de las y los encuestados que declararon leer, también juegan videojuegos (40.25%), hacen vida social (46.21%) y pasan tiempo en internet (43%).

Pero además de explorar sobre la autopercepción, este estudio explora la percepción que tienen los encuestados sobre la lectura: conocimiento  (21%), desconexión (19.5%), tranquilidad (16%), entretenimiento (13%), viajar (12.2%), empatía (8%) y aburrimiento (7%)

Por qué leen

36% de los encuestados lee diariamente, principalmente quienes tienen 14-15; en contraste 5% de los que no dedican tiempo a la lectura tienen 13 años. Lo anterior confirma que, conforme mayor es la edad, mayor es la autopercepción de lector/a y el tiempo destinado a esta actividad. 

Resulta interesante que en esta encuesta explore los motivos por los que las y los adolescentes y jóvenes leen y con qué asocian esta práctica. Mientras que el 85.9% asocia esta práctica con la curiosidad, 61.4% con el placer, 45.3% el estudio, 33.3% con la investigación y el 12.4% con la obligación. Por otro lado, entre las principales motivaciones para leer encontramos que 71.70% lo hace para entretenerse, 71.70% para aprender cosas nuevas y 38% para evadir la realidad.

En el rubro de motivación pongamos especial atención al 10% de los encuestados que leen por FOMO (Fear of Missing Out o miedo a perderse de algo). Y aunque el estudio no explora más, no puedo evitar pensar en la lectura como forma de pertenencia y cuando es así, ¿pertenencia a qué? a una comunidad lectora, a una “comunidad lectora” en redes como TikTok. Hay mucho que explorar al respecto.  

Y ya que estamos en el tema TikTok, aunque se dice que comunidades como BookTok o Bookstagram están haciendo que más jóvenes lean, esta encuesta señala que sólo el 12.62% utiliza las redes sociales para compartir la lectura; mientras que las amistades (58%) y la familia (50.50%) son los principales grupos con los que se comparte la lectura. Aquí también hay mucho por seguir explorando.

A pesar de lo anterior, en el apartado de comunidades virtuales vemos algo muy distinto: el 52.8% de los jóvenes utiliza estos espacios. De estos, 22.82% identifica TikTok como el espacio donde compartir la lectura, otras comunidades importantes son Instagram (16.19%), Wattpad (12.15%) y YouTube (9.41%). Resulta curioso que plataformas específicas de lectura como es el caso de Goodreads o Storygraph no tengan una visibilidad importante como comunidades de lectura. 

El papel de las bibliotecas

Las y los  adolescentes y jóvenes prefieren leer en sus casas (75%) y en la escuela (54.85%). Pero debemos prestar especial atención al 26.20% que lee en bibliotecas y al 19.40% que lee en el transporte público. En el primer caso porque las bibliotecas aunque son un espacio natural, siguen sin explotar todo su potencial. Por su parte, el transporte público también puede ser un buen lugar al que voltear cuando se piensa en campañas de fomento lector, como se hizo en algún tiempo en México con el programa “Para leer de boleto en el metro”. 

Y analizando un poco más el papel de las bibliotecas en las prácticas lectoras, sólo el 31.2% utilizan estos servicios, mientras que el 33.8% nunca acude a las bibliotecas. Es también importante observar que otras razones para no asistir a las bibliotecas es que el 17% no tiene una cerca y no sorprende que el 18% no conoce bibliotecas cercanas. 

Esto último ocurre mucho en las bibliotecas públicas mexicanas. Aunque se presume que contamos con una red de más de 7400 bibliotecas en todo el país, lo cierto es que son las grandes desconocidas y, de hecho, tampoco cubren la totalidad del territorio nacional. Conozco incluso algunos casos donde la biblioteca está a la vuelta de la esquina y los vecinos nunca se han enterado de su existencia. Esto es algo que habla de la poca publicidad que se hace en las bibliotecas. 

