Historia del libro y la biblioteca Archivo

La caligrafía en pergamino puede durar mil años pero, ¿cuánto puede durar una impresión en papel?, 200 años quizá, y difícilmente ésta podrá ser bella.* Esto lo dijo hace más de 500 años Jean de Tritenheim, arzobispo de Spanheim en su libro Laude scriptorum (Mainz 1494) a sus monjes para que estos continuaran realizando bellos manuscritos. La imprenta de Gutenberg (aunque en Holanda aseguren que realmente Laurens Coster ya la utilizaba 20 años antes que Gutenberg) tenía unas cuantas décadas de haber visto la luz en Mainz (curiosamente la misma ciudad donde precisamente se escribió el Laude scriptorum) y comenzaba a expandirse rápidamente en toda Europa, el éxito de la imprenta fue tal que apenas conquistado el nuevo mundo, la Nueva España no tardó en contar con sus primeras imprentas que pronto llegarían al resto del continente; sin embargo, como cualquier nueva tecnología, los humanos de aquel entonces, como ya lo hemos visto con Jean de Tritenheim, eran reticentes al cambio y poco o nada imaginaban lo que sería el mundo literario 500 años después: editores, impresores, ferias del libro, desarrollo de la tipografía, cambio de la lectura continua y en voz alta a la lectura en silencio, audiolibros, ediciones [&hellip

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La Unión Internacional de Editores (International Publishers Association, IPA) publicó a finales de mayo el Reporte Global sobre el precio fijo del libro, un texto de 7 páginas que a mi gusto es bastante escueto en la información que presenta y que no reporta gran cosa sobre los países que manejan el precio fijo en los libros, México incluido, del que por cierto no se hace mención en el cuadro final donde se presentan los diferentes sistemas de precio fijo alrededor del mundo. Pero, ¿qué es y cuál es la importancia del precio fijo del libro? De acuerdo con el reporte, no existe una definición estándar para el precio fijo del libro ya que cada país tiene distintas características y esquemas, por ejemplo, mientras que en México está establecido como ley, en otros funciona como un acuerdo comercial. Otros ejemplos que nos sirven para ilustrar las diferencias de precio único entre país y país: en Argentina está establecido como ley y el precio del libro debe mantenerse fijo durante los 18 meses posteriores a la publicación y aplica para libros y libros electrónicos, en Italia son 20 meses sólo para libros y libros de texto, y en España 2 años después de la publicación [&hellip

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No es ninguna novedad y nadie debe sorprender que para que un escritor logre una historia que impacte a cualquiera, debe tener una gran imaginación; sin embargo, que la imaginación llegue a tal punto que después de varios años, décadas o incluso siglos de publicados encontremos en nuestro presente similitudes con las historias que salieron de su puño y letra, resulta por lo menos sorprendente, si no es que admirable. Quizá uno de los ejemplos más representativos de autores cuyas obras se acercaron bastante al futuro es Julio Verne (1828-1905), por ejemplo, en sus obras encontramos naves espaciales, submarinos y otros cuantos desarrollos que fueron posible varias décadas después de su muerte, no conforme con ello, se dice además que se adelantó a algunos descubrimientos y eventos históricos, el más conocido es quizá el viaje a la luna del que Verne hablaba en su obra De la tierra a la luna publicada en la segunda mitad del siglo XIX y que fue una realidad casi 100 años después cuando Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre en pisar nuestro satélite natural (1969). Verne durante décadas ha asombrado a lectores y aunque es quizá el más representativo, afortunadamente no es el único, [&hellip

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Como cada 23 de abril nos damos cita para celebrar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, que a su vez coincide con otras fechas importantes como es el Día Mundial del Idioma Español y el Día del Bibliotecólogo en Colombia –¡Felicidades colegas de aquel lado del continente!–,  y con un día de diferencia también se celebra el Día de la Tierra (22 de diciembre); así que, como verán hay razones de sobra para festejar en grande. Como ya es costumbre, en el blog la celebración viene de la mano de recomendaciones de lectura, en esta ocasión de sólo un libro que, definitivamente merece más de una lectura y que deja con una impresionante cantidad de anotaciones, subrayados y marcadores: Shady characters: the secret life of punctuation, symbols & other typographical marks de Keith Houston: un libro simple y sencillamente iluminador en el que, con una lectura bastante ligera conoceremos el origen del asterisco (*), del octothorpe, mejor conocido como gato por estas latitudes (#) y que ha devenido en el famoso hashtag tan usado y maltrecho en twitter, la coma (,), los puntos (. :), los confusos guiones (medios -, largos –), la diagonal (/), el olvidado pilcrow [&hellip

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¿Sabías que durante una buena parte del primer milenio de la era cristiana, los textos copiados por los escribas no tenían espacios entre las palabras y tampoco existían los signos de puntuación que tantos dolores de cabeza provocan hoy en día a muchas personas; razón por la cual, era común en aquel entonces realizar la lectura en voz alta? ¿Sabías que antiguamente los textos sólo estaban escritos en mayúsculas y que fue gracias a Carlomagno, emperador de Roma del 800 al 814 de nuestra era, y su dificultad para aprender a escribir —porque sí, gobernantes analfabetas los ha habido en todos los tiempos— reproduciendo los trazos complicados de las “Capitales Romanas”, que su profesor Alcuino de York se dio a la tarea de revisar las letras utilizadas en aquel entonces y a simplificar los trazos, creando de esta manera las letras minúsculas que seguimos utilizando hoy en día? ¿Sabías que actualmente nadie logra ponerse de acuerdo en si la CH y la LL son letras o deben ser rebajadas al nivel de dígrafos, es decir, la combinación de dos letras para representar un sonido? Estos y otros datos más los encontrarán en El libro de las letras: de la A a [&hellip

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