¿Cómo se aprende a leer bien?

comic readersNo, no, no se confundan, este post nada tiene que ver con promoción lectora, aunque en algún punto bien podría servir para estos fines; en este post vamos a hablar sobre cómo se aprende a leer bien, es decir, qué procesos cognitivos influyen o intervienen en el momento en el que los niños aprenden que la “m” con la “a” se lee como “ma” y por qué a unos niños les resulta más sencillo aprender a leer que a otros.

De acuerdo con el estudio White Matter Morphometric Changes Uniquely Predict Children’s Reading Acquisition, publicado en el número 25 de 2014 en la revista Psychological Science y al que llego gracias a The New Yorker, todo se reduce a la materia blanca de nuestro cerebro.

Seguramente todos hemos oído hablar de la materia gris pero, ¿qué es la materia blanca? Según Wikipedia, la materia o sustancia blanca “es una parte del sistema nervioso central compuesta de fibras nerviosas mielinizadas (cubiertas de mielina). Las fibras nerviosas contienen sobre todo muchos axones (un axón es la parte de la neurona encargada de la transmisión de información a otra célula nerviosa).” La materia gris de la que todos hemos escuchado hablar “está compuesta por las somas y cuerpos neuronales, que no poseen mielina, y se la relaciona más con el procesamiento de la información.” Para poner las cosas fáciles digamos que:

  • Materia blanca: fibras nerviosas.
  • Materia gris: cuerpos celulares

Siguiendo la wikipedia, se sabe que la materia blanca afecta en la forma en la que aprende y funciona el cerebro. Y de ahí, volvemos al estudio de cómo aprenden los niños a leer y porque a unos les resulta más sencillo que a otros.

Fumiko Hoeft, neurocientífica del departamento de Psiquiatría de la Universidad de California y responsable de este estudio, examinó las variaciones en el desarrollo de los cerebros de niños en edad preescolar y hasta el tercer grado y resulta que cualquiera de los factores (sociales, económicos, riesgo genético, etc.) que siempre han sido considerados como determinantes para que un niño aprenda a leer bien en realidad no lo son; Hoeft encontró que sólo hay una cosa consistente en este proceso: el crecimiento de materia blanca en la región temporoparietal izquierda, parte central para el procesamiento fonológico, el habla y la lectura; lo interesante es que la cantidad de materia blanca con la que llegan los niños a preescolar no es realmente importante, sino el crecimiento que se da entre kinder y el tercer grado, sí, precisamente cuando los niños están aprendiendo que la “m” con la “a” se lee como “ma” es precisamente cuando la materia blanca está creciendo.

Pero, ¿qué pasa si no se da un correcto crecimiento de la materia blanca? Bueno, ahí es precisamente donde los niños no aprenden a leer bien o, mejor dicho, a decodificar signos, porque quiero pensar en la lectura como algo más profundo, aunque sí que puede interferir en esa lectura. ¿Qué pasa entonces cuando todos los niños pasan por los mismos ejercicios tediosos para que les crezca el cerebro igual y esto no sucede? Hoeft cree que el crecimiento de la materia blanca es un proceso natural Y de crianza, es decir, que siempre sí podría existir un factor genético a la hora de que nuestra materia blanca aumenta.

Entonces, lo importante es que ya sabemos, al menos esto es lo que refleja este estudio, qué aprender a leer bien tienen que ver con el desarrollo de nuestra materia blanca, ¿qué puede detener este crecimiento? aún no se ha llegado a tanto, así que, mientras se descubre este misterio, lo mejor será que los niños sigan repitiendo incansablemente en las escuelas “m” y “a“, “ma;” mientras que desde la más tierna infancia los padres de familia ofrezcan lo mejor de lo mejor al niño, algo así como apuntar en todos los sentidos.

Claro, tampoco estará de más leerle en voz alta al pequeño pues, como lo vimos en otro post, esta actividad ayuda también en el desarrollo de su cerebro.

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