Quienes van a la biblioteca por qué o para qué lo hacen: 46.75% van para estudiar o investigar, 16.76% acuden para utilizar el servicio de préstamo. Y resalta el 32.59% que acude a las bibliotecas para socializar, leer o evitar estar solos en casa. Lo cual nos confirma que las bibliotecas se están reconfigurando desde hace varios años como espacios de refugio, encuentro, permanencia y pertenencia. 

Coincidiendo con otras encuestas sobre lectura, las bibliotecas y en específico los bibliotecarios quedan muy rebasados como influencia de lectura. Sólo el 9.34% de los encuestados confían en las y los bibliotecarios para seleccionar su siguiente lectura, mientras que los amigos (52.88%)  y la familia (41.78%) siguen siendo las principales figuras de autoridad para la selección de libros. 

Los formatos y la diversificación de la lectura

Esta encuesta explora también los formatos, el 80,97% prefiere leer en papel, mientras que un 90,2% utiliza algún dispositivo tecnológico leer en pantalla, principalmente el teléfono celular (62.91%). 

Y este es de los escasos estudios sobre prácticas lectoras donde se analiza el papel de los audiolibros con un 27.25% de los encuestados interesados en el formato. No es de sorprender, por otro lado, que el podcast tenga una mayor recepción (48.74%), pues es gracias a este formato que se hay un mayor acceso al ya de por sí imparable audiolibro. 

Lo interesante es que además del formato impreso o digital, también se analiza sobre las prácticas no tradicionales de lectura en pantalla, por ejemplo, los videojuegos tienen un papel relevante para la lectura cuando el 50.79% se concentran en la historia y las instrucciones.

Mis conclusiones sobre las prácticas y percepciones de lectura

Este estudio es particularmente interesante por las siguientes razones:

Es uno de los primeros estudios en su tipo que reune datos de lectoras y lectores de varios países en Iberoamérica.

Demuestra que las y los jóvenes sí leen, sólo que el canon libro queda rebasado por otros formatos y otras narrativas. La idea que las y los adultos tenemos sobre la lectura debe diversificarse y, como ya lo he dicho en otros momentos, de hecho tenemos que hablar de lectoreS y de lecturaS (o diversas prácticas lectoras).

Echa por la borda el mito de que “los jóvenes no leen”, algo de lo que también he venido hablando en este blog desde hace verios años. De hecho, entre los objetivos de esta encuesta encontramos que busca: 

3. Contrastar los discursos sociales sobre “los jóvenes y la lectura” con las experiencias reportadas por los propios jóvenes, a fin de identificar estereotipos, brechas conceptuales y tensiones intergeneracionales.”

Explora cómo se perciben los propios adolescentes y jóvenes en relación con la lectura, “…entendida no sólo como un concepto fijo, sino como una práctica de constante transformación”. Lo anterior es algo que pocos estudios sobre prácticas lectoras visibilizan, y es es tan importante no sólo saber si las y los adolescentes y jóvenes están leyendo, como necesario analizar cómo se ven a ellos mismos frente a la lectura y como ven a la lectura misma. 

No se limita a la lectura de narrativa en libro impreso, explora formatos y prácticas lectoras, por ejemplo, la narrativa en los videojuegos es algo que no vemos en estudios similares. 

Por último, recomiendo especialmente leer el apartado de puntos focales donde podemos ver un poco más de cerca las reflexiones sobre la lectura que tuvieron los diferentes grupos de trabajo, incluido el grupo de las y los adultos mediadores, quienes coincidieron en que “los jóvenes sí leen pero lo hacen de formas cambiantes, en otros soportes, con otros códigos y desde otras necesidades. Leer, para muchos de ellos, es menos un acto escolar y más un mecanismo de pertenencia, refugio, identidad o resistencia.

Ir al estudio Prácticas y percepciones de lectura en adolescentes y jóvenes.

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