Todo puedes hacer con un libro, menos…

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Amo los libros, vivo para ellos, pero desde aquel día un libro bajo el brazo me parece un signo de derrota. Una muestra inequívoca del fracaso. El libro se debe leer, apilar, quemar, abandonar en la banca de un parque, subrayar, reescribir, torcer la puntita de sus páginas. En fin, mil y un verbos lo amparan. Todo puedes hacer con un libro, pero nunca cargarlo bajo el brazo mientras observas cómo el amor de tu vida se aleja de ti sobre una bicicleta negra.

Oki, tripulante de terremotos – Juan Carlos Quezadas.

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